jueves, 23 de febrero de 2012

"Promise" de Wendy Wunder

Promise, Wendy Wunder, La Galera, 2012

A priori, Promise tiene muchos elementos que suelen irritarme cuando me los encuentro en una historia. A saber,

- Protagonista adolescente con enfermedad terminal.
- Lugar donde se dice que los sueños se hacen realidad y los milagros toman forma.
- Lista de cosas que hacer antes de morir.
- Amor verdadero y arreglar los asuntos antes de morir.
- El irritante carpe diem.

Y no me gustan estas historias porque suelen acabar en melodramas exagerados, personajes monolíticos  y momentos de sonrojante cursileria. Demasiados horrendos telefilmes de sobremesa me he visto obligado a tragarme para que me pueda tomar en serio esas historias. Pero...

... pero, Promise me ha gustado.

Y me ha gustado porque Wendy Wunder ha conseguido crear una protagonista que me creo. Campbell, Cam, adorable Cam, cínica, descreída, cobarde, divertida y triste Cam. Sabe que muere, tiene cosas que hacer y temas que zanjar, pero sin perder de vista un sentido del humor que acompaña hasta las últimas páginas. Cierto sentido del absurdo y mucho cinismo ante un pueblo, Promise, donde suceden cosas maravillosas. Torpe en las relaciones con la familia y los amigos. Y con puntos de egoísmo... yo me muero, el mundo que se joda. Y, claro, la novela no es más que el camino de madurez de Cam y el consabido aprendizaje de aprovechar los días que tenemos. Pero escrita con un humor agradable y agradecido donde convive el chiste más negro con el momento más absurdo.

La novela tiene gracia, buenos momentos, dos personajes muy buenos (Cam y su abuela) y secundarios correctos. Es de lectura muy agradable y emociona. Y si esto os lo dice un tipo tan duro como yo, de esos que no bailan y beben bourbon en vaso sucio, es que la novela emociona. Por algún momento bordea la cursilada, pero no cae en ella (se salva en el último momento gracias, de nuevo, al humor) y, además, se entiende en el contexto en que se produce.

Y hace eso que parece tan complicado en la novela juvenil actual de presentar a adolescentes normales. Ni dechados de virtudes (vírgenes, abstemios, encantadores, colaborando en comedores sociales, buenos hijos y mejores estudiantes, etc.), ni se lanza al otro extremo de ser un cúmulo de taras morales condenados al infierno. Normalidad. Tanto en la relación con los adultos como entre ellos. Y la protagonista se equivoca, mucho. Y, a momentos, no resulta especialmente simpática, ¿pero quién dijo que los protagonistas tenían que caernos bien en todo momento?

Eso sí, no depara muchas sorpresas. La novela discurre por caminos conocidos y como lector me sabía hacia donde me conducía la historia. No es que vaya en detrimento de ésta, pero nos movemos en terrero por momentos muy conocido. Y cae en eso tan molesto de la perfección masculina y el quedarse sin respiro a primera vista... Algunos personajes secundarios andan algo desdibujados y, como he dicho antes, cierta previsibilidad sobrevuela la novela.

Promise me ha resultado una lectura agradable, simpática y emocionante. Una novela sencilla que aspira a explicar una historia de personajes y de madurez. Y lo consigue con una estupenda protagonista y momentos tan buenos como la aparición de un unicornio en la playa, una escena donde paseamos por un gran abanico de emociones con mucha naturalidad... de la jocosidad a la tristeza más absoluta.

Una tarde de lectura muy agradable.


Gracias a L. del servicio de prensa de La Galera por el ejemplar. No me lo esperaba, de verdad.

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domingo, 12 de febrero de 2012

"Cuando Susanah llora" de J.J. Castillo

Cuando Susanah llora, J.J. Castillo, Dolmen, 2011

Un mundo asolado por los muertos que se levantan de sus tumbas con hambre. Rotten, un pequeño pueblo fortificado. Una multitud de personajes que solo quieren sobrevivir y jugar a que son felices. Zombis que deambulan cerca del pueblo. Y Susanah, un bebé que llora cuando estos se acercan...

