miércoles, 29 de junio de 2011

"Pomelo y limón" de Begoña Oro

Pomelo y limón, Begoña Oro, ed. SM, 2011
Premio Gran Angular 2011

Jorge y María son dos adolescentes como tantos otros: salen con sus amigos, se comunican con ellos en las redes sociales, se enamoran... Todo esto sería normal si las madres de María y Jorge no fueran tan famosas. Los dos chicos se ven envueltos en una espiral de rumores de la que solo salen recordando que las palabras que elegimos para contar nuestra historia son las que realmente dan forma a nuestro mundo.

Debo haber leído otro libro.

Tras leer reseñas, consejos de lectores, crítica en los medios y comprobar un entusiasmo unánime me descubro a mí mismo preguntando qué libro han leído porque, la verdad, es que no he conectado de ninguna manera con la historia que me propone Begoña Oro. Y me sabe mal, la verdad, porque reconozco gracia en la escritura y una estructura narrativa interesante, pero...

... pero no me interesa lo que me cuenta. Y el como, aunque hábil, no es lo suficientemente poderoso como para quedarme. Ni veo asomar por sus páginas esa originalidad que en tantos sitios se me prometía.

Es un tema de interés.

Desde la primera páginas Jorge y María no me interesaron como personajes y no pude empatizar con ellos. No me interesa su historia, no me interesa su romance y no me interesan ellos como personajes. Su historia de amor se me antoja sin interés y supongo que al centrar el argumento en ella pues hace que todo el argumento se resienta. Un argumento que por otra parte me parece poco creíble y roza por momentos el culebrón (todo ese tercio final al que no he acabado de verle la gracia). Y los personajes secundarios me parecen poco trabajados, planos y sin interés. Incluido el narrador, amparado en una referencia directa a esa bonita, pero irritante y clasista novela que es La elegancia del erizo.

Pero no quiero dar a entender que Pomelo y limón es una mala novela, porque no lo es. Creo que es más una cuestión personal, de entendimiento con el libro que de la calidad de este. En mi caso la propuesta de Begoña Oro no me ha llegado. Su reflexión sobre la intimidad, sobre el amor adolescente, sobre los medios me resulta... insuficiente... Jorge y María no son tema suficiente como para estar pendiente de su romance. Soy de esa parte de la población que no hubiera abierto una revista o visto el programa. Tengo otras cosas que hacer y gente a la que amar.

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domingo, 26 de junio de 2011

"La voz de las espadas. La primera ley I" de Joe Abercrombie

La voz de las espadas, La primera ley: Libro I, Joe Abercrombie, Alianza Editorial, 2010

No me preguntéis por qué, pero creo que a Lana Drown le puede gustar mucho esta saga.

No peco de exagerado si digo que este libro es una de las mejores novelas que he leído este año. Y tampoco exagero si digo que esta novela abre una trilogía fantástica que roza lo maestro. Pocas veces en estos casi seis meses que llevamos de 2011 había disfrutado tanto con una lectura y me ha sabido tan mal que llegaran las últimas cien páginas. Y, más importante, encontrarme deseando que llegue a la librería su segunda y tercera parte para devorarlas. ¡Malhalla esa tarde que cerré la venta de las tres partes de una tacada! Librero ante todo...

El inquisidor Glokta, convertido en un cínico tullido tras su paso por las cárceles de los enemigos de la Unión, es ahora a su vez un eficaz torturador capaz de extraer información de cualquiera. El capián Jezal dan Luthar no ha hecho otra cosa en su vida que desplumar a sus amigos jugando a las cartas y soñar con la gloria de vencer en el Certamen de esgrima. Pero se está fraguando una guerra, y en los campos de batalla del Norte la lucha se rige por normas mucho más sangrientas... Logen Nuevededos, ínfame bárbaro de pasado sangriento, acaba de perder a sus amigos y está decidido a abandonar sus tierras y dirigirse al Sur, pero los espíritus le advierten que le busca un Mago de los Viejos Tiempos... Sus historias se entrelazan en una fantasía negra repleta de acción y personajes memorables.

