jueves, 31 de marzo de 2011

"La chica del lago" de Steph Bowe

La chica del lago, Stpeh Bowe, ed. Montena, 2011
La noia del llac, Steph Bowwe, ed. La Galera - Lluna Roja, 2011

El título original de esta novela es Girl saves boy que traducido viene a decir "Chica salva a chico".

Hago esta pequeña puntualización porque el título que le han puesto tanto en la edición en castellano, como en la edición en catalán, se carga el sentido y la gracia de la novela. Para empezar la chica de la novela pasaba por el lago, el chico estaba en el lago y lo importante es que la chica salva al chico. En un sentido físico y espiritual. Y, además, chica que salva a chico y que con este acto, se salva a ella misma.

Pasar del original para titular  La chica del lago me parece que es escatimar parte del juego que propone la novela a los lectores. Supongo que se ha querido buscar un título más atractivo para encontrar más lectores, poner esa bonita fotografía de una muchacha en mitad de un lago que poco tiene que ver con el interior, dar la impresión de que nos encontramos ante la historia de amor con, no sé, una sirena o una barracuda de protagonistas, amén de cargarse la simpática ironía del título. Reconozco que yo cuando vi las primeras imágenes de la novela en un catálogo de novedades que me enseñó un comercial pensé que me encontraría con un relato mágico, algo parecido a lo que me encontré en aquella estupenda película de John Sayles, El secreto de la isla de las focas (en el enlace, el relato de la leyenda central de esta preciosa película). Un toque de magia. Al leer el argumento y ojear las primeras páginas ya vi que mi impresión era errónea, me encontraba ante una novela de corte realista. Vaya... tendré que escribir yo la historia de amor entre una chica forastera y especial con una barracuda.

Jewel salva a Sasha de ahogarse en un lago. Con este acto se conocen dos personas heridas por fantasmas del pasado y miedos del presente. Empieza una amistad que deriva en otra cosa. Ambos arrastran heridas. Jewel, la soledad y el abandono. Sasha, saber que le quedan pocos meses de vida. Conocerse les dará el que luchar, sanar y vivir. O, por lo menos, intentarlo con todas las fuerzas.

Y no desvelo nada que esto ya sale en la contraportada de los libros.

La chica del lago ha sido una muy agradable e inesperada sorpresa. Una historia realista de amistad y amor entre un montón de personajes cada uno cargado con sus heridas y traumas. La relación entre ellos será el detonante de sacar a la luz los miedos y los silencios y de hacer algo antes de que sea tarde.

El amor, la familia, la muerte, las segundas oportunidades son algunos de los temas que Steph Bowe trata con sentimiento y con inusitada elegancia. Pese a lo espinosos de algunos temas, Bowe sale airosa porque no cae en excesos melodramáticos o en escenas de telefilm de mediodía con niño muriéndose, familia disfuncional y mucho lloro y mucho moco. No negaré que hay páginas con un punto demasiado de exceso sentimental, pero no se pasa y hasta diría que está justificado por la circunstancia vital de los protagonistas.

Los personajes están bien tratados, todo es tranquilo y sutil y hay una curiosa forma de utilizar la elipsis narrativa. Tiene razones y actuaciones lógicas con su carácter. Momentos que no compartes, pero que yo entiendo. Sobre todo con Jewel. Algunas de sus reacciones son censurables, pero son lógicas con el pasado del personaje. Ante tanto abandono y tanto engaño, uno más, aunque no intencionado, pueden sacar al egoísta que todos llevamos dentro. Por qué, ¿cuántos estamos dispuestos a amar a una persona sabiendo que en pocos meses se muere? ¿A amar y entregarse pese a todas las heridas con la convicción de que volverán las lágrimas?

 Es una novela de personajes y sentimientos. De encuentros y desencuentros. Si alguien espera acción o espectáculo, se ha confundido de novela. Aquí hay mucho diálogo, mucho personaje sentado y algo de lágrima. Se tratan temas duros, pero con elegancia. Ya sé que lo he dicho antes, pero lo repito porque es lo que más me ha gustado. No hay abuso, no hay melodrama. Y hay cabos sueltos. No porque haya una continuación (o espero que no, vamos), si no porque la vida también los deja.

Quizá a la novela le falta cuerpo, un armazón estructural más compacto, algún tópico traicionero y alguna página más para desarrollar alguno de los temas tratados. Pero todo esto no lastra, y La chica del lago sigue siendo una buena novela que proporciona una lectura agradable y unos personajes que no por conocidos, son menos cercanos.

martes, 29 de marzo de 2011

"Juntos" de Ally Condie

Juntos, Ally Condie, ed. Montena, 2011
Junts, Ally Condie, ed. La Galera - Lluna Roja, 2011

Es el día más importante en la vida de Cassia. Por fin asistirá a su cena de emparejamiento y conocerá la identidad de la pareja que el gobierno le ha asignado. Todo va bien. La Sociedad funciona. El Sistema funciona y Cassia está contenta. Y más cuando descubre que se la ha emparejado con Xander, su mejor amigo. Todo es perfecto y todo funciona. Pero cuando está sola en su habitación, un pequeño error informático lo cambiará todo...

