martes, 31 de mayo de 2011

"La resistencia. Malice II" de Chris Wooding

La resistencia. Malice II, Chris Wooding, Montena, 2010
La resistència. Malice II, Chris Wooding, Estrella Polar, 2010

Los chicos atrapados en Malice han descubierto que el único modo de escapar de Jake El Largo es reuniendo a sus enemigos... aunque lo más difícil va a ser encontrarlos.

Y nada más de resumen argumental no vaya a ser que fastidiemos la novela a alguien.

Segundo y último capítulo de binomio de Malice cuyo primer capítulo es aquel Atrapados que reseñé cuando este blog iniciaba sus primeros pasos (una reseña que, por cierto, apareció unos meses después de forma integra en otro blog... o me la plagiaron o el cuento de Borges de Pierre Menard se ha hecho realidad en plan cutre). Leía hace ya unos meses, pero no reseñada hasta ahora porque siempre me ha costado mucho ponerme con las reseñas de las continuaciones. ¿Qué se cuenta y qué no se cuenta y cómo se explica para no fastidiar la lectura a nadie?

Seguimos donde acabamos la primera parte. Las constantes que hicieron de aquella lectura una experiencia fantástica (la acción, los monstruos, el mundo de Malice, la inclusión de los cómics, los personajes, etc.) continúan en esta parte con el handicap de la eliminación del factor sorpresa. Ahora queda la exploración del universo y la acción. Porque si la primera parte apostaba más por la sutilidad acercando la novela a los límites  del terror, La resistencia es más una novela de aventura pura donde la tensión se cambia por adrenalina. Y esto es lógico si se piensa que los protagonistas ya no le tienen miedo a Jake el Largo... ahora van a por él.

La resistencia es más de todo. Más acción, más monstruos, más personajes, más sufrimiento y más Jake el Largo. De lectura electrizante motiva a ir pasando páginas y a una lectura que no supere los dos días. Y, al igual que en la primera parte, las partes del cómic complementan, apoyan y hacen más grande la narración. Y, como en la primera parte, King, Lovecraft, Tolkien y otros están detrás de las batallas y los personajes.

Y se explica el origen del fascinante mundo de Malice. El arte. Una metáfora del poder la fantasía para crear nuevos mundos. De la creación artística como última responsable. Del poder que adquieren los personajes por encima de sus creadores. Y una niña llamada Alice que dibuja.

La saga de Malice es para mí una de las series de aventuras más entretenidas y divertidas que me he leído en tiempo. Una muestra de excelente y original novela de acción para lectores a partir de doce que, de forma inexplicable (bueno, inexplicable no, demasiados títulos, poca promoción, prejuicios, etc.) ha pasado desapercibida. Una lástima porque es un ejemplo perfecto de narración, de buena estructura y de como en dos capítulos se puede explicar una gran historia sin necesidad de hinchar la historia por un volumen más.

El arte de narrar puro, de la descripción justa y el personaje adecuado. Un ejemplo perfecto de lo mejor en literatura juvenil de aventuras publicado en 2010. Y alejado de tópicos, con buenos giros argumentales y lectura febril.

Grande.


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viernes, 27 de mayo de 2011

"La chica que amaba a Tom Gordon" de Stephen King

La chica que amaba a Tom Gordon, Stephen King, DeBols!llo, 2003

De chico perdido en el bosque, a chica perdida en el bosque. Resulta curioso como en ocasiones se nos encadenan lecturas de temáticas similares, pero escritas desde ópticas muy diferentes.

Trisha tiene nueve años y está con su madre y su hermano mayor haciendo una excursión por los inmensos montes Apalaches. Estos dos no hacen más que discutir y no hacen caso a Trisha ni cuando les pide repetidamente detenerse un momento para ir a mear. En un arranque propio de una niña de nueve años, Trisha se separa de ellos y se va alejando hasta que se da cuenta de que está perdida. Y cuanto más intenta encontrar el camino, más se aleja de él hasta que pierde el sentido de la orientación y se encuentra sola en medio de un paraje hostil.

Esta novela del maestro Stephen King hacía años que rondaba por casa. La compré en una minúscula papelería que tenía cuatro o cinco libros de bolsillo, al llegar a casa la dejé encima de una estantería y seguí viviendo, me fui ocho meses a Barcelona, volví a Igualada, seguí viviendo y cambiando de trabajo, conocía a A., nos fuimos a vivir juntos, dos años en un piso minúsculo, cambiamos de piso, el follón de la mudanza, visita a casa de mis padres, lectura que se me acaba, busqueda de algo corto y me topo con La chica que amaba a Tom Gordon, un libro que compré hace muchos años y que dejé abandonado.

Lo primero que llama la atención de esta novela es que para los parámetros que suele manejar Stephen King, es una novela corta. Estamos hablando de un libro de apenas 240 páginas en el que King desarrolla la historia de Trisha y su supervivencia en un medio hostil. 240 páginas que son... demasiadas. Este es quizá el punto débil de la novela. La anécdota que sustenta la narración es demasiado pequeña  para ocupar tantas páginas sin caer en alguna repetición innecesaria y algún momento vacío. La historia de supervivencia de Trishia sería perfecta para un cuento o para una nouvelle, una novela es demasiada sartén para tan poco arroz.