Tengo una relación un tanto contradictoria con el zombi. Me gusta, casi me fascina, pero no veo películas de zombis y cómics o novelas caen a cuentagotas. ¿Motivo? Una extraña fobia. Me dan miedo. Pánico. Nervios y acabo huyendo del cine o apagando el televisor. Pero me gusta lo zombi y me informo y tengo libros de cine zombi repletos de películas que no veré y ando muy atento a los que publican los amigos de Dolmen Editorial con su muy interesante línea Z. Me dan miedo los zombis, pero siempre acabó volviendo a ellos.

Y esta semana volví con la lectura de Cuando Susanah llora de J.J. Castillo. Y tras leerme en un par de días sus poco más de trescientas páginas puedo decir algunas cosas.

Me gustó. Mucho. Cuando Susanah llora es una buena novela de zombis, pero lo que es más importante, es una buena novela de personajes. Lo que hace interesante al género zombi es el estudio del ser humano enfrentado a la situación límite de enfrentarse a un numeroso grupo de muertos vivientes con hambre en franca inferioridad donde emergen lo mejor y lo peor del ser humano. Las novelas que olvidan crear buenos personajes, seres humanos, y solo son festivales gore repletos de personajes/carnaza suelen fracasar. J.J. Castillo conoce el género (se nota) y puebla su novela con buenos personajes con los que el lector empatiza. Ojo, empatiza, pero no necesariamente simpatiza porque algunos de los actos y decisiones de los personajes provocan conflicto duro en el lector. Los buenos son buenos, pero...

Y luego, claro, cuando estos personajes van cayendo, al lector le duele. Castillo no se corta un pelo en eliminar personajes que pudieran parecer a priori imprescindibles. Esto me acabó provocando sentimientos encontrados: admiré el valor, pero a la vez me cabreó la eliminación de algún personaje porque su presencia abría caminos muy interesantes en la novela.

Quizá este sea el punto que no me ha convencido del todo de la historia. Me gusta, pero considero que ¡oh milagro! unas cuantas páginas más le habrían venido de perillas. Por momentos me falta algo de desarrollo... sobre todo en las motivaciones, personalidades y contradicciones de algunos de los secundarios. Creo la historia, el marco y los personajes daban para una monumental novela al estilo de Apocalipsis o La cúpula del Stephen King. Castillo se introduce bien en la psicología de los personajes, los sabe crear y es lástima que algunos no estén del todo aprovechados.

Pero esto no hace menos entretenida y angustiosa Cuando Susanah llora. Tiene momentos de tensión y de horror muy conseguidos gracias a un estilo duro, seco y ambiental. La huida de Candi y Nelson, el paseo de Sara por la montaña, la visita al polígono, etc. Castillo domina bien la técnica del relato de horror y sabe ir poco a poco para que los efectos sean mayores. Mi momento favorito de la novela es un ejemplo de eso, Ben en la presa. Algo cotidiano que acaba derivando en el mayor horror. Sutileza. Ambiente. El pueblo, los túneles, la casa y el bosque (¿puede ser que coleé por ese bosque la sombra de John Connolly?). Cuidar el marco por donde los personajes se mueven. El lector percibe, oye y ve esos árboles, las sombras, el olor de la tierra... Y cuidado en los diálogos (¡esas conversaciones de señoras!) que contribuyen a crear personaje. Y cierto humor que sirve para aligerar el ambiente antes del gran impacto... Porque de momentos fuertes hay un par (la novela no abusa de lo gore o lo explícito, lo que agradezco mucho que soy más de sutilidades) y uno de ellos es de los que cuesta perdonar al autor. Imagino que J.J. Castillo ya se imagina cuál.

Cuando Susanah llora es una novela triste y pesimista, sin renunciar por ello a algún pequeño destello de esperanza. Al acabar la novela me quedé intranquilo, pero esperanzado y con ganas de saber más de estos personajes y su historia. Y con ganas de leer más de la obra de J.J. Castillo. Una buena novela con zombis. Una lectura intensa, angustiosa y entretenida. Una buena novela de terror.

Gracias a J.J. Castillo y al servicio de prensa de Dolmen por el ejemplar.


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martes, 7 de febrero de 2012

"El legado de los Grimm" de Polly Shulman

El legado de los Grimm, Polly Shulman, Nocturna, 2012

Elizabeth, una chica normal que consigue un trabajo en un archivo de objetos antiguos. A los pocos días descubre que este trabajo no es lo que pensaba. No solo guardan objetos antiguos, sino que el lugar está lleno de magia... Y que una de las colecciones más importantes es la Grimm, que guarda los objetos mágicos que encontraron a lo largo de su vida los famosos hermanos. Pero rumores de un extraño pájaro, desapariciones, robos harán que Elizabeth se vea embarcada en un aventura que pondrá su vida patas arriba.