A ver, algunas consideraciones antes de ir al grano:

1. Juntos no es una novela original.
2. Juntos la he leído un millón de veces.
3. Juntos cumple a rajatabla algunos de los tópicos que se han institucionalizado en esta nueva corriente de distopía juvenil. A saber: narradora femenia, primera persona del presente de indicativo, sociedad futura opresiva, controladora, militarizada y burocratizada, chico extraño que es diferente, triángulo, algún secreto en la familia, importancia de la palabra escrita y de la poesía como acicate al cambio, y otros que invito a localizar.
4. Juntos discurre de forma casi paralela a la otra distopía de moda que es Delirium.
5. Juntos tiene unos personajes que ya conocemos. Intuimos cómo actuarán, qué harán, cuál será su papel y cómo sera su evolución.
6. Juntos es primer capítulo de saga. Otra.
7. Juntos no presenta ninguna variación, ninguna originalidad y ninguna sorpresa, le falta desarrollar algún pequeño aspecto y, en ocasiones, destapa elementos que parecen improvisados pero...

... pero a pesar de todo esto, me ha gustado mucho. Mucho más de lo que hubiera llegado a imaginar. ¿Por qué?

Primero de todo por el universo que crea. Me lo creo. Me creo ese futuro burocratizado y controlador. Da los suficientes detalles para entender de dónde viene y cómo se ha llegado a formar ese sistema político, social y económico basado en el control de la vida y la muerte de sus ciudadanos, en la creencia omnipotente de la estadística y los estudios, en creer en la previsibilidad de los sentimientos de los seres humanos. Son momentos sutiles en los que la autora desliza información que permite al lector trazar una línea histórica y cronológica. Quizá oculta algunos datos (o los improvisa) y eso juega un poco en contra, pero también se justifica porque la protagonista no sabe, y no puede saber, nada de lo que ocurre más allá de su calle.

Segundo, el tono. La forma en que está escrita y explicada la novela es tranquila y sutil. Nos situamos dentro de Cassia y será por medio de sus ojos, sus experiencias, sus prejuicios, recuerdos y pensamientos que iremos conociendo el resto del mundo. Pues ese interior es interesante. Cassia es un buen personaje y Ally Condie consigue que la evolución de la muchacha sea creíble porque es pausada, tranquila, quitando hoja tras hoja y sin correr. El nacimiento de los sentimientos, las dudas, los miedos y las equivocaciones. Toda la novela tiene un tono calmo, pero tenso, que mantiene al lector atrapado entre las sutiles variaciones de los sentimientos de los protagonistas. Una mano, una lágrima en el cine, una sombra tapando otra sombra, un papel.

Tercero. Cumpliendo uno de los tópicos, la poesía tiene una importancia fundamental. Todo empieza por un poema. No la historia de amor, sino el cambio de Cassia (esto es bueno porque la autora consigue que la evolución de la protagonista no gire solo en torno a que se ha enamorado del chico equivocado, sino que la chispa se debe a otros factores. Esto es fundamental para la credibilidad de la novela). Un poema de Dylan Thomas. Y reconozco que me sorprendió y es uno de los motivos por los que el aprecio hacia Juntos ha crecido de forma exponencial. La estela de Farenheti 451 es evidente (la excursión de Cassia para ver a su padre) y ahonda en la idea de que son las palabras y la literatura las que contribuyen a ser, sentirnos o considerarnos libres. Escribir, leer, recitar, compartir y recordar.

Cuarto. Es muy triste. Y las novelas tristes me gustan.

Quinto. No cae en excesos sentimentales, ni en el melodrama, ni en la exageración, ni en la trampa emocional. Todo aquello que me crispaba y me restaba credibilidad de Delirium, aquí está sorteado. Todo está muy controlado. El final, por ejemplo, es pequeño y mesurado. Y justo por eso es tan efectivo y enorme. No se busca la lágrima por la lágrima y el suspiro por el suspiro. No hay una manipulación evidente del lector y eso lo respeto. Ally Condie construye bien su ficción, oculta las trampas y deja una novela que funciona más que bien.

Sexto. Tiene grandes escenas. La cena con el abuelo, la visita al trabajo del padre, la carrera desesperada encima de la máquina de correr, las conversaciones, los poemas...

Séptimo. No me aburrió en ningún momento. Y eso es todo un mérito.

Juntos es una buena y entretenida novela. Nada más y nada menos.

Como extra os dejo el poema de Dylan Thomas que mencionaba más arriba. El recitado es en su versión original. Escuchando esta voz uno se corre de gusto.


No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.

Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.

Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo
con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.

Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz.

domingo, 27 de marzo de 2011

"Resurrección" de Lea Tobery

Resurrección, Lea Tobery, Ediciones B, 2011

Después de la lectura del que ha sido el mejor libro que he leído en lo que va de año (y que sin duda será uno de los mejores cuando este 2011 acabe), ese Knockemstiff que ha publicado la estupenda Libros del Silencio, necesitaba algo ligero que pudiera liberarme del subidón literario que llevaba en el cuerpo. Así que pille Resurrección de esa misteriosa autora llamada Lea Tobery.

Y, hombre, sí, quería algo ligero, pero no hasta el punto de ser insubstancial y etéreo. Han pasado un par de semanas y, la verdad, se me hará un poco cuesta arriba esta reseña porque no recuerdo prácticamente nada de esta novela. Sólo una continua sensación de insatisfacción y estafa.

Emma se muere. Y al morir se va a un mundo naranja donde conoce a un chico del que se enamora perdidamente. Pero Emma no estaba muerta del todo y acabó volviendo. Y deja atrás al chico y se obsesiona y quiere volver a ponerse en contacto con él. Y para ello recurre a mediums, espiritistas, etc. Y siempre contará con el apoyo de sus amigas. Hasta que este viaje buscando al que parecía el amor de su vida acabe de forma sorprendente. Y sí, cambiará todo su mundo.

