jueves, 29 de septiembre de 2011

"Divergente" de Veronica Roth

Divergente, Veronica Roth, ed. Molino, 2011
Divergent, Veronica Roth, ed. Estrella Polar, 2011

La ciudad de Chicago esta dividida en cinco facciones y cada una de ellas se dedica a cultivar una virtud particular: Honestidad, Abnegación, Intrepidez, Amistad y Erudición. A los dieciséis años, los jóvenes deben escoger de qué facción quieren formar parte. Beatrice duda entre quedarse con su familia o ser realmente quien es. No se puede tener ambas cosas. Y tomará una decisión que sorprenderá a todos, sobre todo a ella (párrafo tomado de la solapa de la edición en catalán de la novela que publica Estella Polar).

Novedad que aun no ha salido del horno. Una de las apuestas de este otoño/invierno. La que algunos consideran la heredera de Los juegos del hambre. Leída con ganas de pasar un buen rato. Nada de esperanzas de una novela que me cambiara la vida o una obra maestra desconocida. Solo un buen rato y una buena historia. Pues no. Ni lo uno ni lo otro. Una profunda incomodidad mientras leía la novela y una mala historia. Una lectura decepcionante. Y que ha conseguido cabrearme. Porque paso muchas cosas, pero que me quieran manipular, no.

¿Por qué no me ha gustado? Vayamos por partes.

Empecé con mal pie. Ese mundo distópico que me presenta Veronica Roth no me lo creo. Una sociedad construida en la separación de cinco facciones. Cada facción se encarga de un aspecto de la sociedad. Los individuos pueden elegir la facción a la que pertenecen después de una prueba que sufren a los dieciséis años. Los que no tienen facción se convierten en parias. La autora no explica de donde viene esta sociedad y el por qué de este funcionamiento (bueno, sí, hay un momento que dice algo así como que los antepasados decidieron que esto sería bueno y poco más... no sirve) y como lector me cuesta creer una sociedad basada en este sistema. Más bien parece una mala excusa para que la protagonista vaya de un sitio a otro.

Todo el tema de las simulaciones, los dispositivos mentales y etc. me resulta muy difícil de creer. La explicación de por qué unos sí y unos no me suena falsa y forzada (no puedo explicar más para no fastidiar a futuros lectores) y me suena a esto:


Solo que cambiando mago, por divergente. ¿Por qué? ¿Hay motivos físicos, mentales, genéticos? ¿Algo más que una simple palabra?

Una mala estructura de novela. 409 páginas en la edición que tengo en casa. De estas 300 son para asistir al entrenamiento de Beatrice como Intrepida. Punto. Corre, salta, se pelea, se siente poca cosa, echa de menos a casa, desprecia a algún amigo por débil, le gusta un chico, entrenamiento, etc. Bueno, sí, hay un par de compañeros que quieren hacerle pupita, pero nada. De vez en cuando sospecha de algo, pero nada serio. Y de repente todo se precipita. Descubre un plan malvado para dominar el mundo, los malos hacen ja ja ja y se resuelve en cien páginas. ¿No tendría que ser al revés? Da la sensación de que Veronica Roth no tenía un plan antes de ponerse con la novela e iba escribiendo y tomando decisiones a medida que llenaba páginas.Y un buen día, ostras, trescientas páginas... ¿tendría que pasar algo, no?

Y si al menos esas trescientas páginas fueran algo más que un mal remedo de La teniente O'Neill, pues podríamos digerirlo, pero no. Porque estamos ante una de esas protagonistas femeninas cargantes que lo único que hacen es considerarse poca cosa mientras miente y manipula a su alrededor. Beatrice es un personaje cargante y odioso. Y eso que yo no suelo dejarme arrastrar por corrientes de simpatía o antipatía hacia los personajes (Patchito es una excepción), pero la voz narradora se me hizo pesada, quejica y cansina. Un párrafo de soy especial da paso a una frase de soy poquita cosa, a otra de me voy a comer el mundo a otra de tendría que dejarlo todo. Esto no es profundidad psicológica, esto es tortura. ¿Es un mal personaje Beatrice? En mi opinión, sí. No es coherente ni consigo ni con la historia. Contradicciones continuas. Algunas en el mismo capítulo.

