miércoles, 27 de junio de 2012

"El camino de los reyes. La guerra de las tormentas I" de Brandon Sanderson

El camino de los reyes. La guerra de las tormentas I, Brandon Sanderson, Ediciones B, 2012

Necesitaba algo bueno después de tragarme la torpeza argumental y estructural de Almas cruzadas. Quitarme el mal sabor de boca y perderme estos días de vacaciones en algo grande. Así que sin dudarlo me pilló de la estantería la última novela de Brandon Sanderson sabiendo que
1. Es larga (casi 1.200 páginas) y no me gustan las novelas largas.
2. Es el primer capítulo de una saga de diez (que no están ni publicados ni anunciados y vete tú a saber hasta donde está escrito)
3. El ejemplar pesa un kilo y medio.
Siendo consciente de todo eso, empiezo a leer. Y cuatro días más tarde acabo la novela con un solo pensamiento en mente:
Pero qué cabrón y qué bueno es este tío.

Hacer un buen resumen argumental de esta novela es complicado  no porque la novela sea difícil de leer, sino porque siempre están los detallitos que explican lo general y que son indispensables y etc. Ya sabéis que no me gusta extenderme en esta parte así que daré cuatro o cinco ideas y desarrollaré el asunto a lo largo de la reseña.

De momento tenemos tres líneas argumentales:

- Kaladin. Esclavo. Antiguo soldado, antiguo aprendiz de cirujano. Alguien educado para sanar que se gana la vida matando. Un personaje que recuerda al Raoden de Elantris y al Kelsier de El imperio final; un personaje que trae la dignidad y la esperanza a un grupo despojados de una y otra. Con esto no estoy diciendo que sean el mismo personajes, sino que Brandon Sanderson tiene un discurso y unos temas de trabajo que van repitiéndose en su obra (una reflexión sobre el liderazgo, la figura del otro, la fe entendida como creer en algo, no solo como religión, la leyenda, etc.). Con Kaladin alternaremos diversos saltos temporales para explicar una historia compleja, profunda y adictiva tanto en el pasado (la responsabilidad con el que sufre) como en el presente y la diginificación del estupendo Puente Cuatro (esclavos en guerra... una putada inmensa de trabajo).

- Dalinar y Adolin. Padre e hijo. Guerreros. Poseedores de una espada y una armadura que les confieren propiedades casi mágicas. Dalinar, el padre, tiene visiones del pasado donde se le asigna un papel en una catastrofe por llegar. Adolin, el hijo, ve con impotencia que su padre va camino de la locura (o eso cree él). Por medio de sus ojos veremos las intrigas de la corte, las luchas de poder y unas batallas descomunales y muy bien descritas.

- Shallan. Aprendiz de la erudita Jasnah Kholin. El saber es y el estudio son cosas de mujeres. La investigación del pasado para entender el presente y el futuro. La capacidad mágica de Jasnah de trasmutar unas cosas en otras (la piedra en humo, por ejemplo). El estudio, los libros, los pergaminos. Una parte tranquila y muy adictiva.

Estas tres líneas argumentales casi que no se tocan en toda la novela aunque se influencian unas con otras.

Y me dejo el trasfondo histórico y legendario, las tormentas, el sistema de magia (una vez más, original), los personajes secundarios (el fascinante asesino blanco, el Puente Blanco, Navari, etc.), los animales, razas, los extraños interludios que dan pistas sobre lo que puede deparar la serie, etc. Un universo que tiene todas las trazas de ser complejo y cuidado, pero que por lo menos en mi lectura no se hizo difícil ni trabajoso. Sí que el autor introduce la magia, la mitología y los personajes sin preparación y deja que el lector vaya atando los cabos, haciendo sus hipótesis y completando la información. A mí como lector me gusta ese trabajo de lectura atenta y agradezco mucho a un autor que no da las cosas mascadas y fáciles.

Estamos antes un gran libro; El camino de los reyes es una gran novela de fantasía épica escrita con buen estilo, calma narrativa y cuidado tanto con el lenguaje como con los personajes. Un primer capítulo fascinante que confirma a Brandon Sanderson como una de las voces más interesantes del panorama de la fantasía adulta en su búsqueda de nuevos caminos y nuevas formas de encarar lo fantástico más allá de la trillada búsqueda o historias de elfos. La estructura es muy interesante y como he dicho ante deja al lector el trabajo de enlazar la información que va apareciendo en las diferentes partes para saber más que los personajes y sentir la impotencia de ver que pueden equivocarse, que no es forma de encarar el problema o de sonreír ante la ignorancia.