La verdad, no esperaba mucho de esta novela. Un poco de entretenimiento que me ayudará a matar el tiempo entre lecturas y poco más. Y escogí Resurrección porque se la  veía corta, al grano, un punto diferente (aunque siga la estela portadística de un ojo ve mejor que dos) y permitiría su lectura en una sentada. Y así ha sido. Lo malo es que ha sido una sentada malgastada.

A ver, el punto de partida de la novela es interesante. La idea de la muerte aparente, el salto a otro mundo, el amor y luego volver a recuperar ese amor. Me gustó algunos de los aspectos de caracterizan a la protagonista (cierto sentido del humor, que no fuera moralista ni puritana ni hipócrita en el tema sexual, etc.) y algunos de los destellos o ideas que se iban apuntando en la novela (el otro mundo ya comentado, el tema de los mediums, las llamadas telefónicas, el misterio familiar, etc.), pero...

... pero todo esto se queda en simples apuntes. Toda la novela se queda en una estricta superficialidad. No ahonda en los temas que apunta. Y lo peor es que los caminos son interesantes. Pero muestra un poco, y a otra cosa mariposa. La novela peca de poco ambiciosa y, esto cada vez parece que es más habitual, le faltan páginas. Da la impresión de que está saliendo toda una generación de novelas donde lo que impera es la acción porque sí, los capítulos cortos sin sentido, la descripción escueta y mal trabajada, productos fabricados sólo con la intención de provocar "enganche". No hay profundidad en los personajes, no hay una voz que los individualiza (caso claro en el tema de las amigas, que se mezclaban y confundían y no sabía cuándo hablaba una u otra), y son meros estereotipos sin mucha personalidad. El chico de la trama es un ente de perfección que da algo de grimilla. Se abren tramas que no cierran. Da la sensación de ser unos meros apuntes a una novela, un esquema para desarrollar posteriormente.

Y todo para acabar como acaba. Apresurado, mal explicado y poco creíble. Digamos que la explicación racional al fenómeno fantástico no me la creo. Es demasiado rápido. Lo mismo de antes. Falta desarrollo. Falta cuerpo. Falta novela.

Y es una lástima porque entre sus páginas palpita una buena historia. La pena es que no se ha sabido aprovechar y todo ha quedado reducido a una novela que con esfuerzo proporciona un momento de entretenimiento.

jueves, 24 de marzo de 2011

"El espíritu del último verano" de Susana Vallejo

El espíritu del último verano, Susana Vallejo, EDEBÉ, 2011
L'esperit de l´últim estiu, Susana Vallejo, EDEBÉ, 2011

Premio EDEBÉ de literatura juvenil 2011

No podía ser de otra manera. Fue abrir el paquete y encontrarme con los primeros ejemplares de la última novela de Susana Vallejo y para casa. No podía ser de otra forma. La siempre flamante madrina de este blog tiene novela nueva en la calle y Jorge se la queda. Y en poco más de un día novela leía, deglutida y disfrutada en cada una de sus páginas.

Un sueño le hace a Fran volver a La Casa del Árbol, el lugar donde pasó los veranos de su adolescencia y que ahora está a punto de ser derruida para dejar paso a una nueva autovía. Allí recordará y recuperará el espíritu de aquel último verano y conseguirá cerrar el círculo que se abrió el día ya lejano que junto con su familia encontró un mapa que les conduciría al fantástico tesoro de la reina mora.

Esta novela confirma a Susana Vallejo como una de las mejores escritores de literatura juvenil de este país ya que es sólo y únicamente al cómo explica la historia que esta novela deviene una experiencia tan placentera. Porque tenemos que reconocer que la historia que nos explica Susana ya la conocemos. La hemos visto y leído miles de veces: un adulto que regresa a los lugares de su infancia o adolescencia para cerrar un capítulo, para despedirse y recordar el momento en que todo cambió (me viene a la mente en concreto la novela de Stephen King The body y aquella mítica adaptación cinematográfica que fue Cuenta conmigo), pero en voz de Susana esa misma historia vuelve a estar fresca y a ser nueva: huele a verdad. Y todo por una pluma detallista y cariñosa. Por centrarse de forma avispada en describir los olores sutiles que acompañan las noches de verano mágicas de los diecisiete.

La trama es sencilla y tiene un misterio mínimo que sirve para conducir todo el recuerdo y la novela. Claro que el misterio es un sueño que todos hemos tenido en verano (y que algunos hemos intentado llevar a la realidad): buscar un tesoro (y me vienen los Goonies a la cabeza). Por medio de esta excusa Susana construye una novela llena de personajes vivos. Las discusiones eternizadas de esa familia son verdad. Todo aquel que como yo ha crecido en medio de una familia que grita, se pelea de verdad y de broma, discuten por qué paella es mejor y organiza absurdos concursos gastronómicos, lo típico de esas familias que "se quieren y se odian a la vez". Para esto Susana se vale de cuatro pinceladas bien dadas, de otorgar una voz bien clara y distinta a cada personaje con sus ripios y sus características. Los personajes huelen a verdad.

El tema explícito de la novela, el paso de la adolescencia a la primera madurez está tratado de forma elegante y digna. En esta historia hay drama, hay momentos duros, hay desamores, pero sin caer ni en los melodramas ni en las exageraciones en las que suele incurrir parte de la novela juvenil realista. Susana consigue esquivar ese peligroso tópico de esta literatura de presentar ese paso como algo traumático y que siempre implica drogas, violencia y, si puede ser, un par de muertos. Aquí el paso es el de alguien normal. Con sus bromas, sus niñerias, inseguridades y su corazón roto. Poco más... y nada menos.

