jueves, 27 de septiembre de 2012

"Cincuenta sombras de Grey" de E.L. James

Cincuenta sombras de Grey, E.L. James, Grijalbo, 2012
Cinquanta ombres d'en Grey, E.L. James, Rosa del vents, 2012

Advertencia: en el trascurso de la lectura de esta cosa que algunos llaman novela, el cerebro de Jorge ha experimentado una plaga de suicidios colectivos de neuronas. Esto ha convertido al muchacho majo que todos conocéis en un desconocido que se pasea en calzoncillos por el supermercado predicando el amor hacia las morsas, contesta mal a los clientes en la librería y que se despierta a mitad de la noche entre sollozos y otros sospechosos fluidos gritando, el señor Grey no, el señor Grey no, me comeré toda la verdura, lo prometo. Los que votasteis porque Jorge hiciera la lectura de esta novela tened esto presente y en vuestra conciencia.

Vosotros lo habéis querido. Aquí va mi opinión de Cincuenta sombras de Grey.

Una buena amiga me dijo que le habían definido esta novela como la historia de "una tipa que busca su diosa interior con un puño metido en el culo". Ojalá hubiera sido esto.

Primero, una confesión. No he podido leer de cabo a rabo la novela de E.L. James. A partir de la página 340 empecé a sentir el cerebro cada vez más embotado y pequeños gritos agudos que surgían de mi cabeza que se despedían de sus madres. Esto y la voz profunda y reverberante de la neurona jefa que me planteó un ultimatum: o dejas de leer esta bazofia o los suicidios en masa continuarán y acabarás convertido en un amasijo de carne tembloroso adicto a los programas matinales. Ante semejante amenaza, a partir de esa página (en concreto desde el momento de la primera azotaina en serio y la condescendencia de Grey), la lectura se convirtió en un ir pasando páginas para comprobar que todo seguía igual hasta llegar a un final burdo, ridículo y sin sentido.

Como habréis podido imaginar al leer esa pequeña introducción, no me ha gustado Cincuenta sombras de Grey. Nada. Cero. La peor novela que he leído en lo que llevo de década y una de las peores de mi vida. Llamarla novela es ser generoso ya que no tiene nada de literatura. Nada. Ni un triste atisbo tembloroso. Está mal escrita, mal explicada, mal estructurada, confusa, repetitiva, aburrida, repleta de clichés, demasiado larga (¿en serio son necesarias 540 páginas para explicar... esto?), personajes planos en los que no hay ni un atisbo de vida, entre otras muchas faltas. La lectura de esa novela ha sido una tortura. No esperaba nada de ella. Mis expectativas estaban enterradas y lo único que pedía era algo medio entretenido que me hiciera lanzar un par de carcajadas. Pero no. Me he encontrado con una muy mala novela y una pregunta que golpeaba mis sienes a cada paso de página, ¿por qué ha tenido tanto éxito esta bazofia? Si no tiene nada nuevo ni nada bueno, ¿por qué?

Anastasia es la prota de siempre que conoce a un tipo misterioso que le ofrece un juego de amo / sumisa. Ella acepta porque se enamora y se dan cuatro cachetes y follan por aquí y por allá y ya está.

Y, concretando, ¿qué es lo que no me ha gustado? Todo. ¿Más en concreto? Vale, para empezar considero que la novela está mal escrita. Punto. Un estilo pobre y ramplón que se apoya en las continuas repeticiones. Los personajes parecen más robots programados para tener una o dos reacciones e irlas repitiendo durante todo el relato. ¿Ejemplo? Muerdo labio, dedos largos, obseso del control... La continua repetición de las mismas estructuras para describir las reacciones de los protagonistas. Y todo queda mascado y remascado. La autora repite una y otra vez las mismas ideas para dejarlas machacadas en el lector y que a este le quede claro puntos que la autora no sabe decir de forma literaria, por medio de las acciones de los personajes y de forma más sutil y trabajada. No existe la sutileza, ni la sorpresa, ni la insinuación, ni el respeto por la inteligencia del lector. En Cincuenta sombra de Grey es a lo bruto. ¿Cuántas veces se repite que Grey es un obseso del control durante las doscientas primeras páginas? Casi un centenar. ¿Para qué? Para dejar claro al lector que es un obseso del control y que será quien lleve las riendas de la relación. ¿Y cómo lo explica? ¿Por medio de las acciones del personaje o dejando entrever esa faceta suya tan controladora? No, porque eso sería hacer algo cercano a la literatura. Lo que se hace aquí es repetir una y otra vez y otra vez y otra vez que Grey es controlador. Por si no te habías dado cuenta. Y la repetición se convierte en recurso. ¿Cuántas veces se dice que Ana tiene que estudiar? ¿Por qué aparece dos veces el contrato? ¿Acaso tenía miedo de que cuarenta páginas después ya lo hubiéramos olvidado? ¿Cuántas veces se explica y vuelve a explicar el complejo de inferioridad de la protagonista hacia cualquier mujer que se cruce con ella por la calle? ¿Y cuántas veces aparece esa irritante figura de "diosa interior" para explicitar de forma gráfica lo que acaba de decir la protagonista por si no nos habíamos dado cuenta?

"Grey me miró. Me puse feliz. Mi diosa interior se puso a bailar el limbo".
"Grey me dio un cachete. Me pusé tontona. Mi diosa interior empezó a saltar aros y a sostener pelotas sobre la nariz".
"Grey se sacó la chorra y empezó a darme cachetes con ella en la mejilla. Me gustó. A mí diosa interior también e hizo el pino sobre un armadillo mientras tocaba el ukelele con los pelos del coñ...".

En mi opinión esta repetición continua para dejar clara una idea se debe a dos motivos, uno es la incapacidad de la autora para hacer un mínimo de trabajo literario y dotar de profundidad a sus frases, dos, no creo que confíe que el lector entienda lo que escribe. ¿He dejado claro que Grey es controlador? Lo volveré a repetir por si acaso...