Salvando este escollo, Stephen King nos regala una historia de suspense y terror con los elementos mínimos y  jugando a configurar un enorme personaje y a trabajar el miedo desde dentro consiguiendo un conseguido retrato psicológico de Trisha. La novela está explicada por entero acompañando a Trisha, pero no desde su punto de vista. Un narrador juguetón que salta y nos explica los errores que comete o nos lleva a los trabajos policiales, la desesperación de una madre y la culpa del hermano mayor para ir aumentando la inquietud. El lector se hace participe de la angustia de la familia y de la propia Trisha. Estamos hablando de una niña perdida en el bosque.

Y King se adentra en la exploración de sus miedos, de su soledad y desesperación, de la forma en que sobrevive a duras penas, pero sigue en camino. No se escatiman detalles dolorosos, ni angustia. Trisha sangra, grita, se duele, enferma y a cada paso su vida podría extinguirse. Un walkman se convertirá en su asidero a la cordura y a la vida ya que gracias a él puede escuchar los partidos de los Red Sox y dar un paso más. El retrato psicológico de Trisha es pormenorizado, realista y creíble. Es por ella que el andamiaje de la novela aguanta. Un personaje central menos conseguido y todo este castillo se desmorona. Una novela que puede leerse como un ejercicio de estilo y que acaba hablando y trascendiendo a asuntos espirituales. El viaje de Trisha es físico, emocional y espiritual, pero sin moraleja, ni condescendencia, ni moralina. Una novela mucho más esperanzadora de lo que nos tiene acostumbrados King.

Y el elemento fantástico. Que para mí está aunque no de la forma a la que nos tiene acostumbrados King. Producto de la mente de Trisha, esa bestia que conecta la novela de forma tangencial con la obra maestra de El señor de las moscas (otra epopeya de supervivencia). Con un brillante enfrentamiento final y una buena dosificación a lo largo de la historía, esa bestia resulta atractiva y muy inquietante.

La chica que amaba a Tom Gordon no es de lo mejor de Stephen King, ni es una de sus novelas más conocidas, pero ha resultado una lectura agradable para estos días complicados de mudanza.


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miércoles, 25 de mayo de 2011

"El hacha" de Gary Paulsen

El hacha, Gary Paulsen, ed. Noguer, 2011 (reed.)

Noguer es una editorial necesaria. Dentro de la obsesión del panorama editorial por la novedad, es de agradecer una editorial que a parte de ser un toda un clásico entre las editoriales que se dedican a los géneros infantil y juvenil, su línea sea seguir apostando por títulos clásicos, por la reedición y por conservar un fondo de más de cuarenta años.

Es gracias a esta editorial que podemos encontrar en las librerías títulos como La pequeña bruja, el imprescindible Jim Botón y Lucas el Maquinista, Un viaje a Terabhitia, Orzowei, Boris, Sadako quiere vivir, y muchos etc (os invito a perderos por las portadas que tienen colgadas en su página de facebook). Libros que leí cuando tenía once años y que puedo recomendar en la librería veinte años después a jóvenes lectores. Y, además, apostando por interesantes novedades como ese que ya se comentó aquí. Literatura de gran calidad a precios económicos y ediciones resultonas y cómodas. ¿Alguien da más? (1)

El hacha se encuentra entre el fantástico ejercicio de recuperación de clásicos que está haciendo Noguer. No conocía esta buena novela y si no fuera por este trabajo de recuperación que seguramente nunca la habría leído. Investigando a posteriori descubro que se trata de un pequeño clásico de la novela juvenil cuya primera edición data de 1987. Y que su autor es uno de esos autores que todo adolescente ha leído. En ella se relata la historia de Brian, un chaval de trece años que por culpa de un accidente de vuelo acaba sólo y perdido en la montaña. Allí tendrá que sobrevivir y dejará a un lado todos los problemas que cargaba desde el divorcio de sus padres.

El hacha es una suerte de versión adolescente de Robinson Crusoe. El mismo utilitarismo y el mismo sentido racional de la superviviencia. Pasado el miedo inicial, Brian racionaliza su situación y convierte la experiencia en una forma de aceptar sus miedos interiores y crecer como persona. Y todo por medio del símbolo del hacha, un objeto que es su aliado, pero también  el recordatorio de todos sus miedos, en especial el divorcio de sus padres y secreto que lo atormenta. En el medio hostil de la naturaleza Brian crece hasta un final agridulce.

Gary Paulsen se la juega, y mucho, en esta novela. Hablamos de una historia donde hay un personaje y un entorno. Aunque aparecen otras personas (el piloto, la imagen fugaz de los padres...) el libro se centra en seguir el día a día y la supervivencia de Brian. Pero Gary Paulsen sale airoso del reto por un sencillo motivo: Brian es un muy buen personaje y el lector quiere seguir a su lado y conocer su historia. La novela se centra en el hacer de Brian y es por medio de sus acciones que vamos construyendo el personaje. Por medio de sus acciones, de sus recuerdos de documentales (esa generación audiovisual...), de sus aciertos y errores (el fuego) y, sobre todo, de sus miedos.