El resto de los personajes es lo de siempre... y creados según las necesidades del momento y no de la historia. La sensación que me deja es de ir montando personajes conforme se escribía la historia por lo que algunos no son más que repeticiones de otros, desaparece alguno, alguno vuelve y se eliminan a cuatro de forma harto discutible. Creo que más para conseguir emocionar al lector (manipularlo, vamos) que porque sea necesario en la historia (el ejemplo de esto son unos detalles entre el personaje de Peter y Will, pero si lo explico fastidio todo el argumento de la novela... si alguien quiere más detalles que me escriba un mail).

Y el final... como se dice en catalán, matusser. Descuidado, mal hecho. Manipulador. Inquietante en su poso ideológico (¿estamos ante una de las primeras distopías donde se defiende el orden establecido y se lucha contra la revolución? No es que los revolucionarios sean buenos, pero el sistema montado tampoco era de lo mejorcito). Existe crítica a quien cuestione el gobierno, se hace hincapié en lo poderosa que se sentía la protagonista con un arma en la mano y se persigue a todos esas personas que son "temerosas de Dios". A lo mejor estoy siendo muy puntilloso, pero cositas de estas consiguen inquietarme. A diferencia de Los juegos del hambre, donde cada muerto es dolor, sufrimiento y arrepentimiento, aquí cada muerte está justificada, un par de veces se dice que el muerto así lo hubiera querido y en ningún momento se siente la culpa por la muerte (bueno, en un momento sí, pero precisamente es una muerte hecha para manipular emocionalmente al lector... era evitable perfectamente y más después de lo acontecido dos páginas antes). Hay cierta gloria en la guerra, el entrenamiento y en formar parte de un ejercito que es lo que son los Intrepidos. Y estas cosas a mí no me gustan, lo siento.

Eso sí, seamos justos, y reconozcamos un mérito a esta historia: a pesar de todo lo dicho: Divergente no aburre. No es una novela aburrida. Puede estar mal construida, ser inverosímil, contradictoria y tramposa, pero no es aburrida. Y esto hay que reconocerlo. No me sirvió de mucho, pero bueno. 

Y llamadlo intuición, pero tengo la sensación de que con esta novela perteneceré a la minoría de lectores que encuentran que esta opera prima de Veronica Roth es una mala novela. Y que, además, me dejó muy mal rollo.

sábado, 24 de septiembre de 2011

"Pandemia" de Wayne Simmons

Pandemia, Wayne Simmons, Dolmen, 2011

Dos agentes de la policía se abren paso a través de una multitud tan enfurecida como temerosa. Su destino es un bloque de viviendas de Belfast. Han recibido un aviso sobre un nuevo brote de gripe. Cuando alcanzan su objetivo, topan con los ojos inyectados en sangre de una niña lituana de seis años. Presenta todos los síntomas de la pandemia y hay que ponerla en cuarentena.

Pero el virus no deja de mutar y otro suceso sacude con violencia a los supervivientes de Belfast: los cadáveres de los infectados se están alzando. Bajos los rayos de un sol implacable, la ciudad es el escenario de una batalla sangrienta e implacable entre los muertos y los vivos. La única esperanza de Belfast reside en la capacidad de los supervivientes de comportarse como lo que se suponen que son: seres humanos.

Pandemia arranca bien. Dos polis abriéndose paso entre una multitud muy cabreada. Los gritos de una mujer histérica que descarga insultos sobre la policía. Una niña enferma y su madre desesperada. Tensión. Sudor. Violencia latente. Un error y estallará una pelea. Nervios y la tragedia. Un prólogo fuerte, sucio, acerado, tenso y muy atrayente. Primeros capítulos de la novela y varios personajes en varios puntos de la ciudad. Cada uno con sus historias. Una chica y dos chicos obligados a vivir juntos y llevarse bien. Dos policías que llegan a esa casa. En la otra punta de la ciudad, una adolescente despierta a la vida adulta en compañía de un callado hombre. Oficiales de un ejercito que se desmorona con muchos secretos. Científicos. Cada hilo con su historia y como lector se intuye que todas esas historias acabarán confluyendo en un mismo escenario... Muertos que andan por todas partes, escenas de huida y tensión. Todo parece ir bien. Todo apunta a una novela entretenida pero...