Personajes memorables... quedémosnos con estas dos palabras.

El material con el que Joe Abercrombie ya lo conocemos. El que ha leído un poco de fantasía reconoce de buenas a primera los tema, actitudes y argumento que compone La voz de las espadas. No solo el que ha leído a Martin y su monumental e imprescindible Canción de hielo y fuego, sino aquel que ha crecido con las aventuras de la Dragonlance, o la fantasía más clásica como Paul Anderson o Tolkien (y sé que la lista es breve y tópica, pero sigo siendo un novato en los terrenos de la fantasía... algo que espero corregir en los próximos treinta o cuarenta años). Bárbaros, magos, guerra en el norte, intrigas políticas, gremios enfrentados (lo siento... siempre que salen gremios pienso en Pratchett), amenazas, peleas, muchas sangre, y bastantes etcéteras.

Todo eso ya nos lo sabemos, entonces... ¿por qué la novela de Abercombrie me ha resultado tan arrebatadora y fascinante?

Uno, porque la historia a pesar de no ser un prodigio de inventiva, está explicada con un estilo rico, vivo, vibrante y cuidado que hace que todo suene a nuevo.

Dos, por un sentido del humor negro que aflora de vez en cuando y domina toda la novela. Con algunos apuntes geniales como el jugar a vestir al bárbaro de "bárbaro" porque es lo que se espera de él.

Tres, porque hace lo difícil, fácil. Porque consigue esa alquimia imposible de que al leer no se aprecien las costuras de la escritura, que todo fluya en un todo narrativo y que no se aprecie el oficio. Un gran narrador, vamos.

Cuatro, por jugar con el género y las espectativas que el lector tiene de él. La novela empieza con un bárbaro huyendo, los magos están lejos de grandeza, los caballeros no son más que petimetres ridículos... Porque hace esto tan querido a los jugadores de rol que es entrar en furia.

Cinco, por sus personajes. Vivos, ricos, complejos, duros, humanos... Tipos abyectos que hacen cosas humanas, tipos simpáticos que cometen aberraciones, culpa y arrepentimiento... Glokta es un derroche de genio y carisma, uno de esos personajes que podrían acabar siendo repulsivos y que se salvan por cómo están escritos. Logen es el bárbaro que quiero llevar en un partida. Y las mujeres, dos extremos, pero ninguno de los dos damiselas en apuros que esperan a ser rescatadas. Luchadoras, fuertes, decididas y femeninas. Y el grupo de Los mejores guerreros, bárbaros en el monte. Todo personaje tiene su voz y Abercrombie los distingue. Consigue

Seis, es un libro violento, muy violento. Pero reflexiona sobre esa violencia. Los tres personajes principales rechazan y se oponen a que la sangre forme parte de su mundo, pero es inevitable. Es un mundo oscuro, sucio (muchas veces se habla de lo mal que huelen los personajes... como ese estupendo momento en que la visión de una mujer que podría conducir a un momento romántico se termina de forma abrupta al darse cuenta uno de los personajes que esa muchacha huele a orina), desagradable y duro.

¿Alguna pega? La típica de las primeras partes. Es introductoria. Crea un mundo, crea un universo, presenta personajes y presenta las líneas argumentales en las que nos moveremos. Esto hace que cuando por fin se lanzan a la clásica Búsqueda de los personajes de fantasía, la novela se acabe. No pasa nada. Porque hemos tenido setecientas páginas de buena literatura fantástica, de grandes personajes y de excelentes momentos de lucha, vivos diálogos y escenas contundentes.

Y efecto secundario. Al acabar La voz de las espadas me puse con una novela juvenil que me apetecía mucho leer con el resultado de dejar la novela en la página 200 porque todo eran costuras, pésima construcción de personajes y argumento mal explicado. ¿Habría tenido la misma impresión si antes no hubiera estado inmerso en la excelente estructura narrativa de Joe Abercrombie?