Lo que más me llamó la atención es la forma tan racional de presentar la supervivencia. Aunque en algún momento me pareció que rozaba lo inverosímil (quizá demasiados documentales), me gustó que la novela fuera fría en ese aspecto; en ir construyendo poco a poco la forma en que Brian se adapta y vive. No deja de ser un canto al potencial que todo ser humano lleva dentro, a la capacidad infinita que tenemos para sobrevivir y adaptarnos al entorno.

Y, además, es una novela clásica de aprendizaje, de crecimiento, canto ecologista, novela de aventuras y retrato psicológico. Un clásico de la literatura juvenil americana y unas horas de lecturas agradables, entretenidas y estimulantes.


(1) Este primer párrafo no es peloteo, es reconocimiento. Ni me mandan libros, ni nos vamos a cenar. Igual que criticamos los fallos, también reconocemos el buen trabajo. Y el de Noguer es un buen trabajo. Y necesario.

viernes, 20 de mayo de 2011

"Extrañas apariencias" de Daniel Waters

Nota: gracias a los amigos de blogger y al cuelgue (o manipulación de los gobiernos en la sombra para borrar información que no interesa... nunca hay que perder una oportunidad para la conspiparanoia) que se metieron entre los días 11 y 13 de mayo de este 2011, se perdió para la historia la entrada que escribí del fantástico libro de Daniel Waters, Extrañas apariencias. Se perdió la entrada, se perdieron los comentarios y durante un breve lapso de tiempo se perdió mi buen humor. Así que no que queda más remedio que volver a escribir.

Extrañas apariencias, Daniel Waters, ed. Molino, 2011

Aunque mis amigos creen que soy una chica increíblemente valiente por todas las cosas extrañas que hago, en realidad es todo fachada. Soy una de las personas más cobardes que han pisado la faz de la tierra; sin duda la más cobarde que la ha pisado dos veces. La policía podría estar allí, rodeando a mis amigos (o algo peor) y, ¿qué haría yo? Esconderme, ocultarme entre los arbustos para que no me vieran. Siempre escondida, así es la señorita Karen DeSonne.

Tercer volumen de la serie Generación Dead, en mi opinión una de las mejores series juveniles de los últimos... no sé... ¿quinientos años? Sé que se me tildará de exagerado, pero al igual que muestro en su crudeza lo que no soporto (léase las aventuras de Norita y Patchito o aquella historia de los lobitos exploradores) lo poco que me llega a apasionar tengo que proclamarlo a los cuatro vientos. Y más cuando esta Extrañas apariencias se erige entre lo mejor leído este año y una muestra de que con inteligencia y talento una serie puede dinamitarse a ella misma para resurgir, abrir nuevos caminos y convertirse en imprescindible.

Si Generación Dead fue una de las mejores sorpresas del 2010 con su mezcla de tópicos juveniles y sátira social y Beso de vida continuaba con esa línea adentrándose en los parametros de la serie B, Extrañas apariencias se sale por la tangente subvirtiendo todas las expectativas que como lector me había hecho. En vez de seguir la historia de los hipotéticos protagonistas cometiendo el error de tantas series de caer en la repetición, en el argumento ilógico y estúpido, en alargar la estructura hasta machacar la novela, Daniel Wataers se sale por la tangente. Se olvida de los protagonistas de las anteriores novelas (y me refiero a Adam, Tommy y Phoebe) y convierte en protagonista a ese triunvirato de excelentes secundarios, Karen, Tak y Pete.. Y todo con gracia, con estilo, con talento, con imaginación y son sencillez. Y más aún cuando el primer capítulo se abre con la voz de la adorable Karen DeSonne como absoluta protagonista, sin dudarlo, el mejor personaje de toda la serie.

Al igual que hiciera con Adam (el otro gran personaje de esta serie), Daniel Waters da voz a Karen. La novela se abre con una primera persona y de esta manera asistimos al retrato psicológico de este fascinante personaje. Para los que no habéis leído las otras partes, Karen es el personaje de la sonrisa, la muerta viva, la zombi que parece que respira y come. Un personaje alegre y lleno de vida (por muy paradójico que pueda ser) que solo deja entrever atisbos de profunda tristeza (en especial recuerdo la maravillosa escena del primer libro en la que ella y Adam se marcan un baile y una muy importante conversación). Es en esta novela donde nos adentramos al interior de la cabeza y la sensibilidad de Karen para conocerla como personaje, entender el por qué de su suicidio y su riqueza como personaje. Además de asistir a su vida como viva y a su acercamiento a Pete, el asesino de zombis, para intentar descubrir qué pasó una noche...

Para mí, Karen tiene el físico y la elegancia de la cantante francesa Élodie Frégé.
Desde el primer día.

