domingo, 21 de diciembre de 2014

"El atlas de las nubes" de David Mitchell

El atlas de las nubes, David Mitchell, Duomo

He tardado mucho en hacer esta reseña. Hablamos de uno de los primeros libros que leí en el reto, pero que para su reseña no acababa de encontrar el tono.

¿Qué puedo decir de él? Que me ha gustado. Algunas de sus partes, mucho. También que ha habido otras que me han aburrido bastante. Hablar de su estructura de juego y que no es tan fiero el león como lo pintan, ni esta novela tan complicada o compleja como dicen.

¿Y por qué pasa esto? ¿Por qué me veo incapaz de hacer una reseña más o menos coherente de esta novela? ¿Qué tiene este libro que hacer una reseña sea algo tan dificultoso? No lo sé y no voy a hacer un ejercicio de introspección para descubrirlo. ¿Y entonces? ¿Qué pasa con la reseña? Que será rara. Daré algunas pinceladas de lo que más me ha gustado y tendré que conformarme con eso. Eso sí, leer esta novela es una muy buena experiencia. Y resulta mucho mejor si se lee sin saber nada de ella ni de sus juegos e ironías. Entrar a ciegas en el puzzle que propone Mitchell, como yo hice, y dejarse sorprender, divertir e irritar. Un viaje de siglos por la vida y la literatura. Lo que empieza siendo una novela de aventuras acaba como una estupenda novela de ciencia ficción.

Son seis historias que conforman una. Seis historias que en un momento de climax se verán interrumpidas y que se retomarán después. Seis historias que son vividas como ficción por los protagonistas de las siguientes. Seis historias que son homenaje / pastiche / cliché de diferentes géneros literarios; donde las convenciones y trampas se desvelan proporcionando un verdadero deleite lector.

- "El diario del Pacífico de Adam Ewing". Narrativa de aventuras del siglo XIX. Se respira Melville, Conrad y Stevenson. La colonización y el maltrato a los indígenas, la ingenuidad del narrador, el retrato de una época despiadada y codiciosa, la crueldad del hombre europeo. A esta parte le cuesta arrancar, pero su evolución es cada vez más interesante.

- "Cartas desde Zedelghem". Narrativa espistolar. Las cartas de un joven y ambicioso compositor, su relación con un músico de prestigio y las complejas relaciones que se establece con su familia. Arribismo, mentiras, manipulación y una pieza musical obsesiva titulada "El atlas de las nubes".

- "Semivida: el primer misterio de Luisa Rey". Thriller conspirativo. Un buen remedo de las novelas de misterio de los años setenta. Michael Chrichton, Robert Lundum, etc. La búsqueda de la verdad, el poder, el pequeño que se enfrenta a los gigantes...

- "El horrible calvario de Timothy Cavendish". Divertidísima parte que parece rendir homenaje a las películas de la productora Ealing. Retrato satírico del mundo editorial, de las ínfulas de autores, editores y críticos (incluye una venganza hacia estos últimos con la que imagino todos los escritores han soñado alguna vez). Es la parte donde los mecanismos de la ficción son más evidentes y más satirizados (el protagonista se sabe personaje de un relato).

- "Una oración de Sonmi-451". Impecable distopía. La toma de conciencia de Sonmi-451 sobre sí misma. La manipulación de las grandes corporaciones, sátira de las ansias consumistas. Una parte más política. Algo larga, quizá.

- "El cruce de Slusha, y todo lo que vino después". Relato post-apocalíptico que es un reflejo del primer relato del libro desde otro punto de vista con lo que se cierra el círculo.

Seis historias estrechamente relacionadas entre ellas donde cada una es eco literario y ficticio de la posterior. El protagonista de "Cartas desde..." lee "El diario del Pacífico..." como una obra de ficción. Para Somni-451, el calvario de Timothy Cavedish es solo una intrascendente película del siglo XX. Etcétera. En estos retazos de ficción los personajes encuentran un momento de paz en sus tribulaciones ya sean íntimas ("Cartas desde..."), afecten a miles de personas ("Semivida...") o a millones ("Una oración..."). El atlas de las nubes es una novela que detrás de una apariencia técnica brillante, de la inteligente utilización de la parodía o la sátira (lo que hace esta novela una experiencia muy divertida), esconde un discurso terriblemente triste y pesimista. Los poderosos vencen, pero en su victoria solo hay horror, el ser humano parece condenado a un círculo de autodestrucción y crueldad, la manipulación continua de la información, el desarraigo y la violencia y explotación de los más débiles, la arrogancia y desprecio hacia el diferente.