... siempre hay un pero...

... de repente la novela se desmorona y deja de interesarme. Lo que era una historia clásica de zombis, no muy original, pero sí efectiva, se convierte en una historia que me dio la impresión de no estar ni bien acabada ni bien estructurada. Y, lo peor de todo, acabó aburriéndome.

¿Por qué? Me dio la sensación de que el autor no sabía muy bien qué hacer con el material que tenía entre manos y acaba desperdiciando lo que apuntaba en sus primeras cien páginas.

La parte de las muchacha y los cuatro chicos (lo siento, no recuerdo el nombre de los personajes) es la más dinámica e interesante. Los personajes son interesantes y las relaciones de tensión y desconfianza que desarrollan es intensa. Además recorre un humor negro muy interesante (el pasamontañas, la cuarentena en el patio, etc.) y es donde el autor cuida más y mejor a sus criaturas.

En cambio, la parte del hombre maduro y la chica joven no acabo de ver hacia donde conduce. Llegué a pensar que si están en la novela es con el único fin de abrir una puerta. Leyendo la historia sin esos dos personajes, la novela funcionaría igual ya que lo que plantean no se resuelve y su historia como personajes no lleva a ninguna parte. Y eso que prometían ser los mejores personajes de la novela, pero lo que esperaba no se cumplió. Queda la visita a la terraza como lo mejor de esta pareja.

La parte militar/científica es la peor. Lo siento. No me gustó. Una acumulación de tópicos. Mad doctors de los de siempre y militares algo casposos.

Y los zombis. Muertos que parecen moverse por el hambre, se siente atraídos por el fuego y parece que empiezan una sutil evolución. Divertidos, menos gore de lo que esperaba y con la sensación de que su número aumentaba o disminuía, se movían o desaparecían según las necesidades del autor para mover a sus personajes y no siguiendo la lógica del relato.

Algo había que no me convencía, pero me dejaba arrastrar por un estilo rápido, directo, sin florituras. Con humor sutil en la forma de escribir. Con tensión y buenos momentos (la irrupción de la chica en la casa para mí es la mejor parte) y una forma sutil de presentar los pasados de los personajes. Novela rápida, breve y entretenida. Hasta que de forma inexplicable sus últimas cincuenta páginas se me cayeron de las manos al ver que lo que el autor proponía era el primer capítulo de una serie, que caía en situaciones ya vistas y que aquí se me antojaron inverosímil (todo el tema de la "cura"), un montón de preguntas sin respuesta, mad doctors un punto ridículo, un profundo aburrimiento y la pregunta de "y todo esto, para qué".

Y no es una mala novela. Es entretenida y con puntos interesantes, pero, en mi opinión, su estructura algo errática y poco trabajada y un final desinflado que rebosaba tópicos mal digeridos acabó afectando a toda la novela.

Esperaba algo más y me dejó con hambre.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

"El vuelo del dragón" de Anne McCaffrey

El vuelo del dragón, Anne McCaffrey, Roca, 2009 (ed. orig. 1968)

En el planeta Pern, que en su tiempo fue colonizado por los hombres, Lessa, la única superviviente de la familia que gobernaba el fuerte de Ruatha, vive oculta a la espera de poder vengar a sus familiares asesinados. Cuando hasta el lugar llegan los antiguamente celebres jinetes de dragones (ahora desprestigiados porque ya no se les considera necesarios), que tradicionalmente han sido los encargados de velar por la seguridad de Pern y que buscan una nueva reina para regir su destino, Lessa recuerda que la venganza es un plato que se sirve frío.

A partir de ese momento, y sin descanso, se producirán infinidad de quiebros en la historia prevista: batallas que ponen en peligro el futuro del planeta, conspiraciones y venganzas, viajes en el tiempo...