Pete es el otro protagonista de esta novela. El malo. El abyecto. El personaje que todos odiamos y que en esta parte Daniel Waters nos muestra que también es humano. Porque es inevitable sentir... compasión (a falta de una palabra mejor) por un personaje machacado y hundido que busca la aprobación y que le quieran en el peor lugar posible. Y Tak, el tercer protagonista. El muerto de la eterna sonrisa. El otro líder de la comunidad zombi y que en contraposición por la opción integradora de Tommy, opta por la exclusión y la creación de otro mundo. El que anda por el mundo herido física y emocionalmente. Otro de esos grandes personajes complejos, duros y muy vivos.

Alrededor de estos tres personajes se mueven otros muchos que crean un universo rico y vívido. Tanto ausente como presentes... pienso en George y Melissa, pienso en las modificaciones corporales extremas, pienso en oscuros líderes espirituales, en compañeras de trabajo, en los que han ido apareciendo en el resto de las novelas y los que no están porque seguro que merecerán un volumen a parte... Porque a pesar de lo que diga la solapa de la novela, este no es el fin de la serie Generación Dead. Demasiados cabos sueltos para que se pueda considerar un final abierto. La foto de Pete, las palabras del reverendo, la investigación policial, George...

La novela sigue los parámetros temáticos de las anteriores. Una inteligente mezcla de sátira social, denuncia, romance, intriga, serie b, compromiso político, etc. Aborda temas tan delicados como el suicidio adolescente o el lesbianismo desde una óptica llena de sensibilidad y nada condescendiente. Pero el tema que domina cada una de las páginas es el amor. En esta novela se presenta uno de esos triángulos amorosos diferentes y originales (claro... que podría ser un cuarteto) de amores no correspondidos y silencios. Se habla de sentimientos, del peso del pasado y los recuerdos, de la cobardía...

El amor como gran tema de la novela y de la serie hasta culminar en cinco últimas páginas que, lo confieso, me llevaron al borde de las lágrimas. Un puñetazo emocional. Una forma preciosa y elegante de coronar a Karen DeSonne como la verdadera protagonista de esta maravillosa serie llamada Generación Dead.


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miércoles, 18 de mayo de 2011

"Predestinados" de Josephine Angelini

Predestinados, Josephine Angelini, Roca, 2011
Predestinats, Josephine Angelini, Estrella Polar, 2011

Helena Hamilton sabe que es diferente a los demás. Y durante 16 años ha intentado que nadie se diera cuenta y pasar completamente desapercibida a los ojos de todo del mundo. Pero este objetivo es difícil de cumplir cuando el día que sus ojos se posan en un nuevo alumno, el guapísimo Lucas Delos, el primer impulso sea matarlo. Y más cuando el instinto homicida viene dado por la visión de tres ancianas que lloran sangre...

A partir de ese momento la vida de Helena cambiará de manera radical cuando conozca la verdad de su vida... un eslabón más en una larga tragedia que arranca desde la guerra de Troya y cuyos protagonistas son los propios semidioses de la mitología griega...

La primera impresión que me dio esta novela cuando llegó a la librería fue de "me da palo leerla". Sabía que en un momento u otro la leería, pero iba retrasando el momento de pillar la novela y dedicarle unas cuantas horas de mi vida. Imaginaba la historia de siempre y reconozco que sus cuatrocientas cuarenta y pico páginas en su edición catalana (que es la que he leído) me tiraban para atrás. Pereza... mucha pereza... pero un día la vencí y en unos días (más de los previstos) me leí este primer volumen de otra trilogía de fantasía, amores complicados y enemigos jodedores. ¿Resultado? Lo resumo en cinco puntos y luego justifico mi respuesta.

1. Efectivamente, es lo de siempre.
2. Bastante mejor de lo esperaba.
3. Es larga de cojones. Demasiadas páginas para contarnos esa historia.
4. Me inquieta mucho la construcción psicológica de Lucas Delos. ¿Soy el único que ha visto en él a un personaje violento, celoso y, con el tiempo, peligroso?

Y ahora a la justificación.

1. Es lo de siempre. Como decía aquel refrán, mismo perro, diferente collar. La historia de Predestinados la hemos leído todos. Chica que se sabe diferente, pero que no se reconoce como especial. Chico guapísimo con cierto aire de misterio. Elementos fantásticos. Malo maloso. Secretos de familia. Amor imposible. Cambia el marco porque la autora utiliza con gracia los elementos de la mitología griega para crear un mundo que al menos en apariencia es diferente. El problema es el apuntado un poco más arriba. El cómo juega esos elementos nuevos es el de siempre. Al leer me da la sensación de que la autora se mueve utilizando unos clichés ya aparecidos en otras novelas cambiando el marco, esa actualización de los patrones de la mitología griega. Marco curiosos, no lo niego, aunque en algunas ocasiones me produjera algún chirrido. Como si la información fuera más Wikipedia (con mis respetos) que Pierre Grimal.