Y ante todo esto solo queda el arte. En cualquiera de sus manifestaciones. Música, novela de evasión, leyenda, mito, amor, sacrificio... El atlas de las nubes parece un compendio de lo terrible que puede llegar a ser humano y a la vez de su capacidad de amor y belleza. El narrador de "Cartas desde...", un personaje egoísta, malcriado y narcisista, capaz de componer una pieza de arte que habla de lo más profundo del alma humana. La eterna paradoja de como el ser humano, capaz de aniquilar a pueblos enteros por unas pocas monedas más, puede a la vez crear algo como La pietà.

Una novela sobre el arte, las consecuencias y la responsabilidad.

Y todo esto con una estructura (no tan complicada como se dice) que hace partícipe al lector retándolo y exigiendo una lectura activa y atenta. Una novela muy entretenida, divertida, algo larga, apasionante y llena de excelentes momentos. Una buena lectura de la que no digo mucho más. Que cada uno haga su viaje.

Otras opiniones
Generación reader
La espada en la tinta
Lectura directa
Revista krítica

jueves, 18 de diciembre de 2014

"Destrózame" de Tahereh Mafi y "Prohibido" de Tabitha Suzuma

Hoy toca doble reseña (así adelanto el reto)
Pueden contener pequeños spoiles (sobre todo con Prohibido).

Destrózame, Tahereh Mafi, Oz editorial

Sinopsis tomada de la web de la editorial. Algunas cosas que dice no pasan exactamente así, pero da una idea aproximada.

Juliette no ha tocado a nadie desde hace exactamente 264 días. La última vez que lo hizo, ocurrió un accidente. Ahora está encerrada acusada de asesinato y vigilada por un gobierno dictatorial: el Restablecimiento.

Escapar en impensable hasta que Adam entra en la celda de Juliette. Su encuentro es la chispa que enciende la esperanza de la libertad, pero Warner, el hijo del líder del gobierno, tiene otros planes para Juliette. Su obsesión por la joven alcanza límites insospechados, y por mucho que ella se esfuerce en odiarle, descubre que no es tan fácil. Juliette tendrá que decidir si convertirse en arma de Warner o unirse a la revolución.

Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Creo que es una historia con bastantes puntos que la hacen interesante, pero en general me ha parecido
aburrida
un rollo
tirando a malilla
fallida.

El argumento no es más que la enésima falsa distopía con muchacha especial, chicos guapos en conflicto, gobierno malo que te cagas y romance almibarado donde malgastar muchas páginas. Los protagonistas son los de siempre con los conflictos de siempre y con una estructura que recuerda a tantas otras novelas. El antagonista, ese gobierno llamado Restablecimiento que no acaba de explicarse del todo, es el de tantas narraciones, reescribir la historia y gobernar por los restos. Y, claro, hay una Resistencia y la prota es un elemento clave (a parte de ser guapa, empática, maja, valiente y todo lo que ya sabemos). Vamos, lo que ya hemos leído tantas otras veces. Entonces, ¿qué diferencia esta novela de tantas otras para que se le dedicara tanto tiempo en blogs, noticias y etc.?

La forma. Un "estilo" propio con el que la autora impregna la novela. A saber, repeticiones de frases, palabras y estructuras que actúan casi como "mantras" y tachados que sirven para evidenciar el doble pensamiento de la autora. ¿Y funciona? A medias. En sus primeras páginas sí. La protagonista aparece como alguien que lleva días encerrada en una prisión y se está volviendo loca. Estos dos recursos evidencian esa posible falta de cordura y la confusión en la que vive la protagonista. ¿Es real? ¿Estoy loca enferma? Poco sutil, vale, pero curioso. El problema está en que a medida que avanza la novela y se rompe la duda sobre la cordura de la protagonista, este recurso deja de tener sentido y acaba derivando en algo artificial y algo descuidado.