Pero, claro, poca literatura se puede hacer con los personajes que se manejan. Puros clichés. El tópico "dientes como perlas" o "oscuro como la boca de un lobo" tienen más originalidad que los tipos que aparecen aquí. Ella es torpe, insegura, inocente y confiada. De físico neutro no tiene ningún tipo de seguridad en ella misma ni experiencia en la vida. Cada hombre es un amenaza y cada mujer es el recordatorio de todo lo que ella no es. La inseguridad con la que James traza a este personaje llega a momentos ridículos como ese en el que Grey le dice que es guapa y ella piensa que cómo puede verla guapa, lo más seguro es que miope. Es virgen y pura y casta e inocente, pero acepta sin dudar un papel de sumisa sin saber muy bien a qué se enfrenta. Y eso es porque su aceptación como sumisa es por amor y tiene la esperanza de acabar curando las heridas emocionales de Grey y que todo el mundo sea feliz. Vamos lo que ahora se conoce como Mary Sue, pero que no deja de ser el tipo Pamela de toda la vida. Al leer esta novela da la sensación de que en la construcción de tipos femeninos no se ha avanzado desde la publicación en 1740 de la fundamental obra de Richardson.

Y él corresponde al cliché de misterioso tarado emocional lleno de sombras que mareará a la protagonista con un contigo y sin ti. El típico perro del hortelano que se ha convertido en una plaga en la novela romántica, ya sea adulta o juvenil y que corresponde a un estereotipo machista que está haciendo mucho daño al género. No existe una relación de igualad entre los personajes porque el femenino lo único que hace es ir detrás de las feromonas del macho. Acepta cualquier cosa si con eso se gana la atención del hombre.

En mi opinión, Cincuenta sombras de Grey es una novela retrógrada, conservadora y machista. Y quiero aclarar que al hablar de machismo no me refiero a la relación de amo/sumisa que se establece, sino al juego de roles que antes de esa relación toman los personajes. Indudablemente, Anastasia se somete emocionalmente al hombre. Es cruel, es caprichoso, es duro, la trata mal, pero siempre hay un perdón hacia las actitudes dominantes, celosas o inmaduras de los personajes masculinos. Son hombres, son así, el amor verdadero los cambiará. O el momento agresión sexual a la que la somete su "amigo" José, al que ella perdona porque son cosas que pasan y él iba borracho. La mujer queda reducida a una mera comparsa que se sostiene por la esperanza de curar las taras emocionales del protagonista. Por eso aceptará la condescendencia con la que se le tratara y convertirá al hombre en su único centro. Ni familia, ni amigos, ni trabajo, ni nada. Todo pensamiento y acción tendrá como único destino, él.

Del resto de personajes no vale la pena hablar porque no pintan nada.

La historia es otro cliché más. Las aventuras erótico festivas de una inocente en manos de un hombre más experimentado. Lo de siempre, vamos. Una relación desigual donde el hombre manda y enseña, donde la mujer calla y aprende. Y poco más. No hay una verdadera historia más allá de ver a estos dos follar. Y esto no sería malo si se tratara de una novela pornográfica (como se ha ido publicitando) donde el centro del meollo es la escena sexual y te la meto por aquí y tú me chupas esto, pero Cincuenta sombras de Grey no es una novela pornográfica y considero que el epíteto erótico le viene grande. Es una novela romántica más con escenas sexuales explicitas. Salvando todas las distancias de calidad y humor, como las de J.R. Ward o la Kenyon, pero sin el sentido de la estructura, el lenguaje y o los personajes como estas dos estupendas autoras. Lo importante de esta novela no es el sexo, sino saber al final si los personajes acaban juntos o no. Como decía el chiste, si al final hay boda. Y, en mi opinión, las escenas sexuales son frías y aburridas. Escritas con el mismo dominio del lenguaje y el mismo talento que las cartas al director de una revista porno para camioneros. Creo que fue el gran Berlanga el que dijo que una buena novela erótica es la consigue que leas solo con una mano y en este caso estuve sosteniendo el libro con las dos toda su lectura.

Porque uno lleva una trayectoria en literatura erótica y pornográfica (desde relatos en Playboy hasta clásicos como Pierre Louys, Fanny Hill o Pietro Aretino. Y Sade, claro, pero Sade no es erótico, es otra cosa) y sorprende la ingenuidad de los encuentro sexuales, lo descafeinado del retrato del mundo de la sumisión o el sadomasoquismo, lo límitado del lenguaje, lo repetitivo de las escenas, la rabia que da cada "nena" en boca del protagonista que le otorga unos apuntes de lenguaje machista bastante desagradables, las frases de "córrete para mí", "te gusta, eh nena", "oh sí", "te voy a follar" que se repiten una y otra vez y que me recordaron a los peores diálogos de una mala película porno; aquellas en las que un actor inexpresivo y repleto de esteroides se limita a bombear dentro de una actriz con cara de estar elaborando la lista de la compra.

La publicidad de la novela hablaba de porno, escenas fuertes, calentura y sexo sin cortapisas. Y, la verdad es que las escenas sexuales no son nada del otro mundo y momentos más eróticos, cachondos y explícitos se pueden encontrar en novelas románticas o en novelas de cualquier género. Sinceramente, esperaba algo de sexo duro, de verdadero sadomasoquismo, de llevar el cuerpo y el placer a sus límites, pero me encuentro con sexo ligth que solo puede impresionar a quien nunca ha leído una novela con contenido erótico (y puede que sea este uno de los motivos de su éxito).

Y poco más voy a añadir. Cincuenta sombras de Grey me ha parecido una mala novela, repleta de los peores clichés que se pueden encontrar, con un estilo soso, pobre y ramplón. Una novela repetitiva, contradictoria y absurda. Y todo un fenómeno de ventas y de clientas que buscan para su día a día a un señor Grey o que catalogan esta novela como "verdadera novela feminista". Y, la verdad, esta última frase me da miedo.



Otras opiniones
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Forbidden Planet

domingo, 23 de septiembre de 2012

"La lección de August" de R.J. Palacio

La lección de August, R.J. Palacio, Nube de tinta, 2012
Wonder, R.J. Palacio, La Campana, 2012

En 1996, un Francis Ford Coppola en el momento más bajo de su magnífica carrera, perpetró una película llamada Jack. Era un simple vehículo para el lucimiento del Robin Williams más irritante y relataba la historia de un niño con una enfermedad que lo hacía crecer a un ritmo anormal. Al cumplir diez años, lo llevan por primera vez al colegio y problemas de adaptación y hace amigos y primeras decepciones y todo acaba el día de la graduación con un discurso sobre estrellas fugaces y nuestra huella en este mundo. Una película sentimental, moralista, intrascendente e irritante. Lo único destacable era la siempre estimulante presencia de la hermosa Diane Lane. Jack es una película fallida que parece imposible que la haya dirigido el mismo tipo de El padrino o Apocalipse Now y que desborda buenos sentimientos. Pero, en mi opinión, sólo con buenos sentimientos no haces una película.