Y hablemos de la edición (¡sí, yo hablando de la edición!), cuidada, llena de dibujitos que exploran y explican el mundo en el que estamos, papel agradable... pero llena de erratas que no dificultan la lectura, pero provoca algo de sangre en los ojos. No hablo de la esmerada y trabajada traducción de Rafael Martín (gran traductor y gran escritor que debéis conocer... ¡ya!), sino de la falta de un vistazo corrector final antes de llevar a imprenta para eliminar la mayúscula que aparece en una palabra, el guión del diálogo que salta o un ocasional nombre de personaje cambiado. Nada importante, por muy repetido.

Resumiendo que me alargo, El camino de los reyes es una gran novela de fantasía y un primer capítulo a lo que promete ser una macrosaga apasionante. Más cercano al espíritu de La rueda del tiempo o a la épica clásica de Poul Anderson que a la Dragonlance o a la brutalidad realista de las novelas de Abercrombie. Una de las mejores lecturas de un año plagado de grandes novelas.



Otras opiniones del mismo libro

Insensatos en MoriaCity
La espada en la tinta
Un hacedor en el desierto

jueves, 21 de junio de 2012

"Almas cruzadas" de Elizabeth Chandler

Almas cruzadas, Elizabeth Chandler, Planeta, 2012

Secuela tardía de la conocida trilogía Almas gemelas que tanto anticipó en su momento algunas de las constantes y debilidades de la actual novela juvenil romántica. Planeta publicó el año pasado la trilogía original en un solo volumen. Me la mandó, la leí y me encontré con algo mejor de lo esperado; unas novelitas de amor y misterio con bastante gracia, entretenidas, simpáticas, muy azucaradas y que se leían en un momento. Todo acaba bien y la historia se cierra. Quince años después, una secuela. Y la pregunta.

¿Era necesario continuar la historia de Ivy, Tristan y compañía?

Después de leer Almas cruzadas la respuesta solo puede ser un no.

Ivy se va con sus amigas (la buena, la perra y la del medio) a pasar las vacaciones trabajando en un pequeño hotel en la costa. Allí es feliz con sus amigas y con su estupendo novio Will. Pero se acerca el aniversario de la muerte de Tristam y eso hace que Ivy esté nerviosa e intranquila. Un accidente de coche mortal, pero la aparición de Tristam desde el más allá la salva... Cuando Ivy despierta en el hospital conoce a Guy, un chico un tanto extraño que ha perdido la memoria. Nunca se habían visto, pero descubren una conexión extraña entre ellos y a Ivy este muchacho le resulta familiar y se hacen inseparables y un pelibro acecha a la prota y...


Bueno, ¿ya se puede ver por dónde van los tiros, no?

Mi idea de una secuela, aunque sea tardía, es la de aportar algo nuevo y diferente a la historia original. Un nuevo punto de vista, nuevos personajes, nueva historia... algo que justifique retomar una historia cerrada y abrirla. Ejemplo cinematográfico, Alien y su secuela Aliens. El problema de Almas cruzadas es que no aporta absolutamente nada nuevo a la historia. Si acaso le quita elementos como ritmo, personajes y humor. Las cuitas de Ivy son las mismas que en la primera trilogía. Sigue enamorada de Tristam, se siente atraída por el chico malo, juguetea con un tercero. Beth es la buena amiga con dolor de cabeza y se sustituyen dos amigas por otras dos que son exactamente las mismas. Hay un accidente de tráfico que lo desencadena todo (esta chica no tiene suerte) y un misterio que no es tal porque un pequeño prólogo lo advierte y lo terriblemente convencional de la historia lo confirma.

Almas cruzadas elimina lo que hacia interesante y divertida de su predecesora (el humor y el misterio) para dejar lo peor; páginas y páginas de azúcar, de recuerdos, de besos y puestas de sol, de amistad, sentimientos encontrados explicados de la misma forma que en la anterior novela y como lo explican en un millón más. De lenguaje pobre, imágenes aburridas y personajes sin chicha y sin vida. El sentido del humor desaparece por completo (Lacey, el ángel malhablado y borde, el mejor personaje de la trilogía anterior, apenas si aparece para un hola y adiós) y se sustituye por una falsa trascendencia. Además, todo está explicado con un estilo pobre y aburrido que parece no avanzar hasta que se precipita en sus últimas páginas. Almas cruzadas aburre y crispa por sus personajes mal tratados y contradictorios, por su sensiblería y su sentimentalidad mal entendida y por olvidar el saludable tono de folletín o culebrón de la primera trilogía y sustituirlo por una historia banal, tópica y mal explicada.