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viernes, 17 de junio de 2011

"nick" de Inma Chacón

nick, Inma Chacón, ed. La Galera - Lluna Roja, 2011

A finales de mayo tuve unas pequeñas vacaciones. Quince días donde me dediqué a escribir, leer y meterme entre pecho y espalda una mudanza. Durante ese tiempo, en la librería entraron y salieron personas. Entre ellas, Ester, la representante del grupo distribuidor Àgora entre cuyos sellos se encuentra La Galera. Dejó un ejemplar para mí porque sabe que me gustan las novelas juveniles y ahora aprovecho para agradecérselo. Durante unos días se quedó esta novela en lista de espera mientras ventilaba los que tenía en cola y hace cinco días escasos que me puse con él. Al día siguiente estaba leído y bien digerido.

Y así en una opinión rápida y somera diré que me ha gustado, pero...

Dafne está enamorada de un chico de su barrio, un individuo poco recomendable. Con la ayuda de su prima, encontrará la manera de interesarle: creando un perfil falso en facebook del que él no pueda sino enamorarse (antes, claro, ese chaval ha tenido un encontronazo visual con la chica equivocada). Pero comienzan a suceder cosas inesperadas: alguien más se interesa por este perfil falso, alguien que no tiene buenas intenciones y que se oculta tras su nick (pero, claro, esto Dafne ni olerlo).

Vaya por delante decir que nick es una de las novelas juveniles que están mejor escritas de las que llevo leídas este año. Inma Chacón no cae en esa trampa de considerar a los lectores jóvenes perezosos y teje una historia simple (que no simplista), pero contada de forma altamente literaria. Esto hay que entenderlo en el buen sentido. La novela se lee fácil, tiene un estilo directo, no es rebuscado ni alambicado, pero a la vez es complejo y rico en matices. Y consigue lo más difícil, que el lenguaje que utilizan los jóvenes en la novela no suene postizo, ni añejo, ni forzado.

nick no pretende ser una novela generacional, ni el retrato de un segmento concreto de la juventud, esa que ronda entre los doce y los dieciséis años. nick es una novela sobre la mentira, la falsedad y la careta. Sobre ocultarse, sobre mentir a uno mismo y a los demás y sobre los intentos de negar el pasado. Es una novela sobre lo imposible que es querer negar lo que se ha sido y lo que se es. Y la excusa narrativa que utiliza son las redes sociales y lo sencillo que es ocultarse tras un nombre falso, un seudónimo o un anónimo para fingir ser otra persona. No es una novela que vaya contra internet o las redes sociales, sino sobre la mentira que hay detrás, sobre un uso responsable y maduro y sobre lo fácil que es el engaño en un mundo donde no ves la cara del interlocutor.

Capítulos breves, pluralidad de puntos de vista, personajes ricos, complejos. No especialmente simpáticos. No creo que busque la identificación, sino la comprensión. Una trama compleja y rica. Una voz narrativa sabia que juega con los personajes y el lector anticipando un poco, dejando entrever, pero manteniendo la ambigüedad. Sutilidad en la forma en que la voz se introduce en la cabeza de los personajes; todos ellos con algo que decir y algo que ocultar.

Pero...

... hay un par de cosas que me rechinan un poco. Y no puede ser achacable a la autora, sino a mis gustos como lector.

Uno, en pocas ocasiones creo que la novela se moraliza un poco. Quiero decir, que en un par de momentos (en el monólogo de "El Rata", por ejemplo) se dejan caer pinceladas de "lecciones" (y cojo la palabra entre comillas y pinzas y todo lo que se quiera porque no es esto, pero ahora, a las diez de la noche y sin cenar no se me ocurre otra mejor) que me molestan como lector. No porque crea que no debe salir, sino porque considero que deben ocultarse mejor dentro de la trama. Si se quiere dar un mensaje, que yo no me de cuenta.

Dos, el final del libro, correcto, adecuado y conveniente a la historia que cuenta, me supo a poco. Me dejó algo frío y... lo siento (insinuación del final de la historia)... me cuesta el happy end. Quizá porque me pareció poco para todo lo que se insinuaba en la novela, para todo lo que podría haber sido.