2. Pero me ha gustado bastante, sin entusiasmos. Es entretenida y hay momentos conseguidos. Lo mejor es la construcción de los personajes. Aunque sean los patrones de siempre, al menos están bien vestidos. Helena se lee con gracia y soltura. Como lector uno termina simpatizando con esta muchacha. La familia del chico, la familia de la chica, la mejor amiga, etc. Es en personajes como Casandra o Héctor donde la autora deja lo mejor de sí misma, en estos personajes más oscuros, menos nobles, con muchos grises. Y es donde se ciñe más y mejor a la tradición mitológica. Quizá discrepo en la forma en que se ha construido a los enemigos. Algo estereotipados tanto el enemigo con poderes, como los enemigos de instituto. Y la historia en sí no está mal. Josephine Angelini construye una trama compleja, pero entendible, y con las suficientes sorpresas para el lector para que el libro vaya discurriendo sin excesivas pausas. Pero...

3. La novela es demasiado larga. O por lo menos a mí así me lo pareció. Llegó un momento (alrededor de la página trescientos) que me dio la impresión de que la novela se detiene en un terreno de nadie y todo se convierte en una repetición. Una y otra vez nos dan la misma información del día a día de Helena, de sus sentimientos y relaciones. De repente la novela se convirtió en una de esas lecturas en las que continuamente se mira cuántas páginas quedan para acabarla. No nos confundamos, no está mal escrita y no resulta aburrida es sólo que con cien páginas menos se explicaría lo mismo. Y en mi opinión, un poco mejor. Para mi gusto la historia está estirada... Al final se recupera al ritmo, la acción, las sorpresas, pero a mí ya me pilló en frío y, quizá, falto de interés. Llegó un momento en que sólo quería que la novela se acabase y a otra cosa mariposa.

4. No me gusta Lucas como personaje. Me inquieta y realmente lo considero un héroe moralmente repulsivo. Es violento, irracional, patológicamente celoso, posesivo y con tendencias homicida. Ya lo he dicho. Hay momentos en la novela que actúa como el típico macho celoso meándose en su propiedad. Ataques de celos, reacciones violentas ante impresiones equivocadas, negación a escuchar... ¿Es esto un héroe? Quizá es mala impresión mía, una mala lectura de personaje, pero una cosa es estar hecho el uno para el otro, y otra cosa es esa pulsión violenta de eres mía y como otro te toque lo mato. A ver, Lucas está bien construido como personaje, pero son una serie de pequeñas fisuras que he encontrado que me inquietan. Entre tanto amor y tanta belleza y tanta sensibilidad veo los ojos de un monstruo.

Resumiendo, Predestinados me ha parecido una novela más. No es una mala historia, pero no comparto el entusiasmo que ha despertado por estos mundos. Entretenida, pero demasiado larga. Y supongo que también es un handicap que de toda la mitología griega la historia de amor entre París y Helena nunca haya sido santo de mi devoción... Y después de la versión del mito que presentó Offenbach, menos aún.

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sábado, 14 de mayo de 2011

"Vampire Academy" de Richelle Mead

Vampire Academy, Richelle Mead, Alfaguara, 2009

Esta es la reseña de una lectura de insistencia. Lectoras, blogs y amigas me hablan de esta saga como la gran tapada de la literatura juvenil y me insisten que la lea y la disfrute. No te arrepentirás, aseguran. Y, al final, la leo. Y no me arrepiento. Pero tendré que leerme las continuaciones para sentirme arrebatado porque esta primera parte me ha entretenido, la he disfrutado, me ha gustado pero también me ha dejado un poco... ¿frío?

Rose es una dhampir. Y como tal tiene la misión de proteger a Lissa, una moroi. Traducción: Lissa es un vampiro de alta cuna y Rose su guardaespaldas. Su relación es mucho más estrecha que la de simple protector/protegido sino que son amigas íntimas. Al empezar la novela están huyendo de algo, pero las encuentran y son devueltas a la Academia St. Vladimir, una academia donde dhampir y moroi se educan y se entrenan para cumplir con sus respectivos papeles en el mundo. Alli y a regañadientes se vuelven a integrar en la rutina de la escuela hasta que la aparición de unos animales muertos hacen que su vida empiece a adquirir matices inquietantes y peligrosos. Y, por si fuera, poco ambas amigas se sienten atraídas precisamente por los chicos que menos les convienen.

Y aunque hay mucho de argumento que me dejo, no explico más porque una de las gracias de toda novela es ir descubriendo poco a poco el universo que nos presentan los autores. La única información previa que tenía respecto a esta saga era ésta: salen vampiros. Y, bueno, esta expectativa se ha cumplido. Salen vampiros. ¿Y el resto de la novela? Me ha gustado. ¿Por qué? Porque ha sabido superar mis reticencias. Seamos sinceros, después de la conocida saga de los vampiros gusiluz las librerías se llenaron de novelas de ambientación vampírica (y licántropa y eterna y angelota, etc) que correspondían a una estructura muy marcada y prácticamente igual en todas ellas: chica más bien cortita que se enamora de forma servil del muchacho misterioso de turno y pasan más cosas, pero lo importante es que el amor, que sufran mucho y poco más.