Poco más puedo añadir a una novela que sin esperar gran cosa de ella (solo el buen rato que me proporcionó la trilogía anterior) ha resultado decepcionante y aburrida, amen de encontrarla mal escrita y peor narrada y estructurada.

Para continuar las historias así, mejor dedicarse a contemplar como crece una pared.


domingo, 17 de junio de 2012

"Promesa de sangre" de Richelle Mead

Promesa de sangre, Richelle Mead, Alfaguara, 2012

Por fin he leído el cuarto capítulo de la cada vez más estupenda serie de Vampire Academy. Después de lo paso al final del tercer episodio (¡qué fuerte!, ¡qué fuerte!, ¡qué fuerte!) pues a Rose le pasan cosas (las importantes) y a Lissa le pasan otras cosas (algo predecibles y... bueno... no están mal, pero...) y todo acaba liándose cosa mala para acabar la novela en una de esas escenas de infarto emocional y en un giro argumental que dices, pues mira qué interesante.

Mis respetos hacia Richelle Mead crecen cada día más. Antes de leer Promesa de sangre consideraba la serie Vampire Academy como una de las mejores que podían encontrarse dentro del panorama juvenil; una vez ventilada en un día esta cuarta entrega  ya la puedo considerar imprescindible y casi obligatoria (y eso que no creo en imprescindibles ni obligatorios). ¿Por qué? Porque Richelle Mead ha sido lo suficientemente hábil como para manteniendo las constante que hacen diferente esta serie, reinventar partes del mundo, dotar de nuevos matices las relaciones entre los protagonistas y la introducción de nuevos elementos que ahondan el rico universo literario que nos presenta. Vamos, que este cuarto volumen no es una repetición de la estructura de ninguno de los anteriores, sino la apertura de nuevos caminos (todo lo contrario de la divertida, pero muy irritante y desigual serie de La casa de la noche donde pese a los imprevisible de sus giros argumentales, la estructura base es casi siempre la misma y la prota salva el mundo cada quince horas más o menos).

¿Qué caminos?

1. Cambio de escenario. La escuela empezaba a quedarse pequeña y Richelle opta por abrir el mundo de la novela. Fuera alumnos y profesores. Rose se ve en un mundo más adulto, más duro y donde cada decisión tiene consecuencias. Esta apertura al exterior, a un camino de Rose solitario y frío la enfrenta a situaciones extremas donde conoce lo peor de ella. Nuestra protagonista sigue siendo divertida y metepatas, pero cada vez es más dura, más cínica y con puntos despiadados. El personaje crece al enfrentarse a un lado oscuro, a sus contradicciones y a muchos miedos.

2. Esa puerta abierta al mundo de los alquimistas. No dijo mucho más para no fastidiar sorpresas, pero el personaje de Sidney pinta muy bien.

3. Profundización en el universo strigoi (los malos) que era lo que echaba en falta en los volúmenes anteriores. Los malos porque sí me irritan de mala manera y en mi opinión eran figuras muy desdibujadas. Aparecen, matan y se van. En Promesa de sangre, no. Un retrato más cuidado de estos vampiros. Hay mucho más de lo que a primera vista parece.

4. Crueldad. La novela es cruel. Existe toda una sección donde Richelle Mead juega con el lector y lo lleva a asistir impotente como Rose toma un camino que no es el que le corresponde. Son páginas de tortura psicológica, de derrota, de miedo, claustrofobia y crueldad. En una novela donde se trabaja tan bien la acción y la rapidez, la autora se la juega en páginas de dos personajes en una habitación en sesiones de dominación y sumisión. Eso sí, sin llegar a la angustia total porque no olvidemos el género en el que estamos. Y, por momentos, me pareció leer entre líneas una voz irónica que satirizaba de una manera muy sutil los manierismos de esas heroínas dependientes de que el macho dominante les haga un poco de caso.