Pero, repito, esto no puede ir en menoscabo de una buena novela. Son impresiones del que esto lee. Y no será con lo que me quedo. Prefiero conservar el retrato de los personajes, la viveza de los diálogos, y el realismo con que enfrenta a una madre y una hija que a pesar de todo el amor que se tienen, no saben como decírselo.

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lunes, 13 de junio de 2011

"Almas gemelas" de Elizabeth Chandler

Almas gemelas, Elizabeth Chandler, Planeta, 2011

Resumen argumental tomado de la contraportada:

Ivy es nueva en el instituto de Stonehill, una localidad cercana a Nueva York a la que acaba de mudarse con su hermano y su madre. Es una chica responsable, tímida, buena estudiante y un poco solitaria. Pronto hace amigas que la ayudan a integrarse en su nueva vida y en el instituto.


Tristan es el capitán del equipo de natación. Es guapo, inteligente y uno de los más populares del instituto, aquel por el que suspira la mayoría de las chicas. Cuando Ivy y Tristan se conocen no pueden evitar sentir que están hechos el uno para el otro, son almas gemelas, y pronto se convierten en la pareja perfecta.


Todo cambia cuando Tristan muere repentinamente en un accidente de coche. Ivy no consigue superarlo, siente que lo ha perdido todo... hasta que empieza a percibir cosas extrañas a su alrededor; como si una misteriosa presencia la acompañara, estuviera junto a ella, la protegiera...

Seré sincero... con esta contraportada me aparecen todos los males en el cuerpo. Concentrados en tres párrafos casi todos los tópicos posibles de la novela romántica juvenil. Chica nueva que se cree poca cosa. Chico popular y uno de los más guapos. Amor a primera vista. Cosas extrañas alrededor de la protagonistas... amor eterno... Para arrancarse los ojos. Así que al llegar la novela a la librería la deje a un lado en la pila de los libros a los que no me acercaría (a no ser que me apeteciera hacer sangre con ellos). Pero los amigos de la editorial Planeta me dicen un día que me mandan un libro y yo les digo que sí, que gracias, y me llega el paquete y lo abro y... Almas gemelas. Pues bueno, pienso, ya que lo tengo, lo leo. Y después de disfrutar con el despliegue de desmembraciones de Dead Space. Mártir, pues un poco de azúcar puede ser recomendable.

Y leída. Y sí, azúcar. Pero me encuentro con una novela que es mucho mejor de lo que esperaba. Entretenida, graciosa, cursi y con bastante encanto. ¿Justificamos?

Almas gemelas es el título genérico de una popular trilogía de novelas de romance juvenil que se publicaron en Estados Unidos hace unos quince años si no me equivoco. Planeta ha tenido el acierto de publicar la trilogía en un solo volumen evitándonos la espera a los seguidores de la saga y ahorrando espacio en las estanterías de la librería. Y es un formato perfecto porque esta trilogía creo que debe leerse como una novela dividida en tres partes. Explico.

Las dos primeras partes plantean misterios, pero no resuelven ninguno. No es  como las trilogías que se suelen publicar actualmente que más o menos plantean y resuelven misterios en el mismo capítulo y dejan hilos que comunican con el volumen posterior. Aquí no. Aquí todo son misterios que van sumándose unos a otros y que acaban eclosionando en las últimas páginas de la tercera parte. Primera y segunda parte tienen unos finales abruptos y duros que los acercan más a los finales de serial televisivo que a los finales novelescos.

El beso de un ángel es el nombre de la primera parte. Introducción. Presentación de los personajes. Cien páginas de almíbar. La parte que menos me ha gustado. Ivy conoce a Tristan. Tristan conoce a Ivy. Se enamoran y durante ciento treinta y cuatro páginas asistimos a este amor. Y, la verdad, con la mitad era suficiente. Es donde más se concentra el almíbar y el azúcar. Si continúe leyendo es por unos pocos destellos en las páginas. Los enamorados se pelean. Sip. Y no porque uno descubre que el otro es un cambiaformas que las noches de luna en tres cuartos de convierte en hombre-armadillo. Se pelean por algo cotidiano, por un quítame de ahí esos ángeles. Vamos, no entiendo, cariño, tu obsesión con los ángeles. Realmente no me entiendes.