Algunas cosas que me han gustado de El legado de los Grimm.

1. Sentido del humor. Quien sigue este blog sabe que una de los elementos que más aprecio en las novelas es el sentido del humor. Y de esto El legado de los Grimm derrocha. Advierto que Polly Shuman ha leído a Terry Pratchett y a Jasper Fforde. Diálogos rápidos e ingeniosos. Ligereza en el argumento y la forma.

2. Autoconclusiva sin que por ello no pueda seguir explorándose este mundo. Otro elemento que se aprecia en este blog.

3. Un mundo fantástico que busca la diferencia de los tantísimos que corren por estos mundos. Lo fantástico está fuera, en la magia de los objetos y en cómo se utilizan. Recurrir a la larga tradición cuestística y literaria. No solo existe la colección Grimm, sino que aparece la colección Wells, la colección Gibson y se menciona la colección Lovecraft con la advertencia de que nunca, nunca, nunca hay que utilizar nada de ella. Polly Shulman juega con la referencialidad y con el lector haciéndole numerosos guiños literarios sin que no entenderlos vaya en menoscabo de la novela.

4. Personajes normales. Ni poderoso, ni mágicos, ni medio vampiros, ni cambiaformas. Normales y corrientes.

5. Una trama de robos, engaños y timos interesante y entretenida con sus peros (se analizan más abajo).

6. Un romance no por previsible, menos simpático. Polos que se atraen y discusiones.

Algunas de las cosas que no me han gustado de El legado de los Grimm.

1. La aceptación tan rápida de la magia. Una de esos puntos que casi siempre me chirrían en las novelas donde un personaje del mundo normal entra en contacto con lo fantástico. Elizabeth acepta casi de entrada los objetos maravillosos que la rodean. Casi no hay extrañeza. Es como en esas novelas donde alguien resulta que es una hada sin saberlo y quienes la rodean al enterarse dicen eso de "explica tantas cosas..." (sí, estoy pensando en Alas).

2. Elizabeth como personaje me gusta, pero hay un par de cosillas de ella que me irritan. Uno, el complejo de poca cosa que arrastra, pese a que no resulta tan molesto como en otras historias. Dos, la típica supeditación de la muchacha a los deseos y caprichos del guapetón de turno. En esta historia hay un tremendo ejemplo de manipulación donde los dos guapos (chico y chica) utilizan a Elizabeth para sus intrigas. Incluye momento en que Elizabeth se siente pagada, pese a todas sus sospecha, porque el guapo le dirija una sonrisa y una mirada.

3. Los príncipes y los plebeyos. Los populares y los otros. La aceptación por la élite.

4. Unos personajes simpáticos y normales, pero vistos y poco trabajados. No deja de ser lo mismo de siempre. El guapo, la guapa, la florecilla, el borde que es más, el malo que habla demasiado, el viejo maestro con sus enseñanzas, etc.

5. Una trama entretenida, pero que en mi opinión se queda a medio gas y que cae en un par de momentos que considero prescindibles (el momento del gato, por ejemplo).

La sensación general que me deja la novela es de hambre. Podía ser más, podía ser mejor, pero se queda a mitad de camino, en una historia agradable, simpática, entretenida, pero que da menos de lo que parece prometer. ¿Quizá afianzando más la intriga y apoyándose en la aventura que en unos personajes simpáticos, pero demasiado vistos? ¿Un poco más de locura?

Sea como sea, El legado de los Grimm es una novela simpática y agradable que depara una tarde de lectura tranquila. Aunque deja con hambre.

P.D. No acabo de entender qué pinta Jane Austen en todo esto. Que dos personajes se odien a primera vista y luego se entiendan y que el chico en cuestión sea un borde, pero luego, no es suficiente como para que la señorita Austen apadrine una novela.

domingo, 5 de febrero de 2012

"La noche de los trekkies vivientes" de Kevin David Anderson y Sam Stall

La noche de los trekkies vivientes, Kevin David Anderson y Sam Stall, TimunMas, 2011

Sin muchas expectativas por delante, La noche de los trekkies vivientes se convierte en una de las lecturas más divertidas de lo que llevo de año.