5. Este juego de dos conduce a un capítulo que solo puedo catalogar de brillante. Escrito con pulso de hierro, con un ritmo trepidante, pero controlado y que concluye en un puente (quien lo leyó, lo sabe) donde Rose explota como el gran personaje que es. Este gran capítulo pasa algo de factura a los restantes para concluir la novela... no están a la altura y como lector tuve la sensación de que aunque importantes, la verdadera novela había concluido algunas páginas atrás.

6. Y no se olvida de presentar relaciones femeninas construidas en el respeto mutuo; sin competencias ni envidias.

7. Revelaciones, secretos, sorpresas, aclaraciones, nuevos personajes, nuevas miradas sobre viejos personajes y muchos otros etcéteras bien presentados y dosificados.

Vamos, un libro perfecto, ¿no? Pues perfecto no es... como insinuaba en esa cosa que parece un resumen argumental la novela tiene un pequeño desequilibrio... hay dos líneas argumentales: lo que le pasa a Rose y lo que le pasa a Lissa. Y lo ocurrido con esta última no es que no tenga interés, que lo tiene, pero me da la sensación de estar más metido para cumplir con el personaje ya que es una historia muy previsible y con un punto de falta de emoción. Como lector lo que importa en Promesa de sangre es la historia de Rose, su viaje y evolución como personaje y lo que ocurre en la academia la verdad es que por momentos me sobraba y rompía el ritmo de la historia.

Pero no me hagáis mucho caso que en ocasiones reconozco que me pongo algo quisquilloso. Promesa de sangre es una gran novela. Bien escrita, muy bien dialogada, con un gran ritmo y momentos muy emocionantes construidos sobre dos grandes personajes y sin jugar sucio a la sentimentalidad o la trampa. Lo que ocurre es coherente con los personajes y con su evolución desde hace tres libros.

Ahora solo queda esperar la publicación de la quinta parte. Esperemos que no se demore el año y pico de esta cuarta y volvamos pronto a un mundo literario cada vez más interesante.

domingo, 10 de junio de 2012

"Chuletas de dragón" de Martín Piñol y Vótric (dibujitos)

Chuletas de dragón. La cocina de los monstruos 7, Martín Piñol y Vótric (dibujitos), Destino, 2012

Si todas las reseñas son subjetivas, esta lo es más por razones que dentro de poco se harán obvias. ¡Qué demonios, seamos sinceros! Esto no es una reseña, sino que se trata de publicidad pura y dura de una de esas series infantiles que los chavales y las muchachas a partir de nueve años no deberían perderse. Me refiero a La cocina de los monstruos que ya lleva en el mercado su séptimo número.

¿De qué va? Protagonistas con personajes muy marcados viven en cada libros diferentes aventuras enfrentados a varios monsturos. En unas son bichos que tienen hambre, en otra criaturas que ansian poder, en un par todo se debe a diferencias culturales y a no sentarse antes a hablar. Cinco protagonistas bien definidos (en especial el robaescenas sin compasión de Zombete) y un puñado de secundarios que completan el cuadro. Acción a raudales, 0 moralinas, nada de paternalismo, un montón de referencias culturalmente dispersas que harán la delicia de los padres treintañeros / cuarentones, diálogos divertidos, chistes de pedos (y esto los críos les encanta) y páginas y páginas de risas. Vamos, lo que dije en su momento sobre la serie (leer aquí) pues mejor, más cuidado, más afinado y con un gran sentido del ritmo.

Además es una serie ideal para todos aquellos niños y niñas que dicen que leer es un rollo y que los libros, aburridos. Experiencia de librero, quien lee, repite. ¿Y qué podemos encontrar en este libro? Repitiendo lo que dije en mi otro blog:

- Acción a raudales.
- Un épico partido de fútbol que mezcla con sabiduria Shaolin soccer y Evasión o victoria.
- Una historia de monstruos de las de toda la vida con su despertar del bicho, pánico en las calles y ejército tomándolas, viaje a la guarida, etc.
- Héroes sin camiseta.
- Muchos tipos diferentes de risa y carcajada.
- Y un momento de "ooooooh qué bonito" tan enorme como el canal de Panamá.

Menuda reseña se ha marcado, dirán algunos. Pues sí y es que con este libro no puedo ser objetivo de ninguna de las formas. ¿Y por qué? Porque, queridos lectores, vuestro bloguero es personaje de esta novela.

Para aclarar las cosas, soy el enfurruñao con gafas. 
El bellezón que me acompaña es A.