De tan cotidiano que es sorprendente encontrarlo en una novela de estas características. La relación entre Ivy y Tristán es almibarada y llena de cariñitos. También es una relación normal. Mucho dulce porque en los primeros compases de una relación hay mucho dulce. Y Tristan se muere. Y aquí hay mucho dolor y el primer apunte del misterio... quizá no fue un accidente... vamos, el recurso del folletín y de la telenovela (a la que me ha recordado de forma poderosa muchos de los giros de la trama).

Se presentan el resto de los personajes incluyendo a Gregory, el tercero en discordia y uno de los mejores personajes de la saga. Un chico malo de verdad. Y Lacey, la ángel borde, ex actriz malhablada y muy poco angelical. Para mí el mejor personaje. Escrito de forma sutil y contenida en contraposición a la exposición de sentimientos del resto de los personajes. Y las amigas y amigos. Y todos cumplen una función en las novelas. No existe un personaje cuya existencia no esté justificada por la narración y la estructura. Si hay dos amigas es por motivos narrativos. Si existe un cuarto en discordia es porque la novela lo va a necesitar. Si existen unos padres... no... unos padres no... porque la novela incurre de forma clara en la figura de "padre ausente" para justificar una y otra vez que la protagonista esté sola en casa.

Y esto se mantiene a lo largo de las dos siguientes partes, El poder del amor y Almas gemelas. No se añaden nuevos personajes porque los que hay están bien definidos y son narrativamente válidos. Incluido el hermano pequeño, un personaje que esquiva con aprobado alto convertirse en repelente niño consiguiendo un personaje lleno de ternura e imprescindible para el correcto desarrollo de la trama.

Para mí gusto personal la mejor parte de la trilogía es El poder del amor, una novela que una vez liberada de la presión de la introducción, se convierte en un vehículo perfecto para ir punteando el misterio de la muerte de Tristan, el acercamiento de Gregory a Ivy y los intentos del ángel de comunicarse con su amada. Es donde hay más humor, donde los personajes están mejor trabajados y su lectura me dejó una impresión muy agradable que continuo en la tercera parte, pero un poco menos.


Almas gemelas mantiene las constantes, pero su desarrollo final para mi gusto peca de algo exagerado. Sí que funciona, pero la credibilidad pende de un hilo muy fino. Y quizá la resolución de todo el misterio (que está bien llevado y resulta interesante... no muy sorprendente porque un lector un poco atento descifra las claves en un momento, pero funcional y escrito con la suficiente tensión como para seguir el relato) me dejó un punto insatisfecho. Nada grave.

Vamos que Almas gemelas me ha dejado un buen sabor de boca. No la considero una de las grandes novelas del año ni uno de los mejores descubrimientos, pero sí que es una novela pequeña, sencilla y honesta. Escrita con la gracia suficiente para pasar unas buenas horas. Sí que es bastante endulcorada, no muy original, tiene una primera parte un tanto repetitiva, algún momento vacío asoma de vez en cuando y que los secundarios se ventilan sin problemas a la pareja protagonista, pero también tiene buenos momentos de tensión, la lectura es fluida y dinámica, y dos personajes estupendos, Gregory (sobre todo en la segunda parte y la mitad de la tercera) y Lacey en todas y cada una de sus apariciones. Vamos, una novela correcta y entretenida que he digerido bien después de la explosión de sangre y vísceras de la novela anterior... supongo que esto también influye.

Ah, y cerrada en su argumento. Así que no entiendo qué pinta una cuarta parte publicada este año.

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Gracias a la editorial Planeta por darme la oportunidad de leer la historia de estos angelotes sin alas.

jueves, 9 de junio de 2011

"Dead Space. Mártir" de B.K. Evenson

Dead Space. Mártir, B.K. Evenson, TimunMas, 2011

En el futuro, los recursos energéticos de la tierra escasean. Las empresas mineras han perdido miles de millones de dólares y muchas vidas en una guerra sin sentido por el control y la explotación de la luna. Ahora, los robots rastrean el fondo marino.