Llega un momento en que la historia deja de exigirlo, pero la autora se empeña en seguir utilizándolo (imagino que para diferenciarse) lo que produce que la aparente fortaleza de la protagonista no resulte creíble (añade una heroina que en la mayor parte de la novela se deja conducir, llevar y moldear sin un asomo de iniciativa o personalidad. Eso sí, quejarse y lamentarse lo sabe hacer muy bien). Y a la vez provoca que ese estilo basado en parte en la repetición de estructuras acabe resultando pesado y repetitivo. Añade una historia que ya nos conocemos y un estilo que intenta ser poético con imágenes sorprendentes y metáforas que solo para la autora deben tener sentido.

Pero he mencionado algunos puntos de interés. Ahora recuerdo dos.
1. La utilización como símbolo de la ropa que luce la protagonista. La ropa le incomoda tanto como ella no se acepta. ¿Poco sutil y facilón? Sí, pero resulta.
2. Que la novela acabe derivando (no sé si de forma voluntaria o involuntaria) en una historia de super hérores (casi un fan-pic de la Patrulla X) despierta toda mi simpatía (pero no tanta como para acabar la trilogía).

Y una duda, ¿por qué esa tendencia de muchas protagonistas en quedarse en los momentos más inoportunos o en las situaciones más insostenibles embobadas contemplando el pecho del protagonistas de turno? ¿Por qué esa obsesión? ¿Por qué en los momentos de huida, tensión, sangre, disparos, esa mirada perdida en su duro y fuerte pecho depilado y en los abdominales? ¿Soy solo yo o hay alguien más que opina que esto se carga toda la credibilidad de una escena?


Otras opiniones
Divagando entre líneas


Prohibido, Tabitha Suzuma, Oz editorial

Esto no será una reseña porque paso de intentar un mínimo análisis (por superficial que sea) de esto que algunos llaman novela. Esto será un canto de impotencia, un grito desgarrado y una promesa al amigo SubZero de venganza.

Y la tontería se hizo libro.
Dice la leyenda urbana, que hubo dudas y temores de que este libro se llegara a publicar en España por su contenido polémico y por una historia que desafiaba todas las convenciones.

Digo que es leyenda urbana porque una vez leída la historia de Tabhita Suzuma es de una ingenuidad alarmante pensar que este "libro" puede escandalizar a alguien. Sí, trata el tema del incesto, pero lo acomete desde el pudor, la cobardía y la prudencia, aunque su intención primera sea la polémica y el atrevimiento. Un libro sin historia, con un mínimo argumento que no aguanta sus cuatrocientas y pico páginas, personajes muy irritantes y un gusto excesivo por el drama y el melodrama desatado que acaba desbocando casi en el tremendismo y la exageración.

¿De qué va? Pues de una familia desestructurada con una madre alcohólica, un hijo mayor con serios problemas emocionales y de relación, una hija mayor maja, guapa y estupenda, otro hijo que va de rebelde y dos nenes más pequeños que hacen mucho ruído. Y el hijo mayor y la hija mayor hacen lo que pueden para mantener a la familia unida, pero claro, cuanto más hermanos más te meto mano y se acaban enamorando y viviendo un amor prohibido que... ¡me aburro!

Primero, cada día odio más las historias de amor prohibido. Y más si estas vienen acompañadas en sus primeras páginas con una referencia facilona a Romeo y Julieta. Si Shakespeare hubiera imaginado lo que se haría en nombre de su obra teatral, creo que hubiera convertido la trágica historia de los amantes de Verona en una revista musical con lanzamiento de tartas y muchos stripteases para evitarlo. Pero todas las historias de amor prohibido parece que han sido escritas, así que la solución para hacer algo "diferente" es escribir exactamente la misma historia de siempre con los mismos personajes, conflictos, situaciones y estructuras, pero con el detalle de que son hermanos. No hay profundidad, estudio o análisis de la situación. Se limita a lo de siempre, pero son hermanos. Como si eso fuera suficiente para aguantar una novela´o hacerla interesante.  Como si los personajes fueran algo secundario al morbo.

¿Estilo? Frase larga, ampulosa, pedante. Intento de un estilo serio, contundente con frecuentes ramalazos de cursilería. Un final cobarde y bastante ridículo. Un...

Basta, paso de perder más tiempo escribiendo sobre esta tontería.