Ni un libro.

La lección de August narra la historia de un niño con una cara diferente. Esto provoca que se haya educado en casa y que su relación con el mundo se haya basado en las miradas extrañadas y horrorizadas de los desconocidos. Pero llega un momento en que se decide llevarlo al colegio y tiene problemas de adaptación y hace amigos y las primeras decepciones y todo acaba... Ya os lo podéis imaginar.

No me ha gustado La lección de August y soy consciente de encontrarme en una clara minoría. La novela ha recibido grandes elogios por parte de la crítica y muy buenas reseñas en los blogs que he ido consultando, pero a mí me ha parecido una novela bastante floja cuya única baza interesante sería una polifonía de voces narradoras que se asemejan demasiado como para que este recurso sea  interesante o aporte algo a la narración. Y no me ha gustado porque esta novela es un puro cliché en sí misma. Una historia narrada y estructurada como otras miles historias de superación que hemos visto en cine o televisión, leías, narradas y explicadas. Sigue paso por paso una estructura explotada (el aislamiento - la socialización - primeros amigos - profe majo - padres protectores - traición - soledad - volver a los amigos - castigo de los malos - discurso moralista final) y apuesta todo su valor como novela, no al sustento de la técnica y el modo de narrar, sino al sentimiento. Porque es una novela que busca la lágrima, busca que sintamos y conmovernos. Y como lector me molesta ver de una forma tan clara las intenciones del autor de cualquier libro. No es está planteada para explicarnos una historia y como lectores saquemos nuestra conclusión, sino que esa conclusión es explícita (el discurso del director) para conducirnos de la mano a las conclusiones y motivaciones de fondo de la novela: el valor de la diferencia y etcétera. Y a mí estas cosas me molestan: el discurso moral, la moraleja y que me expliciten las intenciones.

Y dejemos una cosa clara, La lección de August ni es aburrida, ni es una lectura pesada, pero lo que cuenta y sobre todo, cómo lo cuenta, no me gusta ni me parece interesante porque, repito, ya lo he visto y leído explicado de la misma forma. Y esto podría obviarlo si no me hubiera encontrado ante una novela que me parece bastante floja en personajes, en estilo y estructura. Maniquea (no hay matiz de personajes, o son buenos o son cabrones y los últimos, claro, serán castigados) y que aborda el tema con superficialidad y sin adentrarse en terrenos más complejos (al final, todo acaba resultando un relato más de popularidad en el instituto).

Una novela que no me ha gustado, no me ha interesado y que me ha parecido totalmente prescindible.

Otras opiniones
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Adicción literaria
Incendio de nieve

domingo, 16 de septiembre de 2012

Novedades improbables II

Como siempre, leyendo mucho. Me levanto y lo primero que hago antes de hacer un pipi o desayunar o ponerme en bolas delante de una ventana abierta para que el frío de la mañana me abra los poros y me alegre los pezones, es coger un libro y pam, me lo leo. Así como quien no quiere la cosa. Y abro la nevera para pillar la leche y prepararme un cappuccino con moka y naranja y suena una misa de Schubert y pam ya me he leído otro. En ese momento, hago una pausa para descansar los ojos de tanta lectura y aprovecho para leer la prensa nacional e internacional  (quince periódicos en papel más una veintena más on-line) de diferentes y variados puntos de vista entre sí. Después de esto actualizo mi blog de actualidad política y palabra esdrújulas. Y después de esto voy al trabajo, pero allí sigo leyendo no sin antes llamar al club de polo para confirmar la pista para la clásica competición bianual de libreros con gafas contra libreros palmípedos. Y sigo leyendo mientras mi yegua Dionisiaca me pasea por los frondosos bosques de robles de Igualada y cuando regreso a casa y me visto para cenar. Y también mientras preparo unos martines bien secos como aperitivo a una cena basada en frutos del mar que bien nos merecemos. Leo, leo y leo y esto que viene ahora son las tres novedades que considero imprescindibles para estar al día en lo que todo el mundo debería leer.

La angustia de la goma del calzoncillo, Raul Rojo, Destino, 2012

¿Quién dijo que el realismo había muerto?

Daniel es un alto ejecutivo (metro noventa y tres) con una vida perfecta. Buen trabajo, dinero a mansalva, una novia modelo de lencería muy abierta a relaciones con sus compañeras de trabajo, una buena casa, unos padres que viven lejos y unos hermanos que han renunciado a su generosa parte de la herencia familiar por una vida contemplativa y mísera. Todo parece ir bien hasta que el coche se avería y Daniel se ve obligado a ir en autobús al Palacio de la Ópera para ver la Tetralogía de los Nibelungos de Wagner sin subtítulos en asientos de piedra y rodeados de alemanes malhumorados e ingleses pomposos. Allí, en el autobús, rodeado de desconocidos siente como su caro y exclusivo calzoncillo hecho a medida por una monja ciega y palmípeda que vive en Milán, se le mete por la raja del culo incomodando el viaje. Intenta colocarse con disimulo bien la goma del calzoncillo, pero el miedo a que un desconocido vea como se mete el dedo entre las nalgas y tira con el riesgo que supone que quizá no se limpiara del todo bien el ano en la última defecación y algo de ese acre olor a mierda le impregne el dedo y manche la tela del calzoncillo y del pantalón le produce angustia. Una angustia que le acompañará a partir de ahora en todo ese viaje en autobús al infierno y en las casi veinte horas de Wagner ininterrumpidas con una goma de calzoncillo atormentando un culo y por ende, toda su vida y todo su pasado.

Raúl Rojo, esa eterna joven promesa de sesenta años de la literatura argentina, nos presenta una nueva novela que es casi su confirmación, pero no. Una novela, de seiscientas páginas y tres puntos y aparte, que según palabras de su autor "no es más que una metáfora de la angustia que siente cada persona por su ropa. Porque vivimos atrapados en nuestros armarios, metáforas de nuestra alma, versiones de la obra de C.S. Lewis pero al revés. Todos nosotros no somos más que gomas metidas en el culo de alguien provocanco su angustia. Y la vida humana no es más que una enorme goma de calzconcillo metida en el culo de Dios".