Y, sinceramente, cuando en la librería ordenaba la sección de literatura juvenil y me encontraba con la saga de Richelle Mead no la tomaba ni en consideración porque pensaba que era otra más entre tantas. Y más cuando la primera frase de la contraportada hablaba de enamorarse. Paso, paso, paso. Pero un día me llevé un ejemplar a casa siguiendo un extraño impulso, la lei en unas horas y, vale, lo reconozco, estaba equivocado. Me había dejado llevar por los prejuicios y si no hubiera rectificado me hubiera perdido una buena novela que me ha gustado mucho sobre todo porque no estamos ante una novela romántica. Sale amor, sí, pero Vampire Academy es una novela de aventuras llena de personajes bien construidos.

Richelle Mead ha utilizado la forma habitual de la novela juvenil romántica paranormal vampírica (joder qué largo que es esto) para construir una novela de aventuras de corte clásico que me ha recordado a parte de la novela policíaca que devoré durante una época de mi vida. Un protagonista-un misterio-un espacio-una resolución. Y ya está. Un juego con pistas falsas, sospechosos, sorpresas y giros finales con la revelación de un gran secreto. Y Mead ha sabido aprovechar esta estructura de toda la vida para introducir un mundo vampirico que sin ser lo más original del mundo, es efectivo, agradable y promete (en esta primera parte se queda un poco en la superficie, pero supongo que se resolverá en las siguientes entregas). Y lo ha poblado de buenos personajes creando una heroína que de de nuevo se apoya en referentes clásicos y que por eso resulta tan original.

Al igual que con los detectives de novela negra, el amor pasa a un segundo plano si hay una misión por delante. Rose es decidida, fuerte, bocazas, metepatas, intuitiva y fiel. Su misión es proteger a Lissa y eso pasa por encima de sentimientos o deseos. Esto hace que la novela no se convierta en una laguna de personajes babeantes cada vez que aparece el chico en escena, sino que estructura los sentimientos de forma realista: atracción física y con el tiempo se van perfilando sentimientos más profundos. Y, es estupendo como Richelle Mead juega con el momento explosivo de amor y deseo para hacer avanzar la acción y no como momento hormonal gratuito. El resto de los personajes están muy bien configurados (y me refiero a Dimitri, a Lissa, al otro chaval que no recuerdo como se llama y etc.), pero no los voy a tratar uno a uno porque eso nunca lo he hecho en una reseña y no quiero estropear una lectura inocente de la novela.

Pero no es una novela romántica. El amor no es el centro del argumento. Creo que es más una historia sobre la amistad de dos mujeres en igualdad que la historia de un chico y una chica. La relación entre Rose y Lissa es una de las cosas que más me han interesado de este libro. No hay una relación de dependencia o subordinación que podemos encontrar en otras partes (me explico, chica prota-amiga gordita graciosa), sino dos carácteres fuertes que pueden gustar más o menos, pero que se miran a la cara. Dos amigas con todas sus consecuencias. Hay una valoración más adulta de la amistad y de las relaciones. E incluso diría que la acción, la aventura y la adrenalina están por encima del discurso romántico. Repito lo dicho más arriba, el momento romántico de la novela no es más que una argucia argumental para explicar algo mucho más importante. Y esto demuestra inteligencia al momento de escribir y estructurar la novela. No hay nada gratuito, no hay páginas de relleno y lo que aparece es porque la historia lo pide a gritos.

Entonces, ¿por qué te ha dejado frío la novela? Supongo que debe ser por ser el primer capítulo de una serie de seis y a momentos me parecía todo demasiado introductorio. Y será porque el misterio ya me lo sé. Un exceso de novela negra durante tres años seguidos hace que pocas investigaciones sorprendan. Y la de Vampire Academy es de primer curso. Todo lo que me ganan los personajes, la ambientación, la estructura y el estilo de la autora, me lo pierde el punto convencional de la trama. Lo siento, ya me la sé. Desde las primeras páginas ya sabía que el asesino es el Señorita Rojo en la biblioteca con el candelabro. Y eso me enfrío y, la verdad, por mucho que me gustara cómo escribe Richelle Mead no consiguió que superara ese punto de deja vú que me ha dejado esta primera entrega.

Esto no quita que tengo ganas de volver a visitar la Academia y seguir las andanzas de Rose y Lissa. Algo me dice que esta saga tiene todos los elementos para convertirse en algo grande y que eso ocurrirá en las siguientes entregas. Así que en unas semanas me pongo con Sangre azul.

Y veremos qué pasa.

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sábado, 7 de mayo de 2011

"Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea" de Annabel Pitcher

Nota informativa: nos acercamos pasito a pasito a la entrada número cien y al primer año de vida de este vuestro humilde blog. Poco a poco veréis cambios. Serán progresivos y sutiles. Nada de cambiar el aspecto del blog... más que nada porque no sé como hacerlo. Hoy empezamos con dedicatorias, porque lo bonito de los libros es que te hacen pensar en personas.