Otras opiniones
La estantería de Ithil
Generación reader
Forbidden planet

Una última cosa. Si alguien quiere saber qué es tratar el tema del incesto sin corte morales y sensibilidad que se vea la obra maestra de Louis Malle, El soplo del corazón. Esto es explicar una historia.


viernes, 12 de diciembre de 2014

"La corte de los espejos" de Concepción Perea

La corte de los espejos, Concepción Perea, Fantascy

Una de las mayores y más agradables sorpresas que me ha deparado el reto. Entre tanta tontería, un oasis de tranquilidad. Una buena historia, buenos personajes, buen ambiente, buena escritura. Una buena novela, vamos. Un libro que me dejó contento, satisfecho y feliz de haberme topado con esta historia, con una escritora llamada Concepción Perea y unos personajes redondos. A los que propusisteis esta novela, gracias.

¿De qué va?
Unas hadas, una conspiración.
Ya sabéis más de lo que yo sabía cuando empecé a leerla (yo sabía que salían hadas. Punto).

Y creo que es la situación lectora ideal para meterse de lleno en esta novela. Porque esta novela ofrece al lector un mundo fantástico repleto de sugerencias, diferente, original, pero creado desde el conocimiento profundo de la tradición y, como en las novelas del Félix J. Palma que mencioné hace un par de entradas, Concepción Perea sabe imbuir a su novela del concepto de la maravilla, del asombro y de hacer que el lector recupere esa punto de ilusión que caracterizan los primeros pasos lectores.

No es una novela perfecta; es demasiado larga, tiene algún momento de vacilación, hacia su parte central hay puntos muertos, cierta precipitación en su parte final, cierta confusión en la descripción de algunas escenas de acción, pero es pecata minuta y rasgos que no han entorpecido mi lectura por todo lo que esta novela te regala y todo lo bueno que tiene.

Esta será una reseña hecha desde la felicidad y el entusiasmo. Espero que me perdonéis.

Empezamos.
Personajes. Variados, complejos, complicados. No son héroes al uso ni antihéroes. A veces caen simpáticos, a veces los detestas. Como lector no tienes que aceptar todas sus decisiones, unas las aplaudes, pero otras, por más que las entiendas, no pueden gustarte. Concepción Perea no se conforma con los típicos protagonistas cuasi perfectos que buscan la compresión y la identificación (horrible trampa) con el lector. Son coherentes con ellos mismos, con el mundo donde viven y con la historia. Nicasia, por ejemplo, tiene sus motivos pasa ser la criatura huraña y malhumorada que es y la autora ni la embellece, ni la idealiza. Es como es, tiene sus motivos, y veremos su historia. Lo mismo con Dugal o Marsias, por hablar del terceto protagonista. Y las relaciones que se establecen entre ellos huyen de clichés. Relaciones complejas, duras y adultas.

Universo. Rico, variado, original. Al amparo de la tradición celta, pero sabiendo dotarlo de una personalidad propia. Hadas, pixis, goblins (¡por favor, goblins!), elfos, los inquietantes Ancestros, nigromantes, etcéteras, con una aire de la magia de siempre y un toque steampunk. Criaturas de las que sabemos y hemos leído muchas historias, pero que aquí aparecen con nuevas vidas y bríos. Concepción Perea nos demuestra que no está todo dicho en las historias de goblins y elfos y que solo es necesario acercarse a ellos con la mirada limpia. Nada en su universo suena a pastiche o a refrito. Los elementos conocidos están, pero la forma de juntarlos es propio de Perea. Con su primera novela ya consigue un universo propio y reconocible.

Forma. Concepción Perea escribe bien. Muy bien, digo. Un estilo claro, limpio, diáfano y muy trabajado donde se conjuga a la perfección la (aparente) sencillez de la prosa con un estilo de aire poético. Y todo ello al servicio de la obra; un estilo literario complejo (solo hay que ver como con las descripciones de lugares, describe a la vez a los personajes) que es totalmente natural y donde las largas horas de trabajo cincelando el lenguaje están difuminadas en una forma agradable y, repito, en apariencia sencilla. Escribir con esta claridad, elegancia, complejidad y diferentes niveles de significado es muy difícil.