La siento dentro. Como me roza las paredes culiles. Ya ha dejado atrás el ser una molestia. Ahora es algo más. Más allá. Más duro. Miro a mi alrededor y veo las caras indiferente de todos estos que me ignoran, que no me conocen, ni conocerán jamás mi angustia. Sus rostros indiferentes a una goma de calzoncillo que me saja el culo y el alma. ¡Maldita monja! ¿Acaso me odiaba sin saberlo?

¡Qué te jodan!, Lillian Bujols, Obelisco, 2012

Después de los éxitos de El secreto del ahora, El alquimista vuelve en un ferrari con una mochila, Mis zonas oxidadas, El arte de conversar con Dios en una armadura oxidada, El secreto de Guardiola, ahora, aparece en las librerías por arte de transportista, el libro de autoayuda definitivo.

Lilian Bujols presenta su primer libro de psicología autoayudítica que cambiará para siempre los conceptos que teníamos de la pseudopsicología de baratillo. ¡Qué te jodan! es un manual perfecto para superar nuestro día a día y soportar estos tiempos convulsos y aciagos que vivimos por culpa de otros. Un solo concepto: si no te gusta, te jodes. Todo el potencial de egoismo y egoncentrismo que sólo se atrevían apuntar otros manuales, este libro lo lleva a su eclosión definitiva. ¿No te gusta que sea feliz y dueño de mi vida? Que te jodan. ¿No te gusta que sea responsable de mis actos? Que te jodan. ¿No te gusta que queme rastrogos y ancianas en el balcón de mi casa? Pues que te jodan con cinco dedos en la cara y moviéndome de un lado a otro. ¿No te gusta que no ceda nunca el paso a los otros coches en la autopista y acelere cuando hay un charco y peatones al lado? Pues jo-de-te. Es mi vida y la vivo como quiero que para algo soy una persona única y autosuficiente condenada a compartir mi especialidad con otros. Una terapia psicocognitivaregresoenciclopédica basada en llegar el YO hasta sus últimas consecuencias. Sólo preocupándose por uno mismo y pensando en uno mismo llegarás a las cotas de felicidad que te mereces. ¿Y qué nos puede decir uno de los lectores de este libro?

"Antes de leer ¡Qué te jodan! tenía familia, amigos y trabajo, pero estaba demasiado ocupado haciendo cosas para y por los demás. Después leí el libro de Lillian y todo eso se acabó. Basta de trabajar para alguien, preparar comidas, poner inyecciones de insulina, ceder el paso, dar los buenos días... Que se jodan. Ahora no tengo ni familia, ni amigos, ni trabajo. ¿Pero sabes qué te digo? Que se jodan, no los necesito. Lo primero yo, luego yo y luego mis necesidades. ¿Me das para un cartón de vino? No, pues que te jodan."

De regalo, un dedo extensor.

Highlanders en patines, Claudia del Moral, ed. Terciopelo, 2012

Después de un silencio de una semana, llega a las estanterías de las librerías, a los libros electrónicos y a las páginas de descargas piratas más conocidas, el primer capítulo de la nueva saga de seis trilogías de Claudia del Moral, "Highlanders sobre ruedas".

Clara no es feliz. Contra su voluntad ha tenido que dejar atrás un fantástico apartamento de renta antigua en Nueva York, un buen trabajo, una amiga con menos tetas y callada, un novio guapo atento y un amplio y variado guardarropa. ¿Y todo por qué? Sólo porque sin querer presenció un horrendo crimen al salir de un curso de macramé con mucha sangre y salpicaduras y no me mates y sí te mato (el crimen, no el curso). Sólo ella ha visto la cara del Asesino de la Amigdala. El FBI decide darle pues una nueva identidad y ahora es la nueva redactora de la revista Capullín rosado, la mejor revista de jardinería para fracasados de la ciudad de Detritus; un asqueroso rincón del mundo sucio y polvoriento solo conocido en el mundo por su carrera anual de solteros en patines. Pero, claro, el Asesino de la Amígdala descubre donde se esconde Clara y va a por ella... Y justo la noche en que parece que la muerte será la nueva compañera de cama de Clara, aparece David y la salva de una muerte casi segura. David, un misterioso highlander que montado en unas patines rojos como el pecado de la lujuria, la falda al viento y la convicción de que la ropa interior solo coarta la libertad individual. Quizá, de momento, y hasta las últimas quince páginas, la vida de Clara esté a salvo, pero no su corazón.

Caliente. Muy caliente. Pero que muy caliente. Caliente hasta decir, qué caliente. Como sentir el aliento de un borracho en la cara. Como el contacto de una vitrocerámica en el culo. Nunca las ruedas de unos patines habían echaron tantas chispas y humo como estas que describe la pluma ávida y siempre húmeda de la Claudia del Moral más cachonda. Pasión, velocidad, riesgo, hambre, deseo, carne, peligro, miradas, gestos, palabras, erecciones mal disimuladas que se clavan en el bajo vientre, miembros viriles imposibles de abarcar no ya con dos manos, sino con las tuyas y las de tu mejor amiga, faldas a cuadros, cojines bordados, simientes y sexmientes, peleas con espadas a lomos de patines mágicos, sectas secretas de highlanders motorizados, amígdalas gimientes y mucho, mucho más en sus trescientas páginas. Claudia del Moral es la mejor y Highlanders en patines es otra buena muestra de ello.

David la sostenía entre sus fuertes, musculosos, macizos y varoniles brazos mientras patinaba con furia casi sexual por las calles de Detritus. Clara sentía la pulsión de sus corazones al unísono, el viento agitando su cabellera, refrescando el calor que desprendían sus anhelantes entrepiernas.  Un viento pícaro y juguetón que levantaba sus respectivas faldas, se contorneaban y enlazaban como hace unos minutos se enlazaban sus lenguas y en unos minutos lo harían sus cuerpos. Los patines de David escupían chispas sobre el asfalto aunque Clara no estaba segura de si esas chispas no serían más que el amor y el deseo que goteaba desde su entrepierna ante el deseo imponente de este highlander en patines.