Una convención trekkie en un enorme hotel de tercera categoría. Un veterano de la guerra de Afganistán que sólo quiere una vida tranquila y muy aburrida. Un variopinto grupo de aficionados. Una princesa galáctica de otra saga en una película que no es la suya. Y atada a una cama. Una extraña enfermedad que hace que los muertos se levanten con hambre y un tercer ojo en alguna parte de su cuerpo. Un largo fin de semana.

Me gustan los zombies y sin ser un gran aficionado, simpatizo con el universo Star Trek así que cuando llegó esta novela a la librería me la miré con interés y me prometí que la leería. Pasaron los meses y los ojos rojos de Spock me miraban desde la estantería prometiéndome unas páginas divertidas con sus buenos puntos de sano gore. Al final, el fin de semana pasado me la llevé a casa. Y sí, muchas páginas de sana diversión.

La noche de los trekkies vivientes es una novela que da lo que promete: trekkies, zombis y diversión. No es un ejercicio de estilo ni una obra con grandes aspiraciones literarias. Es un libro de consumo rápido y lectura voraz que inspira una enorme simpatía. Escrito con gracia y oficio, ofrece páginas de buen entrenimiento. Pasé horas encantado en compañía de estos trekkies

Puntos a favor:

Es una parodia / homenaje al mundillo de las convenciones trekkies. Tiene la gran virtud de no caer nunca en desfigurar el universo del aficionado, sino que está mirado con ternura y conocimiento. Hay casi infinitas alusiones, rechiflas, parodias, homenajes, referencias, la mayoría de las cuales se me pasan por alto. ¿Esto dificulta la lectura? No. Un no aficionado a Star Trek la puede disfrutar igual porque...

... es una correcta novela de zombies. Se agradece dos innovaciones dentro del subgénero:

- Explica el origen de la infección.
- La aparición de un inquietante tercer ojo en las víctimas.

Por lo demás no innova en cómo se enfrentan los supervivientes a las hordas devoradoras. Desaprovecha algún momento, pero consigue por otra parte buenas dosis de tensión. Y gore, que siempre se agradece en una novela de estas características. Las relaciones entre los personajes son conocidas, pero la simpatía que respira toda la novela hace que esto no moleste. No es una novela original, pero tampoco creo que lo pretendiera.

Un estupendo sentido del humor recorre toda la novela, no solo en las referencias a Star Trek, sino, y como viene siendo muy habitual en la última hornada de novelas zombie, siendo los personajes conscientes de la herencia de muertos vivientes. La novela entra en una simpática autoreferencialidad al cuestionarse su naturaleza de personajes o comparar su situación con películas o capítulos de la serie. Como nos pasaría a nosotros, los personajes no pueden librarse de sus conocimientos sobre zombies.

Los personajes, funcionales, pero simpáticos. Quizá los malos se comportan como los malos de siempre (si fuera una película me imagino un festival de histrionismo) y los buenos son más arquetipos que personalidades bien definidas. El lector imagina el destino de cada uno desde los primeros compases... pero no importa. La novela no pretende sorprender con los personajes sino que cada uno de ellos es consciente de su papel en la historia e, incluso, de sus posibilidades de supervivencia. Aunque, en algún momento, consigue una buena y emocionante escena entre personajes (ejemplo, una conversación en la escalera).

¿Le reprocho algo? En contadas ocasiones se queda en el chiste y no profundiza ni en la situación ni en los personajes y al final le falta un punto más de emoción y garra. Y la solución final para los zombis (tanto la explicación, como la actuación del ejercito) me parece un poco demasiado. Por lo demás, la novela funciona como entretenimiento de consumo rápido que me ha deparado una lectura muy divertida y entretenida.

Y conseguir estas dos cosas es mucho.



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jueves, 2 de febrero de 2012

"La chica dragón" de Licia Troisi

La chica dragón 1. La maldición de Thuban, Licia Troisi, Molino, 2011
La noia drac 1. L'herència de Thuban, Licia Troisi, Estrella Polar, 2012

Sofía, la protagonista de esta novela, pertenece a esa noble tradición de huérfanas despreciadas a las que el destino les reserva una sorpresa, una estirpe fantástica, una nueva familia, amigos y una enorme responsabilidad que consistes sencillamente en salvar el mundo (otra vez). En este caso, la heredera de una lejana y mítica estirpe de dragones. Huérfana, adoptada y ¡sorpresa! eres especial. Enemigos, aventuras, familia, amistad y ¿romance? No en esta primera parte. Bastante tiene con lo que se le viene encima.