El geofísico Michael Altman, destinado en una misión en la península de Yucatán, detecta extrañas fluctuaciones de gravedad dentro de un cráter. Algo pretérito y alienígena se esconde en las profundidades del océano, algo que puede beneficiar a la humanidad... o quizá no. Altman decide llegar hasta el  fondo de este misterio, un error que quizá le cueste la vida.

El origen de la novela Dead Space. Mártir está en un juego de ordenador. Y de cónsola, claro. El juego se llama Dead Space, claro, y por lo que he podido investigar se trata de un muy conocido juego de survival horror también conocido como sobrevive y pasa mucho miedito. La verdad es que no he jugado. La verdad es que no juego mucho con este tipo de juegos. Mi experiencia se limita a La Serpiente, alguna partida de Comecocos y esos juegos de explotar colores iguales. Así que juzgaré esta novela por ella misma y no en relación con unos juegos de ordenador que desconozco absolutamente. Sobre todo si alguien que no sabe nada de monstruos en el espacio puede pasar un buen rato en compañía del libro de Evenson.

La respuesta es sí.

Por que B.K. Evenson ha escrito una novela que creo puede satisfacer a los amantes del juego (supongo que por los guiños a la saga madre, por aportar más información, por desvelar secretos, contestar preguntas y abrir nuevas, etc.) y a los que como yo no sabemos nada del juego original. Considero que la novela está construida para que ambos públicos encuentren lo que buscaban. ¿Y qué buscaba o esperaba yo? Una novela entretenida, de clímax, con sus pequeños apuntes de ciencia y algo de mata mata final.Y, la verdad, lo he encontrado.

Dead Space. Mártir es una novela entretenida. Construida como a mí me gusta. Poco a poco, a fuego lento para ir sentando las bases del suspense y el terror. Algo extraño, se investiga, algo más extraño y muchas preguntas. Evenson construye un ambiente de pesadilla donde la paranoia va cobrando cuerpo y forma. La aparición de los fantasmas de los seres queridos muertos que piden que se abandone la investigación, la locura progresiva de los implicados en el rescato de eso que está enterrado en el fondo marino, la conspiración gubernamental que va cobrando forma, la obsesión del protagonista por conocer la verdad y la gran y cruel ironía final.

Evenson construye sabiendo crear un buen clímax que conduce a las últimas cincuenta páginas que es donde aparecen los bichos de pesadilla (no os cuento por qué) y todo acaba con un más que saludable mata mata con sus gotitas de gore y mucha sangre y desmembración. Además de la sensación de claustrofobia y opresión que acompaña al lector desde la estupenda parte "El lazo se estrecha", momento que más me angustió. Pero es que yo soy claustrofóbico y claro... (quién lo leyó, ya lo sabe).

Dead Space. Mártir es una novela que satisfará a quien busque una novela de terror con apuntes de ciencia ficción. Agradezco que la ambición del escritor fuera construir algo más que una mera exposición de escenas del juego y que quisiera dotar a la novela de entidad propia. Contribuye a la mitología de la franquicia, pero permite que el lector lego se acerque sin saber nada. Esto es un merito. Y aunque deja cabos sueltos para resolver en otra novela (o que se resuelven en el juego), la historia es lo suficientemente autoconclusiva. Quedan algunas dudas en el aire, pero resultan muy estimulantes para la imaginación del lector.

¿Una gran novela? No. ¿Una de los grandes descubrimientos del año? Tampoco. Pero es una historia sencilla, entretenida, con buenos momentos, potentes imágenes y honesta. No renuncia ni enmascara su origen, pero tampoco se deja limitar por él. Escrita con la gracia del buen artesano y llena de paranoia, locura, suciedad y sangre.

Y con esos elementos, he pasado un par de días la mar de entretenido.