Sí, aparezco como co-protagonista junto con A. en Chuleta de dragón con buenas frases, algún lloro, ataques de ansiedad, quejas, carreras, demandas de descuento y grandes dosis de acción. Ya formo parte de la historia de la literatura infantil / juvenil como personaje. Al igual que Bastian o Thursday Next, he entrado en un libro, he vivido aventuras y he regresado para contarlo.

Y la experiencia es brutal. Martín Piñol, Vótric... gracias.

jueves, 7 de junio de 2012

"La edad de los milagros" de Karen Thomson Walker

La edad de los milagros, Karen Thomson Walker, Grijalbo, 2012

Julia sólo tenía once años cuando la tierra empezó a desacelerar, a girar más despacio. De repente, los días dejaron de tener 24 horas y empezaron a alargarse llegando en un solo día a más de 25 horas.  Y continúa. Los animales empiezan a tener comportamientos extraños, las plantas se mueren, los científicos no pueden hacer nada, los relojes dejan de tener sentido... Y Julia con once años tiene que aprender a vivir en un mundo cada vez más extraño, a descubrir qué se esconde tras los silencios de su familia y las amarguras del primer amor.

La edad de los milagros es una novela interesante y una forma algo diferente de enfrentarse a un relato de ciencia ficción con tintes apocalípticos. ¿En qué consiste esa diferencia? En la cotidianidad que impera todo el relato. No hay revueltas, no hay resistencia, no hay heroína involuntaria ni persecuciones ni grandes acontecimientos. La edad de los milagros es el relato de como ante la inminencia del final, los seres humanos intentan continuar con la vida normal de ir al colegio y enamorarse y el intento de adaptarse a la nueva naturaleza del mundo que los rodea.

Una novela tranquila explicada desde el punto de vista de una niña de once años que asiste a su primer amor, a la decepción de quedarse sin amigas, a una madre enferma y un padre que calla muchos secretos; problemas cotidianos y comunes continúan. Lástima que algunos de estos problemas sean tan poco originales en su planteamiento y en su resolución... los elementos que componen la soledad de Julia los hemos leído una y otra vez en muchos libros de carácter juvenil realista... y pese a la amenaza del fin del mundo, no consiguen trascender su propia cotidianidad.

Esto es en mi opinión el punto más flojo de la novela, pese a tener un marco muy interesante y apetecible, el argumento que desarrolla es demasiado convencional. El primer amor, el secreto del padre, la enfermedad de la madre, la soledad adolescente, etc. La interacción entre el marco y el argumento creo que no está bien aprovechado dando en ocasiones la sensación de estar leyendo dos novelas.

- A ver si lo he entendido... ¿dices que lo que más interesante que te pareció es la tranquilidad y cotidianidad de la novela, pero a la vez consideras que lo más flojo es la cotidianidad del argumento? ¿Esto no es contradictorio?

Sí, puede parecerlo, pero no creo que lo sea. Me parece muy interesante la óptica cotidiana del fin del mundo y la forma en que el mundo intenta vivir esos últimos años con la mayor normalidad posible en un mundo donde las noches y los días llegan a durar cuarenta horas. Pero la historia que cuenta, por cotidiana que sea, es convencional y se queda a medio gas. Ray Bradbury, por ejemplo, en su maravilloso cuento "La última noche del mundo" (que se puede encontrar en el libro El hombre ilustrado) cuenta lo mismo (el fin del mundo y como la gente continúa con su vida igual que antes), pero las implicaciones de esas pocas páginas son mucho mayores y la repercusión en el lector es enorme.

Pero, por favor, que no se me entienda mal. La edad de los milagros me ha parecido una buena lectura. El tema del apocalipsis es muy afín a mis intereses, Karen Thomson Walker escribe con buen gusto y con un estilo cuidado que roza lo poético, el tono de la novela es triste, pesimista dejando un pequeño atisbo a una esperanza, quizá vana, pero necesaria para aguantar un día más. Los personajes, aunque convencionales, están tratados con mimo y cariño y consigue concentrar toda la historia en algo menos de trescientas páginas. Además, y no es poco, todo el tema de la ralentización de la tierra consigue que sea creíble. Desconozco si sería así o qué opinaría un físico del tema, pero como lector consigue que me lo crea y participe en la angustia de los días interminables y las noches heladoras, la muerte de los animales y la extinción de muchas frutas.

La edad de los milagros es una novela tranquila, con puntos hermosos, interesante en su planteamiento, algo convencional en sus personajes, llena de pequeñas ensoñaciones casi poéticas y provista de una tristeza que acaba acompañando al lector.