Por cierto, editoriales, que podéis colaborar con esta sección siempre que queráis. Ya lo dije en la anterior entrada, pero solo he recibido silencio. Que lo sepáis, eh, sin presión.

Primera entrega de estas novedades improbables.

domingo, 9 de septiembre de 2012

"Enclave" de Ann Aguirre

Enclave, Ann Aguirre, ed. Hidra, 2012

Primera lectura de la temporada de otoño. Novedad recién llegada a la librería. Primera apuesta de Hidra, una editorial que sin saber muy bien por qué, tiene todas mis simpatías.

En el mundo de Dos, un enclave subterráneo, le gente debe sobrevivir hasta los quince años para unirse a uno de estos tres grupos: Criadores, Constructores o Cazadores. Dos se ha convertido en Cazadora. Y su cometido es claro: salir del enclave a buscar comida para los demás enfrentándose a unos feroces monstruos a los que llaman Engendros.

Pero todo está a punto de cambiar para siempre. Por un lado, Dos conocerá a Van, un joven cazador indisciplinado, pero a la vez seductor y mortal con los cuchillos. Por otro, los engendros comienzan a dar muestras de una escalofriantes inteligencia que los gobernantes del enclave prefieren ignorar. La balanza en la lucha por la supervivencia está a punto de dar un vuelco y Dos va a descubrir los intrincados secretos que aguardan fuera del enclave.

Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Por un lado, me gusta lo suficiente para recomendarla a quien busque una novela de ciencia-ficción apocalíptica (me niego a considerar Enclave distópica) entretenida, agil, bastante adictiva y con momentos y giros buenos. Por otro, la pena que me supone ver una novela que con pequeño giro más, un poco más de cuidado o un mínimo de cocción hubiera pasado de una novela correcta y entretenida a una muy buena novela. ¿Me explico? Me explico.

La base de que la parte Enclave es poderosa e interesante. Un mundo bien construido donde se explica lo suficiente, pero donde gran parte aparece en la brumas para dejar que el lector construya con su imaginación y para dejar que los personajes indaguen en esos misterios. Una protagonista fuerte y decidida que no cuestiona de buenas a primeras su sociedad porque ha crecido en ella y ve que las normas y las reglas son importantes para la supervivencia. Su crecimiento como persona se basa en descubrir las contradicciones del mundo donde ha crecido y valorar lo positivo y lo negativo. Una amenaza que no son más que esos zombis que tanto queremos y que tienen hambre, prisa y empiezan una lenta evolución hacia la inteligencia. Unos giros narrativos que no solo sirven para sorprender al lector, sino que están para ir haciendo crecer la historia y dotarla de más matices.

Entonces, con todo esto que explicas, ¿cómo es que no la consideras una gran novela? El diablo está en los detalles. En mi opinión Enclave se queda en una buena idea, en buenos momentos, pero en su conjunto resulta algo desequilibrada. Las escenas de acción, por ejemplo, están narrada con desgana y prisa resumiéndose en ocasiones en: "me atacó un engendro y le di un golpe con el garrote. Murió". Por momentos, peca de falta de desarrollo. Las relaciones entre los protagonistas aparecen forzadas. sobre todo en la voluntad de ir creando diferentes triángulos amorosos - reales o no -  cuando la historia no lo necesita. Y un final desacelarado que deja una sensación algo agridulce en el lector de lo que podría haber sido y lo que ha acabado siendo. En mi opinión, esto se debe sobre todo a un final deus ex machina algo forzado y que la peripecia de los personajes no se merecía.

Todos estos detalles hacen que la lectura de Enclave sea algo menos entusiasta de lo que sus primeras paginas prometían. Nos deja una entretenida novela de aventuras postapocalípticas. Se agradece mucho a la autora que no haya poblado la novela de muchachas débiles y machorros protectores. Que no escatime en momentos duros, algunos muy duros, sangre y decisiones difíciles. Y que sus personajes no sean polaridades de buenos / malos, sino algo mucho más complejo. En momentos de supervivencia extrema, todo es matizable.


 Imágenes del cuarteto protagonista que aparece en la web de la autora.

Otras opiniones
Perdidas entre páginas
Entre libelulas
Niebla misteriosa

jueves, 6 de septiembre de 2012

Premio y entrada laaaaaaarga de coj... narices.

Aviso para navegantes: la entrada de hoy se sale de los cauces habituales de este blog y va a ser larga de narices (iba a poner larga de cojones, pero me comentan que es de mala educación decir palabrotas, a lo que respondo que los tacos y yo somos uno e indivisible y donde voy yo, van ellos y joder, hostia, mierda y... sí, sí, ya empiezo).

Morrigan y Dark Hearth, diosas de la noche, la nocturnidad y la alevosía (blog, Mucho ruido y pocas nueces) me dan un premio porque les gusta lo que escribo y, supongo, como lo escribo. Lo agradezco con saltitos hasta que veo que es uno de esos premios que van sin cheque al portador y chica en traje de baño, sino que llevan consigo un trabajo y unas reglas:

- Decir 11 cosas sobre ti.
- Contestar a las preguntas de quién te ha nominado.
- Elegir 11 personas y nominarlas en la entrada.
- Realizar 11 preguntas a tus nominados.
- Seguir a quién te ha nominado y visitar a 3 de tus nominados.

No soy mucho de estas cosas, pero como Morrigan ha sabido motivarme a contestar a las preguntas recurriendo a mi ego (y a la amenaza de que si no lo hago el famoso señor Grey se presentará en mi casa para darme con una fusta en el culete), me pongo manos a la obra y contesto lo mejor que sé.

11 cosas sobre mí

1. Me llamo Jorge Jiménez del Moral. Tengo... ¿cuántos años tengo A.? ¿En serio? Ya sabes que no recuerdo mi edad... ¿en serio? Joder, pensaba que era más joven... bueno, pues tengo los años que dice A. Mido 1,81 cm. y no tengo barriga, tengo contornos. Lleva gafas por necesidad y porque me gusta llevarlas. Soy librero y me gusta mi trabajo aunque lo único que hago es quejarme, quejarme y quejarme. A parte de este blog, tengo uno donde hablo de todo un poco y de nada en concreto y que está lleno de cosas de reír. Se llama Mil matices de gris y os invito a que paséis un día por allí. No es necesario llevar nada, pero un dulce siempre se agradece.