Como dije en otra parte, El vuelo del dragón fue una lectura abandonada. El motivo no fue que la novela no me estuviera gustando, que lo estaba y mucho, sino porque A. se había quedado sin lectura y quería algo de dragones así que de forma gentil le cedí la novela que estaba devorando y me dediqué a otra cosa. Un par de meses después volvía a empezarla y ahora sí, de arriba a abajo. ¿Conclusión?

Pero qué buena que es.

El resumen argumental que como lectores encontramos en la contraportada nos habla de venganza y pensamos que de eso tratará la historia. Ni por asomo. Esa venganza de Lessa se resuelve en las primeras sesenta páginas de la novela, el resto de la historia es su confirmación como compañera de la reina de los dragones y las batallas que los jinetes de Pern llevarán a cabo contra las hebras, organismos alienigenas que amenazan con acabar con la vida en el planeta. El enemigo es un organismo que cae, ni lucha, ni se defiende... un parásito que chupa toda vida que encuentra en su camino... un enemigo al que ya no se recuerda como vencer.


El vuelo del dragón es una curiosa mezcla de ciencia-ficción (que es lo de menos) y fantasía épica (que es lo de más) que mereció en el momento de su publicación como sendas novelas cortas en 1967 y 1968 los premios Hugo y Nébula. Luego se publicaron en un solo volumen que es el que nos presenta Roca. Convirtiéndose en el primer volumen de una larga serie de novelas ambientadas en Pern y una de las grandes influencias en la literatura fantástica posterior. Pienso en las novelas de Temerario de Naomi Novik, en la Dragonlance, en la saga Eragon, etc. La relación personal y cuasi amorosa en algún caso dragón/jinete, las imágenes de vuelo, las batallas en el aire...

Personajes fuertes e intensos. Lessa se revela como uno de esos personajes femeninos a las que no les tose nadie y que muestra signos de fortaleza y rebeldía cuando toca y conviene. Inteligente, decidida, fuerte y hermosa, pero esto último es lo de menos. Jinete de la reina. Despiadada en la venganza. Versada en la manipulación. Quizá su relación con F'Lar caiga en algunos tópicos que más adelante encontraremos en la novela romántica (la indómita y el macho condenados a amarse), pero en mi opinión es pecata minuta y no entorpece la narración de una novela estupenda.

¿Lo mejor? La belleza del lenguaje. El primer encuentro entre Lessa y su dragona Ramoth...

"... una sensación de calor, ternura, afecto puro, e inmediato respeto y admiración, llenó su mente, su corazón y su alma. A Lessa no le faltaría nunca más un abogado, un defensor, un amigo íntimo, que adivinaría instantáneamente su estado de ánimo, sus deseos..."

o el viaje en el intertiempo (vale que si uno analiza con bisturí los viajes en el tiempo y las paradojas la novela puede tambalear, pero la verdad es que tampoco me importó demasiado... la aventura es demasiado poderosa). La novela está cuidada en su lenguaje y en la forma de contar. La importancia decisiva en al narración de las palabras y de qué palabras se traslada a la forma en que Anne McCaffrey escribe su historia. El lenguaje, la palabra escrita juega un papel importante en la novela. En los poemas está encerrada la salvación de Pern de la amenaza de las hebras.

Y la historia es muy entretenida. Muy poderosa. No solo las lucha contras las hebras, sino las conspiraciones políticas dentro del nido de dragones y con los diferentes fuertes. Hábil en la batalla, pero también hábil en la corte. Pocos personajes, bien definidos y un espíritu coral. Y con un muy buen clímax final que no por esperado, es menos efectivo. El lector siente en el rostro las llamaradas de los dragones. Porque ese es otro motivo por el que la novela vale la pena... Salen dragones. Y una historia con dragones siempre es una mejor historia (igual que una historia donde sale un gato, siempre es más interesante).

El vuelo del dragón es una muy entretenida novela de fantasía con elementos de ciencia ficción. Pertenece a ese pasado dorado donde el género iba creciendo y configurándose y contribuyó a la creación de poderosas imágenes que aun perduran. Para los aficionados a la fantasía es imprescindible para conocer de donde venimos y quienes fueron creando este maravilloso género. Un clásico de la literatura fantástica que hay que leer y conocer.

Ah, y aunque es el primero de muchos, es autoconclusivo. Mejor todavía.