La chica dragón es una novela correcta. Entretenida. Rápida. Distrae. Tiene cierto encanto a primera novela de aventuras a partir de diez años. Escrita con gracia, con ritmo, con conocimiento de la tradición y con alguna escena muy vibrante. Sentido de la aventura y de la fantasía. Se agradece la inocencia de la aventura por ella misma y el uso de los dragones (una historia con dragones siempre gana puntos, claro). Ambientada en Italia (más puntos) y con Lidia, un personaje encantador. Buen sabor mitológico, buenas resoluciones, un par de buenas ideas para los monstruos y unos villanos decentes. Pero...

... pero, ¿era de verdad necesario la construcción de un personaje protagonista tan absolutamente pusilánime y con el que se llegan a perder tantas páginas en su quiero ser, pero no me atrevo?

A ver, que entiendo el viaje de Sofía de chica a la que no quiere nadie a ser la responsable de que el mundo no caiga en garras de las fuerzas del mal y sus inseguridades y miedos, pero... ¿no es demasiado? Intentaré explicarme. Sofía, como buen personaje huérfano, vive machacada desde el día que nació. Recibe poco cariño y un buen día se le abren las puertas del paraíso cuando un simpático señor que había conocido a sus padres la adopta y la educa y con los días (y después de un mal encuentro) le explica que es poseedora de una gran responsabilidad y un gran poder. Punto de partida clásico que hemos visto desde que la literatura es literatura. A partir de aquí Sofía duda, se pregunta y cuestiona. Pero creo que en este caso se hace un abuso de la inseguridad egocéntrica de la protagonista. Páginas y páginas de lamentos, de nadie me quiere, de no sabré hacerlo, de ella es más guapa, la quieren más, a mí quién me va a querer, es culpa mía, etc. Acabé agotado. Luego reacciona (después de no sé cuantas veces de quedarse paralizada y no saber cómo reaccionar) y continúa la novela. Este lamento sin fin lastró mi lectura de la novela. Le da más páginas de las convenidas y disparó una ligera antipatía hacia la protagonista.

Supongo que la autora era consciente de esto porque en un momento de la novela, Lidia, la otra draconida en danza, le mete una santa bronca a Sofía acusándola de eso que tanto me estaba irritando desde las primeras páginas; egocéntrica, lastimosa, ombliguista, autocompasiva, etc. Es un momento de descarga que el lector agradece aunque la protagonista no asimile como debería.

¿Toda esta autocompasión de la protagonista va en detrimento de la novela? No diría tanto. Es una cuestión personal, de recepción como lector. Me hartan los protagonistas llenos de lamentos y que buscan casi de forma desesperada la aprobación de los demás. Necesitados de cariño, pero cuando lo reciben empiezan con el discurso de que no se merecen ese cariño. Imagino que en las novelas posteriores (es una teatralogía) habrá una evolución más marcada hacia la seguridad y la madurez. Y espero que en las cuitas amorosas que se sucederán a partir del segundo volumen, no se caiga en inseguridades del tipo "me gusta el chico, pero como se va a fijar en mí si solo soy una florecilla del campo a la que se le ha meado una cabra y cagado una vaca y encima huelo mal y mi amiga tiene mejores tetas y yo soy fea y tengo pecas y los pies grandes y algo palmípeda y...".

Pero dejando esta cuestión tan personal al margen, La chica dragón es una novela entretenida, movida y de agradable lectura. Con buenas escenas de acción, personajes agradables, rápida de lectura. Pasé un buen rato y me dejo con ganas de pillar la segunda parte cuando llegue. No con muchas, pero las suficientes.


P.S. Última consideración sobre traducción... ¿por qué RBA ha utilizado la palabra "maldición" para definir el legado de Thuban (dragón bueno y majo) en vez de "herencia" que es la palabra que se utiliza tanto en el original italiano como en la traducción catalana? ¿A qué se debe esta connotación negativa al destino de Sofía? ¿Por qué este cambio respecto al original?