Gracias a Dani, el comercial del grupo Planeta que pasa por la tienda, que me dio la oportunidad de leer esta novela. Seguramente si no hubiese sido por él, Dead Space. Mártir no habría pasado a engrosar la lista de libros devorados este año.

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martes, 7 de junio de 2011

"Un puente hacia Terabithia" de Katherine Paterson

Un puente hacia Terabithia, Katherine Paterson, Noguer, 2011 (reed.)

Jess es un chico de solitario, irascible y pesimista que sólo encuentra algo de paz dibujando y corriendo. Cuando participa en las pruebas de atletismo con el convencimiento de que será el mejor, Leslie, una chica nueva en el pueblo, gana. A pesar de resquemor del orgullo, Jess acaba haciéndose amigo inseparable de Leslie. Y juntos crean el reino mágico de Terabithia, un lugar donde ellos son reyes y donde aprenden a enfrentarse a sus miedos en el mundo real.

Un puente hacia Terabithia es una novela sobre los sentimientos, la amistad, la fantasía y la muerte. Todo explicado de una forma sencilla y simple (que no simplista) para construir una historia pequeña, pero muy conmovedora y tierna, en los mejores sentidos de ambas palabras.

Jess y Leslie son dos personas solitarias. Diferentes. Raras. Dos caminos que convergen en Terabithia, un mundo mágico que ambos inventan y construyen. Leslie, abierta, simpática y empática, imaginativa, es el motor que lleva Jess a creerse y participar de ese mundo. Allí son reyes. No como en el mundo real donde son los bichos raros que hay que machacar. Es en Terabithia donde pueden enfrentarse a sus miedos, a racionalizar y distanciarse de las preocupaciones  y a intentar entender todo aquello que les duele.

Terabithia se convierte en un lugar mágico para estos dos personajes y en una preciosa metáfora para el lector del poder de la literatura y la fantasía. Terabithia no deja de ser todos aquellos mundos que inventamos cuando éramos pequeños y todos aquellos lugares que visitamos cuando somos grandes. Los espacios de la imaginación donde decimos lo que de verdad queremos decir a la persona que amamos en silencio, los insultos a los abusones, los desplantes a los bordes y los lugares donde con un palo y una tapa de cacerola se conquista un castillo. En la novela la fantasía, las novelas de aventuras, la imaginación se convierten en motores de creación, en algo bueno y necesario que salta dogmas o imposiciones.

Y todo esto explicado de forma sencilla, clara y directa. Katherine Paterson construye una novela realista cargada de magia e imaginación. Crea todo un mundo, pero sobre todo explica este de una forma cargada de empatía por sus personajes, pero sin asomo de condescendencia o paternalismo hacia sus personajes. Deja que Jess y Leslie crezcan, se desarrollen y se equivoquen. No son personajes intachables y perfectos, si no que son capaces de crueldades con otros compañeros. Se equivocan como se equivocan las personas reales. Y algunos de esos errores y egoísmos se pueden pagar con lágrimas.

Un puente hacia Terabithia es una de esas novelas de poso triste. Invita a la lágrima y a la emoción en sus últimas páginas. Todo con mucha elegancia, con gusto y respeto por el lector y los personajes. El peso de las decisiones, la aceptación y la mirada al futuro. Porque esta novela habla de crecer y dejar la infancia atrás. Y como este camino, duele, pero es necesario.

Un buena novela. Un pequeño clásico de la literatura norteamericana. Un mundo para todos aquellos que imaginamos otros mundos y los compartimos.



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jueves, 2 de junio de 2011

"Pequeñas mentirosas" de Sara Shepard

Pequeñas mentirosas, Sara Shepard, Factoria de Ideas, 2011

Érase una vez cinco amigas: Alison, Aria, Emily, Hanna y Spencer. Eran las mejores amigas, se adoraban y se lo explicaban todo. O, por lo menos, se lo explicaban todo a Alison, la reina del instituto y la chica más popular. Pero una noche, Alison desaparece. Y el grupo, al gravitar en torno a ella, acaba disgregándose. Hasta que tres años después las cuatro chicas empiezan a recibir extraños mensajes firmados por A. Y en estos mensajes se explican secretos que sólo Alison conocía... ¿acaso ha vuelto?