2. Soy autor de una larga serie de novelas inacabadas. Todas de humor llenas de cositas que mira, están bien y son graciosas. La única novela que he acabado es una novela romántica llena de pasión, secretos y deseos que no leerá nadie nunca y que jamás verá la luz. La única copia que existe la guarda en las profundidades del océano dentro de una gruta un kraken con muy mala leche encerrada en una caja dimensional llena de trampas y de abuelas con reproches por no ir nunca a verlas.

3. No tengo autores preferidos, pero sí maestros. Suelen ser escritores donde el humor es pilar básico para la construcción de las historias. ¿Ejemplos? Cervantes en su invención de lo que conocemos como novela y el amplio catálogo de humor escatológico y cruel que es El Quijote. Leopoldo Alas "Clarín" y su despiadado e irónico retrato de caracteres en La Regenta. William H. Thackeray y su maravillosa y desconojante La feria de las vanidades; ejemplo de retratos humanos, visión humorística y mala malísima que se hace querer y buena buenísima que no es más que un parásito. Jane Austen es diosa y adoro sus novelas antirománticas. Me hace gracia que se relacione a la señorita Austen con el romanticismo cuando en sus novelas el amor es mesurado y se recomienda a las señoritas que no se casen solo por amor y que sea dentro de su misma clase. Terry Pratchett es uno de los grandes genios humorísticos del siglo XX-XXI. Sus novelas me hacen feliz. Jasper Fforde escribe cosas que me gustaría escribir a mí

4. Uno de mis fragmentos favoritos de la historia de la literatura es de William Faulkner. Si no recuerdo mal aparece en Absalón Absalón (si me equivoco que alguien me corrija, por favor, que últimamente estoy mal con títulos) y es la historia de amor lírica y hermosa entre el idiota y una vaca. De las mejores páginas que he leído. Demostración palpable de que lo que importa es el cómo cuento una historia y no el qué cuento.

5. Odio profundamente El principito. Tanto el libro como el personaje. Nunca me ha gustado. Me lo regalaron de pequeño cuando estaba curtido en aventuras de piratas y detectives y al leerlo pensé, menuda mierda. Al releerlo cuando era mayor pensé, qué listo que era de pequeño que ya me había dado cuenta de que es una mierda. Me parece un libro cursi, condescendiente y paternalista. Plagado de irritantes enseñanzas morales y poseedor de ese discurso tan molesto del niño que vive en ti. Y no pienso hablar del niño de los rizos rubios y el dibújame un corderito... Desde que vi El pueblo de los malditos que desconfío de cualquier niño rubio que me venga con exigencias.

6. Junto con A., Niño Lobo y Niña Zombi, vivo en la casa de dos gatas.


La blanca se llama Sigilo por una tiradas en las partidas de rol que A. y yo jugamos los lunes. La gris se llama Arya por la niña que huye en la saga Canción de hielo y fuego. Y sí, su cola se llama Aguja.

7. Este año decidí ampliar mi horizontes lectores con nuevos géneros: novelas de samurais y novela romántica. De momento he cumplido con la segunda y estoy empapándome de historias de vampiros cachondones, muchachas rebeldes secuestradas por highlanders atormentados y chicas que sin beberlo, pero comiendo ven un crimen y un macho machote machoso las proteje de los malos de turno. Pasándomelo muy bien, aprendiendo mucho sobre estructura y bastante seguidor de los aguerridos muchachos de J.R. Ward. Cualquier recomendación de este género será muy bien recibida.


Con los samurais, próximamente.

8. Tengo fobia a los zombis. ¿No te gusta el género Z? Me encanta el género Z. Me encanta la imagen del zombi y las historias y las leyendas y los cómics y las coñas y..., pero le tengo fobia a los zombis. Uno de mis mayores terrores es la de despertarme un día y que los muertos se hayan levantado y vengan a por mí. No soy precisamente alguien agil, no sé conducir y no tengo ni idea de disparar un arma... Más información sobre este tema, aquí.

9. Este año he aparecido como personaje en una novela. Sí, yo. El que esto escribe. Ya sé que esto mucha gente ya lo sabe, pero me gusta presumir. No todos los días uno entra en una saga de novelas infantiles y entra como personaje secundario en la historia de la literatura. ¿El lugar? Chuletas de dragón de Martín Piñol y Vótric, ed. Destino. ¿La prueba?

Sí, el que tiene pinta de enfurruñado soy yo.
El pivonazo que tengo al lado es A.
En la novela me definen como cobarde. A ella, como tía buena.

10. Veo, he visto y veré mucho cine. No concibo la existencia sin la experiencia cinematográfica. Mis gustos abarcan todos los géneros, todas las épocas y todos los países. Lo mismo Fassbinder que Zoolander, que Kurosawa, Dreyer o alguna de los Farrelli. Los Monty Phyton son idolos y modelos a seguir y la películas que más influencia ha ejercido sobre mi para escribir ha sido Más extraño que la ficción. Maggie Gyllenhaal en esa película está para comérsela. Y sale un gran beso. Lo que poca gente sabe es que lloro cada vez que veo Qué bello es vivir. Pero, a ver, no son cuatro lagrimitas, no. Me convierto en un amasijo de carne balbuciente y gimoteante llena de lagrimones como puños y mocos y babeos y algo de vergüenza.


11. Llevo una temporada poco musical, pero cuando me pongo me gusta de todo un poco. Tom Waits, por supuesto, salsa, trova y merengue. Algo de folk, Annie di Franco, Mayra Andrade y mucho jazz. The Zombies y Beach Boys. Pixis. Música española, poca, la verdad. Zarzuela, ópera y Beethoven es Dios y este punto no se discute. Me emociona hasta el llanto el final de Fidelio y  en según qué momentos canciones en voz de Bola de nieve. Y muchos muchos muchos, más. Y esta canción de The Delgados me gusta mucho.


12. En la cama me gustan que me hag... ¿qué? ¿Qué eran once? Vale, vale, pues ya paso a otra cosa.

Las 11 preguntas de Morrigan y Dark Hearth

1. ¿Cuál es el libro que has leído más veces?