Otras opiniones del mismo libro
Coffe and book chik

domingo, 3 de junio de 2012

"Refugio" de Harlan Coben

Refugio, Harlan Coben, Molino-RBA, 2012

Cuando un reconocido autor de novela para adultos cambia de género y escribe su primera novela juvenil suelo echarme a temblar porque en general los resultados son bastante pobres (entre los más recientes la incursión de James Patterson con aquel ejemplo de mala estructura y de que más no es mejor que era Witch & Wizard, las muy moralistas y paternalistas aventuras del niño abogado de John Grishman o el fallido intento de Ray Loriga).

Y otros autores cambian de género y consiguen mejores libros, pero que no consigo ubicar dentro del género (pienso en John Connolly, uno de mis autores favoritos que tiene dos novelas que dicen que son de corte juvenil, pero que se acercan más al terror y a unas explosiones de violencia turbadoras y, por momentos, muy desagradables. Por ejemplo, la muy recomedable El libro de las cosas perdidas me parece que está escrito más para el adulto que recuerda el paso de niño a joven que para un joven).

Así que cuando llega a la librería Refugio de Harlan Coben, reconocido autor de novela criminal para adultos y del que no había leído nada antes de este libro, me escamo y me pongo a la defensiva. Prejuicio, lo sé. Pero los prejuicios se vencen, así que lo llevé a casa para leerlo sin tenerlas todas conmigo. Y, sorpresa, me gusta. No demasiado, pero encuentro una novelita de investigación muy entretenida, bien estructurada, bien dialogada, divertida, con algún punto que exigía demasiado la suspensión de la credibilidad y con la que pasé una tarde de domingo (su lectura no dura más de tres o cuatro horas) la mar de entretenido.

Mickey Bolitar; padre muerte, madre en rehabilitación, mala relación con su tío y una novieta desaparecida. Y siguiendo su rastro, Mickey acabará entrando en un mundo duro y sórdido.

Argumento clásico para novela clásica de detectives. No depara muchas sorpresas, abre muchos interrogantes (alguno de ellos no muy conseguidos) y acaba en un buen clímax que no alcanza la apoteosis por un deux ex machina algo torpe y ciertas dosis de humor que no cuajan. Lo mejor son unos personajes bien conseguidos y por los que el lector va leyendo. Con el protagonista se consigue evitar caer en los tópicos de la popularidad o de la marginalidad. Mickey no es una cosa ni otra convirtiéndose en un personaje que se hace real a ojos del lector. Un chaval que solo aspira a que le dejen tranquilo y jugar a baloncesto. Las dos chicas que le acompañarán en sus pesquisas funcionan como personajes que consiguen alejarse algo de los estereotipos de "gorda simpática" y "zorra popular". El resto de personajes... bueno, se cae en que los deportistas son idiotas, los malos, megalómanos y los adultos, ausentes. Y el personaje de Spoon... bueno, cuesta de creer.

El argumento funciona a medias. Hay dos líneas argumentales: la desaparición de la novia de Mickey y el misterio de la casa abandonada que conducirá a algo que modificará la concepción que tiene el protagonista de su propio pasado. Mientras que la primera línea funciona bien por sencilla (desaparece, investigar, secretos, etc.), la segunda creo que no logra cuajar. Pide al lector que suspenda en mucho su credibilidad y crea un quiebro argumental que se me antojó difícil. Quizá con más desarrollo hubiera cuajado mejor, pero tal como está presentado se rebela insuficiente. La sensación que me dejó el final de Refugio es el de una novela que con menos pretensión sería efectiva, rápida y entretenida, pero que quiso ser más y naufraga en un intento de crear un argumento de mayor calado que una simple desaparición. Y, joder, qué difícil que es hablar de todo esto sin entrar al trapo y destripar el argumento de arriba a abajo.

Así que me quedo con la parte que me gusta. Un escritor con fuerza que domina bien el estilo y mejor el diálogo. Una novela que no aburre en ningún momento, divierte en bastantes y tiene un par de momentos de gran tensión. Harlan Coben en mi opinión salva con aprobado justo la primera incursión en el género juvenil y promete progresar adecuadamente en el segundo capítulo de la serie. ¿Recomiendo la novela? Sí, si se busca algo ligero, rápido y sin complicaciones para pasar un buen rato. Poco más.