Nota para la persona que quiera leer esta novela y no sepa de qué va ni haya visto la serie de televisión: no leas el resumen argumental que hay en la contraportada de la edición que nos presenta La Factoria / Trakatá porque es un desgarro argumental en toda regla. Vamos, que explica la gran sorpresa sobre la que se sostiene el argumento y que en la novela aparece en las últimas cuarenta páginas. Una forma de romperle parte de la gracia a esta historia.

Esto lo comento porque yo cometí ese error y en el momento de enfrentarme a la lectura me encuentro que ya me sabía lo importante dando del resultado de una lectura fría. Porque lo peor que le puede pasar al folletín es que fastidien las sorpresas. Como si en una novela de Agatha Christie explicaran en la contraportada quién es el asesino. Y es que Pequeñas mentirosas bebe directamente de la novela folletinesca de toda la vida, del melodrama, del culebrón sofísticado de pijos adolescentes y de una estructura narrativa sustentada en lo que explica el argumento más que en el cómo se explica ese argumento. Para mí esto da una obra entretenida, pero literariamente pobre en su forma narrativa; descripciones esquemáticas, personajes esquemáticos y poca profundidad psicológica. Todo es superficie.

Que nadie me entienda mal. La lectura del primer volumen de las vicisitudes de estas mentirosas me ha entretenido, me ha divertido y me ha hecho pasar unas horas agradables. Es una novela recomendable para pasar el rato, pero poco más. En mi opinión tiene un envoltorio muy bonito, pero poca consistencia literaria. Tiene una dependencia excesiva de la sorpresa, del misterio, del secreto y del giro argumental para "enganchar" al lector. Como un folletín o un culebrón, vamos.

Y conservando la estructura clásica de éste: un grupo que parece perfecto - un secreto - alguien que conoce ese secreto - misterio - muchas marcas de ropa (o en el siglo XIX, viuda con hija bella cuyo marido murió en una extraña enfermedad y de repente hija recibe una carta misteriosa que le dice que a lo mejor no hubo tal enfermedad y, ¿seguro que es su madre?). Desvelar secretos para desvelar la hipocresía, la maldad y la parte oscura de una sociedad en apariencia perfecta. Este juego clásico de la fealdad detrás de la belleza es quizá lo que más me ha interesado de la novela. No es el culmen de la originalidad, pero lo hace de una forma sutil e interesante. Ir poco a poco.

Eso sí, la novela sabe a poco. Una vez instalado en el terreno del folletín y que lo que importa es saber quién se acuesta con quién e ir desvelando secretos, esta primera novela se desvela como excesivamente introductoria. Lo que se explica en ella se podría contar en la mitad de páginas. Es como si teniendo un gran final, se dedican a rellenar páginas con situaciones que no son más que repeticiones innecesarias de información que ya nos han dado. Quizá me ha dado esta impresión porque la voz narradora de las cuatro chicas es demasiado parecida. Cada capítulos está narrado desde el punto de vista de una de las muchachas y, para mí, el tono es demasiado parecido entre ellas. No tienen una voz individualizada. Todas se mueven en un registro narrativo muy parecido y cuesta verlas como personajes independientes y vivos.

Repito, me ha sabido a poco. Sobre todo porque como lector lo que espero es que estas cuatro mentirosas sufran, se las putee y A. les haga vivir un infierno en la tierra. ¿Por qué? Porque son una panda de hipócritas hijas de perra, niñas de clase alta egoístas y superficiales que se merecen que las machaquen. Nada de bonitos romances, de amores y reconciliaciones. Quiero sangre.

Y, supongo, que para verla tendré que irme leyendo los restantes capítulos de la serie. Que lo haré. Porque repito lo que he dicho más arriba, Pequeñas mentirosas es entretenida, divertida y ligera. Para pasar el rato esperando algo con más de consistencia.


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