Y pese al cambio de registro Susana Vallejo vuelve a los temas tratados en su maravillosa tetralogía de Porta Coeli y en Switch in the red: la memoria, el renacimiento, el viaje, la magia, la aventura y lo maravilloso en lo cotidiano. Y todo con el espíritu y el humor tranquilo de los mejores recuerdos. De cuando los veranos eran infinitos y las tardes de sol eternas.

jueves, 17 de marzo de 2011

"Corazón mecánico" de Jaclyn Dolamore

Corazón mecánico, Jaclyn Dolamore, ed. Versatil, 2011

Nimira es muchacha de piel oscura, extranjera en tierra extraña, y bailarina bombacho en locales venidos muy a menos de music-hall. Intuye y sabe que la vida es algo más que locales atestados de humo y espectadores gritones. Un día recibe una extraña oferta de trabajo del misterioso señor Parry: acompañar con su voz la música de extraordinario y exclusivo autómata pianista. Nimira acepta encantada sin sospechar que en pocos días se verá inmersa en una compleja intriga entre el mundo de las hadas, ambiciosos brujos y secretos escondidos en puertas. Y que se enamorará del automata, un pianista con el corazón de metal.

Bien. Me ha gustado. Rápida de leer, con encanto y con una amalgama de referencias e influencias muy interesantes. Aunque en alguna parte he leído que se relacionaba esta novela con el universo steampunk, no acabo de estar de acuerdo. Creo que Jaclyn Dolamore se sitúa más bajo la influencia de aquel maravilloso todo de finales del siglo XVIII y principios del XIX que era E.T.A. Hoffmann que ya exploró el universo de los autómatas en el cuento Los autómatas y más especialmente en El hombre de arena donde aparece un autómata musical, la bella Olympia (cuento que posteriormente se convirtíó en ópera por obra y gracia de Offenbach, uno de los mayores genios musicales de la historia. Si pincháis en el enlace os vais a la canción de Olympia en la privilegiada gargante de Natalie Dessay. Podéis morir de ironía, gracia y belleza). Creo que es aquí donde se puede encontrar el primer origen y germen de la novela de Dolamore.

A esto se le añade un universo feérico sacado de las leyendas del siglo XIX, un punto bastante pasado de Jane Eyre, algunas convenciones de la actual novela juvenil, un poco de novela gótica con Udolfo a la cabeza, mucha magia, un poco de Mizayaki, una buena protagonista, un antagonista demasiado pronunciado, un chico atrapado, un estilo agil y claro, una historia simpática, un final emocionante y... pam... Corazón mecánico se convierte en una obrita encantadora sin otra pretensión que la de ser un moderno cuento de hadas, nunca mejor dicho.

Corazón mecánico es una pieza de cámara. Pocos personajes, pocos escenarios e intriga mínima, pero bien conducida (aunque ya conocida y que un lector un poco avezado adivina a la tercera página... pero no creo que esto es lo que importe a la autora). Quizá me ha faltado un poco más de música y la exploración de esa sociedad que presenta de brujos, hadas, etc. Me quedo con ganas de más calle ya que los personajes casi que no salen de la casa del señor Parris. Y la impresión que me ha quedado de ese mundo es una nebulosa. Pero esto es pecata minuta porque como cuento de hadas funciona. Y con los papeles tradicionales de principe, princesa encantada y bruja malvada intercambiados de una forma ingeniosa.

Lo que sí espero es que esta novela se acabe aquí y no sea el inicio de una serie o de una trilogía o sextalogía o etc. Como obra es redonda. Los elementos justos, el desarrollo adecuado y el final lleno de emoción y justo románticismo sin caer en el exceso lagrimal o el melodrama (algo comprensible teniendo esta novela su punto de vista en la literatura del siglo XVIII y su justo medio). Pero no será así y pronto tendremos un Corazón aún más mecánico que empañará la frescura de esta pieza. Cada día estoy más cansado de sagas y añoro aquellos tiempos de historias que terminaban en una novela. A veces me preguntó que habría sido de Cumbres Borrascosas, Orgullo y prejuicio, La vuelta al mundo en ochenta días o Drácula si las hubiesen escrito en la actualidad.

Personalmente y hasta nuevo aviso, me quedo con esta pequeña novela de cámara que proporciona una lectura agradable y deja un buen regusto. Además, siempre es estupendo leerse una novela con robots. Aunque en este caso no sean de los que me gustan a mí: los que destrozan ciudades y dominan el mundo.



 P.D. Si a alguien le interesa el tema de los autómatas en la historia y en la literatura (cuya presencia empieza en La Iliada) no puedo dejar de recomendar el estupendo libro El rival de Prometeo que la editorial Impedimenta publicó hace un par de años.

martes, 15 de marzo de 2011

"Delirium" de Lauren Oliver

Delirium, Lauren Oliver, ed. Cruïlla, 2011
Delirium, Lauren Oliver, ed .SM, 2011

La gran apuesta de SM para este Sant Jordi y uno de esos libros que de un día para otro aparece por los foros, las noticias y los blogs bombardeando a los lectores. A la librería nos llegó un paquete de la editorial con sólo una hoja de publicidad recordándonos que en un par de días estaría en las librerías la novela de Lauren Oliver. Se organiza el reto que supongo la mayoría habréis oído hablar y aparecen multitud de reseñas antes de que llegue la novela a las librerías. Y todo por la primera entrega de una novela de ciencia ficción de una autora desconocida cuyo primer libro pasó muy desapercibido (palabras de la editorial). Llega la novela a la librería, me la llevo a casa, la leo y me preguntó. ¿Merece Delirium tanto ruído? Sí... y no.