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, Annabel Pitcher, ed. Siruela, 2011
La meva germana viu sobre la llar de foc, Annabel Pitcher, ed. La Galera - Bridge, 2011
Este libro le puede gustar mucho a Alendax.
Porque detrás de todo viperino, hay un sentimental.

Resumen argumental pillado de contraportada del libro.

Han pasado cinco años desde que Rose murió en un atentado terrorista islámico en el centro de Londres. Su hemano Jamie, de diez años, no ha podido llorar todavía, aunque sabe que debería hacerlo porque toda su familia lo hizo. Las cosas no van nada bien desde entonces: su padre bebe cada vez más, su madre los ha abandonado, Jasmine, la gemela de Rose ha dejado de comer y Jamie tiene muchas preguntas que nadie le responde. Pero un día, un anuncio de televisión le hace soñar con que todo vuelva a ser como antes...

Vísperas de Sant Jordi. Estamos con el representante de la distribuidora "Les Punxes" que es la que se encarga de mover a la editorial Siruela por Catalunya. Nos presenta el libro de Annabel Pitcher diciendo que es la apuesta fuerte de Siruela para la temporada y que él la considera una muy buena novela. Nos fiamos y hacemos pedido. Los libros llegan a la semana. Me pillo uno y lo ventilo en pocas horas con gusto y ganas. ¿Resultado?

Aunque la historia que me cuentan ya me la sé, no puedo dejar de declarar que esta es una de las novelas que he leído este año con la que más he disfrutado (ojo, no digo que sea de las mejores... y es que es diferente). Y es que caigo rendido ante esta extraña mezcla de melodrama, novela social, humor negro e historia de aprendizaje.

La historia que cuentan en la novela no es original. Ni siquiera es diferente a miles de libros, películas, series y cómics. El mundo desde el punto de vista de un niño, la familia rota, los intentos para volver a componerla, la superación del trauma, amistades peligrosas entre miembros de diferentes culturas, drama en el colegio, catarsis públicas e intentos de reconciliación espectaculares. Todos los elementos ya se conocen, pero Annabel Pitcher juega a subvertirlos. Por ejemplo, el concurso de talentos y su sentido en la novela. Juega con la expectativas del lector que tantos finales en concursos, bailes de graduación, sí quieros a punto de decirse ha visto y leído para darle una pirueta y llevar esa situación a la realidad. O el mismo final... las cosas se acaban y no tienen por qué arreglarse... sencillamente son así y hay que vivir con ellas.

Toda la historia está narrada desde el punto de vista de Jamie, un niño de diez años que asiste al desmoronamiento de su familia y que está obligado a vivir con el recuerdo de una hermana muerta en un atentado terrorista; hermana a la que por cierto, no recuerda. Esto que podría dar como resultado un melodrama de lágrima fácil, se esquiva gracias al gran acierto de tono que Annabel Pitcher imprime a su novela: un marcado y en ocasiones negrísimo sentido del humor.

Reconozco sin vergüenza que yo soy de esa facción que se carcajeó con las primeras páginas de la novela (aquellas que explican como los padres se han repartido los trozos de Rose) y que mantuvo una sonrisa en buena parte de la historia. Un estilo algo cínico, irónicamente inocente, cargado de mala uva que hace que lo duro sea menos duro, pero más crudo y una distancia muy saludable para no empalagar al lector con los sentimientos de la novela. Porque es una novela que habla de la muerte de los seres queridos, de la perdida de confianza, del fin del amor, de alcoholismo, de racismo y paranoia. Pero gracias a ese estilo irónica y bien trabajado de Pitcher, la novela salva todos los escollos sentimentaloides para construir un discurso literario muy emocionante, en el buen sentido de la palabra.

Porque la novela emociona. Sobre todo en la relación de Jamie con su hermana Rose y con Sunya, esa maravillosa niña que ojalá hubiera estado en mi colegio ya que más de una paliza me hubiera ahorrado. Personajes bien construidos y creíbles, vivos a un lector que empatiza con Jamie. Sus ganas de vivir, de tener una familia normal (como si eso existiera), de recuperar a su madre... La autora trata con respeto a niños y adolescentes y evita un tono moralizante, paternalista o condenscendiente. El estilo y el tono adecuados por encima de todo.

¿Peros? Una historia demasiado conocida, alguna repetición innecesaria... poco más...

¿Momentos? El colegio, un lugar que pese a los años transcurridos sigue siendo un infierno. Y Mi hermana vive... sabe recrear a la perfección la vivencia de un niño acosado en su centro de estudio. Para mí las escenas más duras se viven entre las paredes de la escuela. Porque entre tanto niño es donde uno puede llegar a sentirse más solo.

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea es una de las más agradables y recomendables sorpresas de esta temporada. Una novela que emociona en el buen sentido, que divierte, entretiene y duele. Y es el debut de una escritora que afilando el estilo puede llegar a hacer grandes cosas.