Otras opiniones del mismo libro
La Biblioteca del Kraken
No me cuentes más cuentos
De leyenda

domingo, 18 de septiembre de 2011

"La traición de Natalie Hargrove" de Lauren Kate

La traición de Natalie Hargrove, Lauren Kate, Alfaguara, 2011

Resumen argumental tomado de la solapa... es tarde y me tiro por lo fácil... ah, y puede que se me escape alguna insinuación del desarrollo argumental... haced una lectura en f si no queréis enteraros de muchas cosas.

Natalie es, con diferencia, la más hermosa y la más perfecta candidata a convertirse en la reina del baile de este año. O eso considera ella. Su vida parece un sueño y su novio Mike es el acompañante ideal. Ha trabajado con esmero, ha cuidado todos los detalles y no va a permitir que nadie ponga en peligro su nombramiento. Ni siquiera Justin, ese odioso chico por el que ya no siente nada. Sin embargo, un trágico accidente dejará al descubierto algunos secretos del pasado que cambiarán su vida para siempre. Y es que nadie puede engañar al destino...

La verdad, no esperaba mucho de esta novela. Una de tantas de romance  juvenil tirando a gótico. Un triángulo entre el buen chico y el mal chico y una protagonista, dechado de virtudes, a la que el lector desea un resbalón y una picadora de carne industrial cerca. Mucho de romance, algo de fantasía o ambiente sobrenatural. No esperaba nada, pero es una de las pocas novedades que han llegado este mes a la librería (el resto descarga en octubre y noviembre), tiene la letra y los espacios grandes y se adivina una muy rápida lectura (como así ha sido... contando contando unas cuatro horas más o menos). Además es la oportunidad de leer algo de Lauren Kate. No he leído su conocida serie de Oscuros por pereza y algo de mal rollo. No esperaba mucho de esta novela y, pam, sorpresa. Pues no está nada mal.

Novela realista. Ni ángeles, ni vampiros, ni hombres lobo, ni armadillos con superpoderes, ni fantasmas, ni barracudas que quieren caminar sobre dos piernas, ni eternos que se deslizan indolentes y aburriendo por los siglos de los siglos, ni... Nada de elemento fantástico.

No hay personajes simpáticos, ni agradables, ni con los que el lector se pueda identificar o empatizar. Lo que hay en La traición... es una colección de adolescentes cargados de pasta, pijos de clase muy más que alta aburridos, hipócritas, frívolos y traicioneros. Los pocos que aparecen que no tienen dinero son egoístas  traicioneros y rencorosos. La sociedad de Charleston que retrata Lauren Kate es superficial, frivola, monstruosa y cimentada en las apariencias.  Las amistades son interesadas, los amores son por conveniencia y toda pureza o atisbo de amistad es machacada por una red interminable de cotilleos, dobles verdades y falsas sonrisas.

Y la protagonista es la reina de todo esto. Natalie es la mejor representación de la gusanera social que aparece en La traición... A ver, no es mala chica y al acabar la novela el lector acaba entendiendo todas y cada una de sus decisiones (digo entendiendo, no digo justificando, aceptando o perdonando) dando una lectura más profunda a lo que parecía sencillamente un cruel juego del azar. Pero participa de forma consciente en todo el juego de poder que se establece en el instituto por una corona y por su pasado. Natalie miente, manipula, incrimina y destruye... y todo por querer olvidar de donde viene. Resulta refrescante una protagonista que se aleja de la imagen de Bambi atrapada entre lobos, de inocente y cándida alma en un mundo despiadado. No.  Natalie es un buen protagonista. Lo suficientemente complejo y atractivo para que el lector se interese por su vida.

El resto de personajes configuran un universo basado en la apariencia, la frivolidad y la puñalada por la espalda. Hablamos de chavales de clase muy alta, los populares del instituto, la realeza de la ciudad. No hay personaje bueno o positivo. Quizá el que estaría a punto de salvarse, pero no, es el novio de Natalie, Mike. Lástima que sea tan fácilmente manipulable. Y es que ya todo el mundo sabe qué tira más que dos carretas.