En un futuro indeterminado, tras unas guerras indeterminadas. Por fin el gobierno tiene la cura contra esa enfermedad llamada de forma comun amor. Por fin los sufrimientos, las palpitaciones, los instintos suicidas, la falta de apetito, etc. tiene su cura. Los habitantes de las ciudades se someten a una sencilla operación al cumplir los 18 años y dejan de sentir. Todo es tranquilidad y todo se vuelve sencillo. Lena está deseando que llegue el día de la operación para que la curen y pueda empezar una vida con la pareja asignada. Pero, claro, la aparición de un chico, el extraño comportamiento de su mejor amiga y el ir descubriendo poco a poco secretos escondidos de su familia hará que Lena reconsidere toda su existencia y todo en lo que creía.

Delirium se inscribe, y saltando todas las distancias en cuanto a calidad y trascendencia, en la tradición de la santa trinidad de las distopías antisentimentales: 1984, Farenheit 451 y Un mundo feliz. Se hacen referencias casi explícitas (el control del gobierno, la reescritura de la historia, las tres leyes paradójicas, la trascendencia de la poesía, el miedo a los salvajes, etc.) y se asumen como antecedentes y fuentes de inspiración. Quizá demasiado, porque una de las pegas que le pongo a la novela de Oliver es que no me acabo de creer del todo su mundo. Me parece un decorado más que una realidad. Me falta explicación. Me falta historia. Cómo, cuándo y por qué. Supongo y espero que en las próximas partes de la saga expliquen mejor esta nueva sociedad y cómo surgió. Se dan destellos y pequeñas referencias, pero como lector me falta un poco más de chicha.

Pero, ¿me ha gustado esta novela? Sí, ma non troppo. Explico. Considero Delirium una de las mejores novelas juveniles que he leído en lo que va de año, pero no puedo declararme fan total ni considerar esta novela una obra casi perfecta como he leído en otras partes. Creo que tiene partes brillantes, pero que cae en algún exceso y, en mi opinión, alguna ingenuidad. Justifico mi respuesta. Lo mejor de Delirium es cómo Oliver ha creado, modelado y puesto en marcha el personaje de Lena. Mimo y cuidado. Nos encontramos con un personaje bien forjado, explicado con cariño y cuidado. Su evolución a lo largo de las páginas es coherente y la autora nos presenta una muchacha contradictoria, temerosa, confundida y viva. No deja de ser un tipo de personaje al que estamos acostumbrados (chica modosita y normalita, secreto de familia que la hace diferente, etc.), pero bien trabajado. De igual forma su mejor amiga Hana se escapa de los tipismos con que se nos presentan en otras novelas los "mejores de..." y también se erige como un personaje singular con el que el lector empatiza. Los secundarios son figuras bien tratadas, buenos contrapuntos a la protagonista. El chico... bueno... es quizá el peor personaje. Demasiado perfecto, demasiado lo de siempre. Sin fisuras y sin vida.

El estilo de Lauren Oliver es pausado, elegante y eficaz. Crea el ambiente y agradezco que sea una autora que se toma su tiempo para presentar a los personajes y la acción, que no caiga en las trampas de la velocidad constante y la acción trepidante. Eso sí, cuarenta páginas menos no le habría hecho daño a esta novela ya que cae en alguna repetición y reconozco que hay capítulos que desfilaron por mis ojos mientras yo repasaba mentalmente la lista de la compra.

Pero... algo chirría... supongo que es algún exceso sentimental o algún pico de emoción que busca Oliver que choca con mi crebilidad lectora. Es difícil hablar de esto sin fastidiar partes de la novela, pero el momento Montecristo o los abusos de la palabra amor. Me chirrían. Me hacen ver las costuras de la novela. Me da la impresión de ser artefactos de una gran manipulación sentimental, de una gran trampa. Ya sé que la literatura es mentira y los escritores titiriteros, pero les exijo que no ver esas trampas. Y partes de Delirium me parecen echos con el único objetivo de emocionar al lector, no porque la novela o la historia lo exigiera de verdad. Excesivamente evidente la búsqueda de emoción, de impacto. Como sus imágenes finales. Demasiado... toda la novela tan tranquila y el final es demasiado exagerado... para provocar el llanto, no por lógica narrativa. No me resulta creible. No me creo todo el tema del amor, la extirpación, etc. Y al ser el centro mismo de la novela, ese mismo centro me cuesta tragármelo.

Prefiero las conversaciones en la playa, las carreras con su mejor amiga y la lectura de poemas. La emoción es la justa, los sentimientos, verdaderos y la narración honesta.

miércoles, 9 de marzo de 2011

"Génesis" de Bernard Beckett

Génesis, Bernard Beckett, ed. Salamandra, 2009
Gènesi, Bernard Beckett, ed. Estrella Polar, 2009

Génesis me vino recomendada por un buen cliente de la librería y dueño de una gran página web sobre ciencia ficción, fantasia y terror. Me refiero al insigne bibliotecario de La Biblioteca del Kraken. Me habló y me recomendó mucho esta breve novela catalogándola como una lectura que había disfrutado mucho. Como suelo hacerle caso en sus consejos, un fin de semana me pillé un ejemplar y bien sentado me la zampé de una tirada. Y sí, Génesis es una muy buena novela y tiene una historia estimulante que invita a la reflexión y a quedarse atrapado entre la maraña que con astucia teje Beckett.