Ah, y que no se me olvide, como los buenos escritores saben, Annabel Pitcher ha construido un precioso símbolo que vertebra toda la novela... Y es que una camiseta de Spiderman en mano de un escritor con talento es algo más que una camiseta de Spiderman. Quien lo leyó, lo sabe.


Otras opiniones sobre el mismo libro:
Devoradora de libros
FantasyMundo
Leer el mundo

jueves, 5 de mayo de 2011

"Gimme a call" de Sarah Mlynowski

Gimme a call, Sarah Mlynowski, ed. Alfaguara, 2011

Devi considera que ha malgastado los últimos años de su vida en compañía de Bryan, su novio. Bueno, su ex-novio. Y por culpa de esta relación perdió a todas sus amistades, descuidó sus estudios y ahora ira a una pésima universidad, se peleó con su hermana mayor y ahora siente que no tiene nada. Ni siquiera móvil. Porque por un error estúpido ha ido a parar a la fuente del centro comercial. Muerto. No. Una llamada. Sólo puede llamar a un número. ¿Cúal? Al suyo. Devi solo puede llamarse a ella misma tres años más joven, cuando aún no había empezado a salir con Bryan, cuando aún tenía amigas, cuando tenía todo el futuro por delante. ¿Aprovechará esta segunda oportunidad para intentar dar un giro radical a su vida? Sólo tendrá que convencerse a sí misma...

Detrás de este imposible argumento se esconde una agradable comedia de instituto que me ha deparado unas horas de lectura simpática y poco más (y nada menos). La verdad es que la excusa para la novela es lo peor. Siempre he sido muy reticente a esas historias de chico que se despierta convertido en chica, intercambio de cuerpos (entre enamorados que se pelean, padres que se pelean, hija y madre que se pelean, perro y dueño que se pelean, etc.), hablar con tu  familiar muerto por medio de una emisora de radio o contigo mismo por medio del teléfono móvil, como es este caso. Y más porque no hay una explicación algo ingeniosa que respalde esta situación; suele explicarse por algo mágico y ya está. Y, la verdad, la explicación del mago me sobra en casi todas partes... Quizá la única excepción a esto sea la saga Poderosa, pero, claro, es que la serie de Sergio Klein es maravillosa se pille por donde se pille.

Salvado este escollo (que es mínimo, pero que personalmente me afecta), Gimme a call resulta muy simpática, muy agradable y muy divertida. La Devi del futuro intentará que la Devi del pasado no cometa sus mismos errores (o lo que ella considera que son errores) provocando continuos cambios en la corriente del tiempo que afectará al presente de Devi. De repente se verá en otra casa, con amigas, con diferentes parejas del instituto, con opciones de entrar en nuevas universidades, sin novio, con novio, con diferentes peinados y siempre sin Bryan, la gran amenaza blanca. Esto llevará a situaciones divertidas y a un conflicto entre dos Devis con deseos y necesidades diferentes. Y aunque la Devi del futuro todo lo hace por buenas intenciones, no todas sus decisiones son correctas. Ambas Devis tienen mucho que aprender.

Gimme a call me ha hecho pensar en lo que en la universidad nos dijo un profesor mientras hacíamos una clase de algo que no recuerdo: hagas lo que hagas, te vas a equivocar. Y es que creo eso es el tema central de esta novelita, la imposibilidad de acertar y la necesidad de equivocarse por los propios medios para aprender. Todos hemos soñado con hablar con nuestro yo del pasado y decirle, no hagas esto, no hagas lo otro pensando que nuestro futuro sería mejor. Y no necesariamente. Corregir un error abre la puerta a numerosos errores más. Y algunos de esos errores son necesarios para convertirnos en quien somos. Todo explicado con un tono desenfadado y divertido.

Los personajes están bien trazados, son simpáticos y cercanos. Me quedo con la joven Devi y con una de sus amigas (ahora no recuerdo el nombre, la que siempre viste de negro) y sí que es cierto que a veces Devi del futuro pueda llegar a irritar, pero es por la ansiedad del mismo personaje por intentar cambiar su presente que no es más una excusa enorme para no reconocer que no ha superado la ruptura con Bryan. Porque el otro tema de la novela es el amor. Y más en concreto es una crítica sutil a esa idea de que el amor es exclusividad, son dos y nada más y que sólo con la persona amada se es feliz. Parafraseando, eso no es amor, es egoísmo. El amor es dar y recibir, pero también compartir. Y hacer y crear y ser libre para estar con alguien.

Y esta forma de ver el amor adolescente es estupenda en un momento en que la novela juvenil parece dominada por amores imposibles, amantes que sólo se quieren y necesitan a ellos mismos, por la continua identificación del amor con las palabras como dolor, sacrificio y sufrimiento olvidando que el amor es sobre todo alegría, diversión, coqueteo y amigos y familia y aficiones y películas y chistes malos.

Gimme a call es una novela predecible y que no promete quedarse en la memoria muchos días, pero a la vez es divertida, fresca, ágil, nada pretenciosa y muy simpática.

 Y todo eso, en este blog, ya sabéis que se aprecia mucho.


 Otras portadas para una misma novela.