Porque toda esta historia no deja de ser una versión muy libre de McBeth visto desde el punto de vista de Lady McBeth. Una historia sobre el poder, la manipulación y el remordimiento. Se aliña con ambiente de insituto, un poco de pasado que se quiere ocultar y, voilá.

La novela se lee rápido y bien. Lauren Kate no se complica, va al grano y explica la historia de forma correcta. Tiene un par de buenos momentos (el capítulo veinte, por ejemplo, donde las últimas piezas encajan) y agradezco que no se muestre sexualmente mojigata aunque...

... y vamos con lo que no me ha gustado, no deje de olerme todo el asunto a un discurso un tanto... no sé... moralista. El discurso de pobres niños ricos y pobre niños pobres que aspiran a ser pobres niños ricos. Demasiado castigo, quizá. Además, algunos de los personajes secundarios son simples sombras... comparsa para la protagonista (y no me refiero a las bambies, que son perfecta para lo poco que hacen sino a personajes como Kate que como lector no acabo de encajar... ¿amiga, enemiga, arribista, tonta, lista, enamorada, fiel, zorrón?). El argumento en ocasiones me recuerda demasiado a uno de esos espantosos telefilmes de sobremesa con intriga que se ve a tres metros de distancia. Y trampas... exceso de coincidencias forzadas, el personaje de la chica en el lavabo como motor de algunas acciones que suena más a pereza que a motivo narrativo, algún personaje que uno no sabe muy bien qué pinta en la novela (la madre de Mike, por ejemplo, ya que no hay consecuencia de esa comida familiar... ¿para mostrar la presión sobre Natalie? Ya nos los imaginábamos...). Y rozando en algún momento lo poco creíble. Lo que ha provocado que en algún momento arrugue la nariz...

Quizá me ha faltado algo más de... no sé... valentía. Acabar de dar el paso y convertir La traición... en una novela negra que podría haber acercado la historia al universo de James M. Cain o el último Jim Thompson (y aquí salvamos millones de distancias porque hablamos de mundos narrativos muy distintos porque de momento, y con todos mis respetos, Lauren Kate no llega ni a una milésima parte de la complejidad estilística, moral, narrativa y literaria de cualquiera de esos dos maestros de la novela negra). Tiene los elementos, pero para mi gusto le falta la ambición. Y algo de destreza.

La traición de Natalie Hargrove es más de lo que en un primer y prejuiciado momento pueda parecer. Tiene una buena historia realista de caída y redención cero con una buena protagonista. Un buen argumento aunque peque de algo folletinesco. Y es aire fresco... no personajes simpáticos, no elemento paranormal, no romanticismo empalagoso... solo una triste historia, una protagonista bastante perra y un montón de decisiones equivocadas.

Ah, y se me olvidaba, volumen único. Y ya sabéis lo que en este blog se aprecia esto.

jueves, 8 de septiembre de 2011

"La espada rota" de Poul Anderson

La espada rota, Poul Anderson, Alianza editorial, col. 13 20, 2008

1954. Coincide en el tiempo la publicación de dos novelas de fantasía que se convertirían en sendos clásicos del género y en dos libros que definirían e influenciarían a buena parte de los escritores posteriores: La comunidad del anillo del profesor Tolkien y esta La espada rota de Poul Anderson. Dos relatos de fantasía épica que con sus diferencias, parten de una fuente común (la mitología nórdica) y marcarían las directrices de todo un género.

En una tierra en la que el reino de Faerie existe en una dimensión paralela a la del mundo de los hombres, Skafloc, el ahijado de los elfos, habrá de liberar la terrible maldición que pesa sobre Tyrfing, la poderosa espada rúnica que rompió Thor y que ahora vuelve a ser necesaria para salvar a los elfos en la guerra que mantienen contra los trolls. Además, en medio de este ambiente, Skafloc también habrá de enfrentarse a su propia sombra. Valgard, que ha ocupado su lugar en el mundo de los hombres.