Apunto el argumento de la contraportada de la edición de Salamandra.

En un futuro no muy lejano, una estudiante llamada Anaximandro se presenta al riguroso examen de ingreso en la Academia, el órgano de gobierno de la utópica sociedad en la que se ha criado. A lo largo de varias sesiones extenuantes, las preguntas del tribunal, que suscitan importantes cuestiones éticas y filosóficas, la llevarán a descubrir una verdad que hará tambalear los cimientos sobre los que se asienta su mundo.

Vale. Como bien advierte Alendax en su reseña de esta novela, estamos ante una novela de ciencia ficción. Ya sé que al decir esto muchos lectores se han tirado para atrás, pero creo que es mi deber pedir a todos aquellos ajenos al género que le den una oportunidad a una novela diferente, estimulante, adictiva y muy compleja. Nos encontramos ante una novela corta (apenas cientosesenta páginas si no recuerdo mal), pero escritas con la sabiduría de la palabra justa. Nada sobra, nada falta y todo está por algo.

La novela se estructura por medio de una conversación. Pregunta, respuesta. Réplica, contraréplica. Esta forma de narrar, lejos de aburrir al lector llena de viveza y gracia a la historia. Una historia que habla de política, de filosofía, de vida y muerte. Que trata temas como la reescritura de la historia, las utopias sociales, la vida artificial, la evolución, la revolución y la muerte. Y todo con un estilo vivo, fresco, ácido, mordaz, irónico y preciso.

Los personajes resultan apasionantes. Caracterizados con cuatro pinceladas que los dota de vida y realismo. Además, y jugando con los temas de la novela, se permite grandes dosis de ambigüedad ya que algunos de los actantes principales aparecen desde el punto de vista de otros personajes. Hay un juego de identidad (uno de los temas principales de la historia) que el lector tiene que completar. Porque esta es una novela que pide al lector que haga un esfuerzo. Que participe en el puzzle y saque sus conclusiones. Que piense y actúe. Porque como toda novela de ciencia ficción que se precie, Génesis no es más que una historia ambientada en un futuro para hablar de nuestro presente.

Un poderoso y sorprendete final da la puntilla perfecta a una gran novela (aunque el autor se haya guardado un as en la manga y yo no pueda dejar de sentir cierta irritación por una muy justificada y necesaria trampa) llena de grandes conceptos, inteligente y para lectores que busquen algo más que un mero entretenimiento. Es por libros como éste que el leer y bucear entre literatura juvenil merece tantísimo la pena.

lunes, 7 de marzo de 2011

"El prodigi" de Gerard Guix

El prodigi, Gerard Guix, ed. Estrella Polar, 2011

Una de las grandes apuestas de la editorial Estrella Polar para este Sant Jordi. Una historia de intriga, terror, acción, aventura, romance y hombres lobos. Escrita con ganas, con nervio, con oficio, pero a la que le faltan páginas de forma alarmante. Y es que pese a que Gerard Guix escribe con gusto, no consigue hacerme creíble la historia.

Àxel se acaba de mudar a Barcelona. Sus padres están recién divorciados, no tiene amigos, sufre cierto acoso en el instituto y su cuerpo está cambiando. Demasiado pelo, colmillo demasiado grandes y una afición cada vez mayor por la carne cruda. Una conocida insinúa que se está convirtiendo en un hombre lobo. Su misterioso tio Odin parece tener respuestas. Se empiezan a suceder macabros asesinatos por las calles de Barcelona. Y en el ambiente se respiran aires de guerra. Àxel tendrá que decidir.

Lo dicho. Para mí a esta novela le faltan tranquilamente cien páginas. Es raro decir esto, lo sé. Habitualmente siempre pido menos. Odio la paja en una novela y siempre busco que el escritor haya ajustado el texto a lo que le pide la historia, no a lo que le piden elementos externos. Pero en este caso me faltan cosas. Y esta ausencia provoca que a la novela le ocurra algo que es lo peor que le puede pasar a una historia de corte fantástico: no me resulta creíble.

Àxel acepta demasiado pronto el elemento fantástico. El protagonista es un chaval de catorce años al que de repente le empiezan a suceder una serie de cambios físicos demasiado importantes como para tomárselos con la entereza presentada en la novela. Hay poca duda, poco miedo. De repente es normal que los colmillos crezcan, comer carne cruda, que aparezca una gótica y suelte que caza vampiros o encontrarse cara a cara con un hombre lobo. Me falta un punto de realismo y desarrollo psicológico de los personajes. Sobre todo de Àxel que no me cuadra... demasiado infantil en un principio y de repente es otra persona. Es lo contrario que lo que pasaba en la estupenda Invocación, que la aparición del fantástico en la vida de la protagonista está narrado de forma realista y con las reacciones que un adolescente normal tendría. Creo que es demasiado apresurado. Y lo mismo me ocurre con el resto del elenco (quizá con la excepción de Nadia). Son figuras más o menos reconocibles, pero que les falta peso. Sí, la palabra es apresurado. Como si hubieran demasiadas ganas de entrar en materia, en las peleas y la acción y se hubiera dejado de lado un cuidado a los personajes. Es novela fantástica y juvenil, sí, pero si algo nos ha enseñado Suzanne Collins es que la complejidad moral y psicológica de los personajes se puede y se debe exigir. Y este pequeño descuido en la configuración de los personajes me extraña en alguien tan conocedor del oficio como Guix... ¿por qué pienso más en presión editorial (acción, acción, acción) que en otra cosa?