No lo sé. Apunto los títulos de los libros que sé que he leído más de cinco veces (no cuento las treinta o cuarenta lecturas de algún álbum ilustrado). Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, La Regenta de Leopoldo Alas "Clarín", El mundo según Garp de John Irving, Orgullo y prejuicio de Jane Austen, Cuentos de Chéjov y otros que ahora mismo no me vienen a la mente.

2. ¿Hay algún libro que no hayas podido terminar?

Muchos. No pierdo el tiempo con libros que veo que no me gustan. Hay mucho que leer para ir malgastando minutos. Y sin remordimientos. Los últimos que he abandonado son Malditos de Josephine Angelini, Buscaré el océano de Carrie Ryan y La casa mágica de la señora Asworth de Eva Pérez Rodríguez. No me interesaron lo más mínimo.

3. ¿La historia de amor literaria que más te ha gustado?

Buff... Muchas, pero recuerdo pocas porque no el romance no suele ser foco de mucho interés por mi parte. Los amantes del cuento de Chéjov de La dama y el perrito, el amor condenado de Treplev y Nina en La gaviota, también de Chéjov. Don Quijote y Dulcinea, por supuesto. En literatura juvenil ahora recuerdo la historia de Grace y Sam en Temblor de Maggie Stiefvater, pese a toda su cursilada, me llegó. La evolución del matrimonio de Sam Vimes y Sybil en la serie de La Guardia del Mundodisco de Terry Pratchett.

4. ¿Cuál es la pareja imposible que te gustaría juntar?

Dumbledore y Yaya Ceravieja.

Me encantaría ver a las brujas de Mundodisco visitando Hogwarts y poniendo a tono a los jóvenes magos con un poco de cabezología. A Yaya Ceravieja, Voldemort le dura tres páginas. El mago malo de la cara rara acabaría llorando y pidiendo perdón y montando un albergue para jóvenes muggles con problemas familiares.


5. Busca un personaje para cada uno de estos adjetivos.

Irritante: Nora de Hush Hush, una de las creaciones femeninas más odiosas de los últimos años.
Egocéntrico: Nora de Hush Hush. Ver más arriba.
Inteligente: Sam Vimes, Tyrion, Jennifer Strange...

6. Si crearás tu propio reino fantástico, ¿cómo lo llamarías?

Ya está creado y no es fantástico ni imaginario. Su nombre es Reino de Aqualata y es un lugar donde viví la tercera mayor aventura de mi vida entre profecias, bibliotecarios, minotauros, aventuras y un shauzer que no apareció nunca. ¿De qué estoy hablando? Pinchad sobre la imagen y lo sabréis.


7. Tu cita literaria favorita.

"Dale fuego a un hombre y estará caliente un día. Préndele fuego y estará caliente el resto de su vida". Terry Pratchett. Me parece que sale en Dioses menores, pero no estoy seguro. Ayuda, por favor.

8. Imagina que mañana por la mañana te despiertas en la Tierra Media, ¿qué harías?

- Intentar despertarme
- Cagarme de miedo.
- Limpiarme.
- Situarme.
- Si estoy en la Comarca o en tierra tranquila, ir a pedir que me den algo de comer. Si estoy en Mordor, despedirme del mundo. Y si estoy en Rohan, ir a ver si puedo echarle un ojo a Éowyn.
(Por cierto, aprovecho para decir que la obra capital de Tolkien me parece zzzzzzzzzzzzzzzz, larga y Tom Bombadil una muerte tan lenta y dolorosa como es su aparición).

9. ¿Cuál es el personaje más divertido de la historia de la literatura?

No puedo decir uno solo. Además, creo que la comedia siempre es mejor cuando va en parejas. Don Quijote y Sancho, Pidwick y Sam, Jeeves y Wooster, Sargento Colon y Nobbs, etc. El género cómico es el más cercano a mi forma cínica, humorística y absurda de ver el mundo y no puedo elegir uno solo. El policía sin opinión que salía en un cuento de Chejóv, los usureros de las novelas de Dickens, los fantoches que pueblan La feria de las vanidades, los estudiantes oxforianos de La juguetería errante, las parejas irreconciliables de los cuentos de Dorothy Parker, Flora Poste y su familia... muchos, muchos, muchos...

10. ¿Qué es lo que más odias que ocurra en la trama de un libro?

Que me hagan trampas. Ejemplo, un personaje que no pinta nada en toda la novela y que como mucho sale dando los buenos días y que al final sorprende siendo el malo más malo y el cerebro de la operación en un intento desesperado del escritor de pillar al lector. Cuando se percibe que el escritor se considera más importante que su propia obra y pasa por encima de las necesidades de ellas. La repetición innecesaria de información ya dada. No soy tonto, recuerdo las cosas, adivino muchas. La falta de sutileza. Que me lo expliquen todo. Los clichés... en cuanto aparece la frase "negro como la boca de lobo" sé que estoy ante una mala novela y un escritor perezoso. Los adjetivos acabados en "-mente". El sentimentalismo y el melodrama.

11. ¿Ebooks o libros tradicionales?

De momento, libro tradicional. ¿Motivo? No tengo ebook. ¿Motivo? Tonto, pero es que de momento no quiero tener otro aparato con cable por casa. Y cuesta dinero, y el dinero prefiero gastármelo en otras cosas.

Mis 11 nominados

Y los pringadetes son:

Nia de Pérdidas entre páginas.
Alba de Letras y escenas.
Nina de Rapsodia literaria.
Cristina de Devoradora de libros.
Javier de El hechizo de los libros
Mara de Maranoias.
Laura de La luz de Léoen.
Liz de Atlántida.
Miyu de Forbidden Planet.
Tinuwel de Lectura directa.
Sparda de Eleazar escribe.

¿Porque os put..., quiero decir, os homenajeo con una cadena que te obliga a escribir algo más de cuarenta puntos? Por motivos sencillos, me caéis bien, me gustan vuestros blogs, escribís muy bien, me divierto con vosotros y sin problemas nos podríamos tomar un café para discutir de libros, vida, el universo y todo.

Mis 11 preguntas
Las respuestas deben tener un mínimo de tres líneas.