Clásico de la fantasía escrito por un autor clásico del género y la ciencia ficción (suya es la muy interesante novela La nave de un millón de años). Apasionante historia que partiendo de las mismas fuentes mitológicas que la trilogía de Tolkien, lo hace desde una óptica muy diferente. Mientras que Tolkien apostaba por un marcado maniqueismo, Anderson humaniza a todos sus personajes, incluidos a los dioses, y no hay personaje noble capaz de llevar a cabo un acto abyecto, como un personaje malvado que en algún momento no mueva a compasión.

Skafloc y Valgard, héroe y villano, luz y sombra que se mueven y confunden continuamente a lo largo de la novela. Dos seres condenados desde un principio a un final inevitable por el egoísmo de esa raza eterna que es la elfa. Anderson parte de este mito del niño robado por los elfos (y que Goethe inmortalizó en su impresionante poema de El rey de los elfos), y lo mezcla con la mitología nórdica de Asgard, los gigantes, orcos, trolls y los dioses. Rastros de mitología japonesa, faunos griegos o demonios orientales. Un mundo mitológico de dioses antiguos que está desapareciendo por la cada vez mayor influencia de ese Dios Blanco de los cristianos. Una lucha religiosa que sobrevuela toda la novela y tensa a los personajes... hasta los inmortales se saben caducos.

Todo esta reflexión espiritual y todo el tema del doble está aderezado de una intriga densa, pero comprensible, largas y cruentas batallas, peleas, personajes complejos, amores condenados desde la primera visión, deseo, sensualidad, violencia, muertes, engaños se encuentra concentrados en poco más de 350 páginas (versión de bolsillo). Porque La espada rota pertenece a esa época en que las historias se sabían explicar con un estilo rápido, trabajado, nervudo y denso y en un solo volumen. Lo que Anderson despacha en tres capítulos con un estilo casi perfecto con el tono de la obra (de fuerte calado épico, con un lenguaje arcaizante, pero efectivo, con una gran seriedad en lo que expone), hoy en día ocuparía un volumen de seiscientas páginas donde casi todo suele ser relleno y repetición.

En La espada rota pasan muchas cosas y muy interesantes. Es una obra muy bien escrita y fundamental para los aficionados y amantes del género fantástico. Es entretenida, emocionantes y tiene algunas de las mejores batallas que he leído en mucho tiempo. Además de una historia de amor trágica como pocas y condenada como ninguna. Un mundo fantástico cruel, duro, inhumano y caduco. Una novela sobre la desaparición, el sacrificio y la sombra de cada ser humano.

Apasionante.


Otras opiniones del mismo libro:
El kraken
Fantasy mundo
La casa de Jarjacha
Homo libris

jueves, 1 de septiembre de 2011

Libros a medias

No solo de lecturas acabadas vivo. Hay libros que empiezo con ilusión y que por diferentes motivos no llego a acabar... el libro me parece una mierda, o una perdida de tiempo y la vida es corta, no es el momento para leerlo, exige una dedicación intelectual y mi cerebro está agotado de tanto libro de texto, etc. De esos hay mucho a lo largo de mi año lector. Tengo la gran virtud de saber parar una lectura a tiempo y no caer en esa dictadura de creer que libro que se empieza hay que acabarlo. No hay que acabar una mierda. Si el libro es malo, ¿para qué seguir? ¿Por afán masoquista? ¿Para perder el tiempo con una mala lectura cuando podría estar disfrutando con una buena novela de aventuras, una novela negra clásica, un cuento de Alejo Carpentier o un Terry Prattchet?  La vida es corta para malgastarla con un mal libro.

Y hoy, a la espera de que empiecen las novedades, hago un repaso rápido y somero a lecturas que empecé y abandoné por diferentes motivos.

Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, Albert Espinosa, ed. Grijalbo, 2011
Si tu em dius vien ho deixo tot... però digue'm vine, Albert Espinosa, ed. Rosa dels Vents, 2011

El libro de no ficción más vendido en Sant Jordi. Uno de los libros más vendidos en la Feria del libro de Madrid. La novela más solicitada en lo que va del año en la librería. La presentación que se hizo que más éxito tuvo. Las peores cien páginas leídas este año. Si lo abría fue porque el autor venía a hacer la presentación de la novela. Y, la verdad, no lo entiendo... no entiendo que pueda gustar tanto y que se venda tanto algo que en mi opinión está mal escrito. No hay argumento, no hay ritmo, no hay estilo... repetición de los mismos temas y motivos que en los anteriores libros del autor (y no estoy de acuerdo con que forma parte de un mundo, sino en cuatro motivos repetidos hasta la saciedad). No se profundiza en los personajes ni en la acción... llenas de irritantes frases twitter... venta de buenrrollismo que me inquieta... prosa perezosa y poco trabajada... vago... Y todo esto en las cien primeras páginas y hasta aquí. Cierro el libro. No puedo más. El azúcar se me escapa y me da la sensación de que no hay historia, no hay discurso, solo marketing personal. Un libro que me parece que se ha vendido más porque el personaje que lo escribe cae bien, que por su calidad.

Bajo la hiedra, Elspeth Cooper, ed. Minotauro

Dos veces empezada, dos veces abandonada. Y sigo sin recordar nada de lo que he leído. Y mira que le puse empeño y ganas porque me gusta la fantasía, me gusta la magia y el argumento me parecía muy atrayente, pero el libro me aburría a cada página giraba. Sé que todo se me antojaba un mala recreación de los motivos de las novelas de Ursula K. Leguin. Se la comparó con El nombre del viento y no estoy de acuerdo. La novela de Rothfuss, sin gustarme especialmente, no me aburrió tanto (aunque un poco sí).

No puedo decir mucho más porque no recuerdo más detalles. Algo de música y poco más. Dentro de un tiempo le daré una tercera y última oportunidad y a ver qué pasa.

Oksa Pollock y el descubrimiento de Edefia, Anne Plichota y Cendrine Wolf, ed. Planeta, 2011

Larga... muy larga... hinchada... con una alarmante falta de ritmo... ¿De verdad son necesarias 650 páginas? Llegué cerca de la página 200 y tenía la sensación de que el tiempo no pasaba. Esas 200 páginas se podían haber contado en cincuenta. ¿Por qué hacer novelas tan largas? El argumento no da para tanto... ¿Por qué novelas tan largas cuando con mucho menos se consigue mucho más? Pienso en Harry Potter o en Artemis Fowl y su maravillosa capacidad de presentar un personaje, unos secundarios, un mundo, una trama y una intriga en poco más de doscientas páginas. Genial. Ya crecerá el volumen cuando la historia lo pida y no al revés. No es una mala historia y esas doscientas páginas tenían puntos interesantes, pero en el momento en que la cogí se me antojó demasiado. Dentro de un tiempo me pondré de nuevo con ella.

El vuelo del dragón, Anne McCafrey, ed. Roca, 2008

Una gran novela de aventuras dragoniles.

Me estaba gustando mucho. Muy bien escrita, con personajes muy bien trabajados, duros, fuertes, complejos... relaciones hombre/mujer fuera de tópicos y moralinas. Grandes escenas de acción. Fantasía. Humor negro. Una protagonista muy dura y fuerte, sensual y femenina.Y dragones, cuya presencia en una historia siempre es de agradecer. Entonces... ¿por qué no acabé esta novela?

Fácil. A., la muchacha junto a la que vivo y desmaduro, quería leer algo de aventuras y que salieran dragones. Y como la serie Temerario ya había caído, pues le ofrecí el libro que estaba leyendo en ese momento. Y le gustó mucho una vez superó el escollo de las primeras treinta páginas (hay que habituarse al lenguaje y al estilo). Y mientras ella disfrutaba con su nueva lectura, tuve que buscarme un nuevo libro que echarme al coleto.  En nada volveré a cabalgar sobre un dragón en el mundo de Pern.

Y también encontramos Amor inmortal (Cabe Tierman, SM,2011), que me produjo grandes y sonoros bostezos. La gramática del amor (Rocío Carmona, La Galera, 2011), cuya protagonista me irritó hasta límites insospechados y encontraba cursi en exceso y muy poco interesante.

Y muchas más que irán apareciendo en próximas entradas junto con aquellas novedades que están a punto de desembarcar en la librería y que no me podré tragar abandonándolas a la página cien y exclamándome por haber perdido esos preciosos minutos de mi vida.