Salvando este escollo nos encontramos con una muy entretenida novela de acción, terror y misterio. Gerard Guix demuestra un gusto y un oficio estupendo para la creación del ambiente de terror que la novela exige. El descenso al metro es un buen ejemplo de ello. Sabe contar y jugar con la oscuridad y crear un buen ambiente de suspense. Las escenas de acción son rápidas, agiles y están bien explicadas. Y no ahorra detalles escabrosos si la novela lo exige. Porque estamos ante una historia violenta, dura, sucia y llena de sangre. Uno de los mejores momentos de la novela es un ejemplo de todo esto; una escena en un restaurante chino que es un pequeño recorrido por los diferentes planos del terror, tanto físico como psicológico.

Juega bien con la ciudad como personaje (aunque hecho de menos más calles, más nombres de estaciones, más localización concreta) y convierte los túneles del metro en otro personaje (junto con otras localizaciones que me callo). Y agradezco muchísimo a Gerard Guix que no haya caído en la trampa tan habitual de mostrar una ciudad de postal. Consigue que la Barcelona literaria sea real. Con su belleza y su fealdad. Con la vida de Gracia, pero el olor a orines de otras calles.

Y confirma que los ositos de pelucha dan muy mal rollo.


El prodigi presenta un mundo interesante y prometedor, un final poderoso y una ambientación y atmosfera muy conseguidas. Lástima que a los personajes les falte un punto de cocción que espero ver en su continuación. Solo espero que Gerard Guix se tome el tiempo necesario y mime a sus criaturas. La historia se lo merece.

Y, por cierto, ya tengo elegido el bando. Las vistas desde Montjuich son preciosas.

sábado, 5 de marzo de 2011

"Zafiro" de Kerstin Gier

Zafiro, Kerstin Gier, ed. Montena, 2011
Blau safir, Kerstin Gier, ed. Lluna Rona / La Galera, 2011

Seré claro y, viendo las opiniones que circulan por otros blogs un poco polémico: lo interesante y lo que vale la pena de Zafiro son las cien últimas páginas. El resto es pura paja. Y con esto no quiero decir que el principio de la esperada secuela de Rubí sea mala literatura. No. El problema es que me parece relleno para estirar la historia; como si Kerstin Gier tuviera un plan para la trilogía y al empezar esta segunda parte le faltara material y lo rellena con besos entre Gwen y Gideon, celos, desconfianzas, un misterio que parece sacado de una aventura de los cinco, mal aprovechados viajes en el tiempo, Gideons suspirados cada dos por tres, repeticiones de escenas (las clases, etc.) retrasando lo que el lector quiere: el baile y la historia de Paul y Lucy.

Zafiro empieza justo donde acaba Rubí. En un confesionario. Gwen consigue más control de sus poderes temporales, conoce mejor esa sociedad secreta, profundiza más en su difícil relación de Guideon y añade misterios y secretos a una historia familiar complicada. En el futuro (¿o es el pasado?) un crucial baile de gala donde asistirá el inquietante Conde de Saint Germain.

A ver, que me ha gustado. Sigo pensando que esta saga es una de las más agradables sorpresas que se han publicado últimamente. Es encantadora, simpática, divertida y fresca. Pero poco ambiciosa. Creo que se conforma con poco y desaprovecha el potencial de los viajes en el tiempo y el carisma de los protagonistas. Porque mientras que las primeras doscientas páginas las encuentro insulsas e insustanciales (ha pasado una semana escasa cerrar la novela y reconozco que recuerdo muy poco de su principio. Y esto es extraño porque os puedo asegurar que tengo una memoria privilegiada para recordar argumentos y personajes). Aporta poco a la historia (más allá de un carta o unos besos) porque todo está explicado o el lector ya lo advierte. Y creo que no sabe explotar todo el potencial de un personaje como la gárgola. ¡Con un poco de ingenio lo que se podría haber conseguido! Pero de repente, Gwen y Guideon se cambian de ropa, se van a un baile y PAM. El final de la novela es esplendido.

Es a partir del baile donde Zafiro encuentra su razón de ser y su sentido como novela. No es un novela romántica. Es una comedia. Es un juego de dos épocas. Es cantar Memory en pleno siglo XVIII. Es en las últimas páginas donde la novela remonta el vuelo y entra en materia: la relación entre los personajes, los secretos, las desconfianzas y los juegos con las paradojas temporales, que siempre son de agradacer.

Pero su principo me aburrió. Le falta chicha. Alarga situaciones, repite gags y cae en los tópicos de la fémina sufriendo y añorando un poco de caso del macho alfa. Y no resuelve y no concreta. No sé... creo que lo que par mí lastra este Zafiro es que sufre un problema de falta de estructura. Y de desaprovechar. Con un material tan infinito como son los viajes en el tiempo, creo que deja pasar grandes oportunidades para tejer una historia compleja y divertida. Lo mismo ocurre con los personajes. Las doscientas primeras páginas son anónidas y aburridas. Las últimas cien, en cambio, Gwen estalla y nos recuerda porqué nos caía tan bien. Por ser normal. No por ser una heroina romántica, si no por ser una persona normal en un ambiente fantástico. Por ser metepatas y torpe.  Por eso nos gusta.

Pero esto no quita que tanto Rubí y Zafiro, con todas sus limitaciones, sea una de las sagas más refrescantes y divertidas que hoy un lector desprejuiciado se puede encontrar en las librerías. Para pasar un rato delicioso y entretenido.