1. Una raza alienígena amenaza con construir un parque infantil donde ahora está el planeta tierra. No hay esperanza. Antes de la destrucción tienes tiempo de leer un libro. ¿Leerías alguno que no conoces o releerías un viejo conocido? Si es la segunda opción, cuál.
2. ¿Que te ha traído de bueno tener un blog? ¿Y algo malo?
3. ¿Con qué personaje de la literatura te gustaría pasar una noche? (y no para hablar...)
4. Un libro de la infancia. Justifica la respuesta.
5. Un libro que sin saber por qué te gusta. Justifica tu respuesta.
6. ¿Cuál es el peor libro que has leído y si tan malo era porqué no lo dejaste?
7. Ya sabemos que no existe eso de un libro que todo el mundo debería leer, pero en tu opinión ¿qué libro debería leer todo el mundo?
8. Y pasando ya de libros, ¿cuál es la peor frase que has dicho y que te han dicho en un intento de seducción? (se permite la mentira, ocultar información y el chiste ingenioso).
9. ¿Cuál es tu monstruo favorito?
10. ¿Cuál es el dato inútil por excelencia que tienes en la cabeza y que ocupa sitio para algo importante?
11. ¿A qué te recuerda un enano travesti vestido de cabra, cubierto de uvas y bebiendo dulce de leche?

Hala, ya está. Si alguien ha llegado hasta aquí se merece un premio y mi admiración.

lunes, 3 de septiembre de 2012

"Bajo la misma estrella" de John Green

Bajo la misma estrella, John Green, Nube de Tinta, 2012
No està escrit a les estrelles, John Green, Estrella Polar, 2012

Para Javier.
¿Ya estás contento?

Antes de empezar, dos prólogos.

Prólogo 1. Cuando en la librería el comercial del grupo Random comentó las novedades, nos dijo que Nube de Tinta era un sello editorial que se especializará en lo que se conoce como literatura crossover. No le entendí. Para mí un crossover es cuando la Antorcha humana sale en un capítulo de la serie de Daredevil como invitado especial o aquel mítico momento en que Superboy y la Legión de Superhéroes se encuentran con Superman y se lían a tortas. Pregunté y me respondió que se refería a un tipo de literatura que abarcaba un target lector muy amplio; desde adolescentes hasta adultos. Ah, dije, lo que toda la vida se ha conocido como literatura para todos los publicos.

Prólogo 2. No me gusta la literatura realista. Sé que es contradictorio con el hecho de que una de mis novelas favoritas sea La regenta, pero matizaría diciendo que la novela juvenil realista no me gusta. Empacho de adolescentes enamoradas de sus profesores en las lecturas del instituto y cierto aire paternalista y condescendiente en el tono. Y dentro de la literatura juvenil realista hay dos subgrupos que me crispan en especial: el antes apuntado de adolescentes y amoríos con hombres maduros y las historias de adolescentes con enfermedades terminales que coff, coff, aprovechan sus últimos estertores de vida.

Y ahora, la reseña.

Érase la historia de Hazel, una chica con cáncer que conoce a Augustus, un chico con un cáncer que parece que remite y se enamoran y viven su amor contra el tiempo que se acaba, la pena de los demás y los sueños que parece que nunca se cumplirán.

Bajo la misma estrella presenta una historia muy conocida, casi un cliché gracias a otras historias y lacrimógenos telefilmes de sobremesa de enfermedades y sueños que se quieren cumplir. La enfermedad, el amor y los sueños por cumplir. El vivir el ahora y el amor condenado. La lágrima y la emoción final. Y yo odio estas historias. Entonces, ¿cómo es que te ha gustado Bajo la misma estrella y la andas recomendando en la librería?, ¿qué diferencia esta novela de esos telefilmes o de otras historias con los mismos personajes y el mismo desarrollo? Bueno, como siempre no es el qué, sino el cómo.

John Green consigue algo muy difícil que es evitar caer en el melodrama, la sentimentalidad barata o la escena lacrimógena gracias a unos personajes bien definidos y construidos que no caen en nada de eso para conservar la cordura en sus últimos días. La novela no busca la lágrima fácil o la trampa sentimental para conmover al lector, sino que deja crecer a los personajes y no los constriñe o los retuerce para conseguir la emoción. Para que entendamos, Bajo la misma estrella no está escrita con el fin único de emocionar y hacer llorar. No es una bomba sentimental perpetrada solo para conseguir una emoción (a diferencia de aquella abominación de pornografía sentimental que es la abyecta El niño del pijama a rayas), sino que está escrita con dominio literario, firme pulso para contener la emoción y mucho sentido del humor.

La risa, aunque sea cruel y estertórea, redime. La única forma que tienen los personajes de enfrentarse a la muerte es pasar por la risa y enfrentarse a los miedos; ya sea la muerte, ya sea el olvido. Para mí, el tema de esta novela no es el amor, no es la muerte ni es la enfermedad. El tema es el legado, lo que dejamos atrás cuando morimos. La idea de que nuestra vida es algo más que paso y que al irnos, algo de nosotros queda. Augustus está obsesionado con el legado y eso es lo que le impide disfrutar del todo de sus días y del amor de la adorable, cruel y muy divertida Hazel.

Personajes poliédricos, sentido del ritmo y la narración, conjunción de momentos sentimentales sin caer en lo melodramático, ajustar el tono a los momentos más duros sin enmarcarlos, pero sin recrearse en ellos. Buenos secundarios y buen retrato de ambientes. Análisis conseguido del amor adolescente (sin evitar, eso sí, los latidos de la primera vista). La importancia del libro físico y de la literatura. El mito del escritor y la realidad del escritor. El amor como unión de iguales, como risa, alegría, complicidad, pequeñas peleas y felicidad.

- Entonces, ¿te gustó el libro?
- Mucho.
- Pero...
- ... pero este tipo de historias siguen sin arrebatarme. No por culpa del libro, sino por herencia lectora, siento mucho reparo con estas novelas y no consiguen atraparme. Y detalles como ese medicamento "milagroso" que toma Hazel que me hacen arrugar las cejas y ver algo de trampa en la construcción de la novela. Honestidad, sí, pero guardando un as.

Sea como sea, Bajo la misma estrella es una gran lectura. Una de las sorpresas de este año. Novela divertida y cruda que pese a su argumento mantiene a ralla el sentimentalismo y el melodrama consiguiendo grandes momentos. El vuelo en avión hacia Amsterdan es uno de ellos. Y grandes personajes para recordar. Y Hazel lo es.

Hazel y Augustus.
Autora Simini Blocker. Más trabajos suyos aquí.

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