Y, por cierto, pregunta para Montena. ¿Tan difícil, o tan caro, era mantener la estupenda portada original como sí ha hecho La Galera en su edición en catalán? ¿Por qué este baile de máscaras?

jueves, 3 de marzo de 2011

De excursión a la librería

Por si no lo sabéis, soy librero.

- ¿Aguantas enciclopedias en el salón comedor de una familia de bien?

No, trabajo en una librería vendiendo libros. Es un gran trabajo y más cuando uno es el responsable directo de la sección de literatura fantástica, ciencia ficción y infantil/juvenil. Y como hoy estoy espeso para escribir reseña, pues pongo fotos de las secciones para presumir de estanterías y para que podáis ver por donde me muevo cuarenta horas semanales.

La pequeña sección de fantasía, ciencia ficción y terror.
Contento con el rinconcito que he podido crear.

 El rincón juvenil. Tres estanterías de arriba a abajo. 
Realista, fantasía, colecciones... de 12 a infinito años.

Y lo que nos diferencia, 
un rincón para que los vampiros, angelotes, lobitos y compañía busquen y encuentren lectores.

Y, por cierto, estas fotos pertenecen a la Llibreria Aqualata de Igualada. Ya sabéis donde me podéis encontrar. Si es para partirme la cara, pedirme dinero o hacerme chantaje, el nombre de la libreria y su ubicación es falso. Para todo lo demás, por ahí ando.

martes, 1 de marzo de 2011

"Placeres prohibidos. Anita Blake, Cazavampiros 1" de Laurell K. Hamilton

Placeres prohibidos. Anita Blake, Cazavampiros 1, Laurell K. Hamilton, ed. Gigamesh, 2006

Vale, antes de nada vamos a dejar la cosas claras. Soy fan declarado de Anita Blake. Me gusta como creación literaria, como personaje y como mujer. Por lo que si todas las reseñas son personales y subjetivas, ésta lo es más porque me gusta Anita y no puedo decir nada malo de una mujer que mata vampiros, colecciones pingüinos de peluche y sabe ocultar armas en un minivestido. Bueno, criticaría su gusto con los hombres, pero en eso no puedo hacer nada.

Placeres prohibidos es la carta de presentación de la Ejecutadora. Estados Unidos es uno de los pocos países donde las criaturas sobrenaturales cuentan con derechos. Y San Luis es un pequeño paraiso para vampiros y cambiaformas. Pero no todo es tranquilo. Algo o alguien está matando maestros vampiros y un grupo de poderosos chupasangres contrata a nuestra Anita para que averigüe quién se esconde tras las matanzas. Este encargo le hace tanta gracia a Anita como que le depilen las cejas con una depiladora grasienta y mohosa, pero si no lo hace una amiga puede sufrir y puede que a ella misma la maten.

Desde el mismo momento que llegó a la librería por aquel 2006 que me llamó la atención. La compré a los dos días y la lei en unas horas durante un domingo. Y fue genial. Una experiencia deliciosa que llenó horas de diversión. Y que llenaría porque desde aquel agosto del 2006 he releido la novela por lo menos en tres ocasiones sin que perdiera ni gracia, ni frescura, ni litros de sangre. Y es que Placeres prohibidos era una mezcla brutal de serie B, novela negra, vampiros, erotismo sucio, zombis, gore, violencia, Buffy cazavampiros y una protagonista femenina, poderosa, con carácter y un buen par de pistolas. Y mucho sentido del humor. Porque una de las características más deliciosas de esta saga es el humor negro y ácido que destilan sus páginas. Laurell K. Hamilton sabe en qué liga juega, y la liga de la serie B es de humor, de desmitifiación, de violencia, de pastiche y de grand guiñol (lo que se hará más evidente en su más que estupenda continuación).

Criaturas sobrenaturales que viven con los humanos. Derechos de los no-muertos. Iglesias vampíricas que prometen y ofrecen la vida eterna. Bares de striptease donde rezuma el deseo y la sangre. Reyes de las ratas.Vampiras de mil años en físicos de doce y mucho tio bueno (que es la parte de la novela que menos me interesó, todo ese tira y afloja con muchachos de abdominales duras, de labios carnosos y pecho lampiño... pero se agradece que no haya romance y que lo que se explique es el deseo sexual. No sentimientos, sexo). La novela está llena de personajes carismáticos, pero no serían nada sin el concurso de Anita Blake. Si uno se hace fan de esta serie es por ella. Es su personalidad lo que marca la saga. Su físico, su humor negro, sus chistes malos y su tozudería. Porque es una heroina a la que ningún vampiro le tose (aunque tenga sus más y sus menos con el pesadete de Jean Claude, pero, como lei en un prólogo, moja bragas, pero aguanta).

Placeres prohibidos es una novela divertidísima. Como todas las de la serie de Anita Blake. Para leer en una tarde lluviosa.Y se agradece muchísimo una novela donde los vampiros son unos cabrones, los licántropos son unos cabrones, los zombies son unos cabrones y los humanos son unos cabrones.

¿Punto negativo? Una serie de casi veinte libros que en España solo han visto la luz los tres primeros. Publicados por Gigamesh a cuenta gotas (con excelentes ediciones, eso sí), a los aficionados nos sabe a poco y una mayor celeridad se agradecería. Eso sí, si un mayor ritmo de publicación supone unas ediciones más descuidadas, pues entonces no. Nos armamos de paciencia y a esperar. Por Anita lo que haga falta.