Y, encima, es terriblemente entretenida. Una adictiva novela de acción y aventuras con muchas pinceladas de partida de rol (ese ligero aire de personajes multiclases que tienen algunos de los actantes), con momentos muy duros, buenas pinceladas de humor y un complejo entramado de intrigas y mentiras que pese a correr riesgo de dispersión, creo que la autora conduce bien.

Repito lo dicho más arriba, una gratísima sorpresa . Una muy buena primera novela de una autora que a los aficionados a la buena literatura nos puede dar muchas alegrías. Bien narrada, bien escrita, gran historia y con buenos personajes. Pocas novelas pueden presumir de todo esto.

Otras opiniones
Generación reader
Perdidas entre páginas
Donde acaba el infinito
La estantería de Ithil

martes, 9 de diciembre de 2014

"The host" de Stephenie Meyer y "Abrázame fuerte" de Lof Yu

Después de unos merecidos días de descanso donde no he leído todo lo que he querido, pero sí algunas cosas que no esperaba, volvemos a la rutina de ese maravilloso reto entrando en su segunda parte. Con breve reseña doble para ir adelantando. Y si este reto, como al final se le ha llamado, lo empezaba con Stephanie Meyer , ¿qué mejor que esta continuación empezarlo por el mismo sitio?

The host, Stephenie Meyer, Suma

Si con Crepúsculo, Meyer decidió que ya era hora de que alguien pillara el mito del vampiro y le arrebatara cualquier tipo de seriedad o distinción que tuviera para que a partir de ella fuera terriblemente difícil tomarse el mito en serio, en esta novela su mirada se lanza sobre los aliens y, más concretamente, sobre La invasión de los ladrones de cuerpos para intentar ridiculizar una de las ideas más sugerentes de la ciencia ficción.

Wanderer es una alienígena que ha llegado a la tierra con la misión de invadir cuerpos, como viene haciendo su raza desde hace incontables años. Pero se encuentra con la sorpresa de que su cuerpo receptor lucha contra esa invasion y la personalidad de Melanie se niega a abandonar su cuerpo. Se establece una lucha entre las dos, pero al final Wanderer empezará un camino de comprensión y asimilación de los sentimientos de Melanie y zzzzzzzzzzzzzzzzzz.

Aburrida. Ese es el problema principal de la novela. A parte de personajes inconsistentes, exceso de melodrama y azúcar, muchos sentimentalidad y, como no, centrar todo el foco de la acción en un triágulo/cuarteto amoroso en detrimento de otras tramas, otros personajes y otros intereses. La idea central puede ser interesante, pero la forma de llevarla a cabo se carga cualquier interés. Páginas y páginas de relleno, un libro hinchado de paja donde los pasajes se alargan sin explicar nada nuevo, los personajes vuelven una y otra vez a las mismas discusiones y hay las mismas escenas cambiando a los personajes de lugar. Setecientas páginas que se podrían haber resuelto con la mitad.

Y superficial. El elemento más interesante, un cuerpo, dos personalidades, se trata sin acercarse mucho a él, sin tratar las complejidades con las que se podría haber jugado quedándose como recurso no para explicar nada sobre los personajes, si no como excusa para construir un triángulo "diferente" y llenar páginas con disquisiciones sobre si ha besado un cuerpo, pero qué alma anhelaban sus labios, oh qué triste, qué bonito.

Me habían dicho que era mejor que Crepúsculo, más madura, más compleja, mejor escrita y, la verdad, creo que quien me dijo todo esto me mintió. Es exactamente la misma torpreza narrativa, las mismas trasnochadas moralinas y los mismos personajes unidimensionales. Pero más largo e igual de aburrido.



Abrázame fuerte, Lof Yu, Destino

Si la lectura de las novelas de Moccia y Blue Jeans ya fue algo duro, tener que leer una imitación formularia de estos autores ha sido terrible. Abrázame fuerte me parece uno de esos encargos editoriales de "escríbeme algo como...", en este caso Blue Jeans, para aprovechar el tirón comercial y satisfacer a esa parte de público que busque "algo como Paula".

Silvia, Bea, Estela y Ana son las Princess, un grupo de amigas que sale juntas, van de compras, hablan... bueno, amigas. Y en unos días aparecen unos chicos y el amor empieza a hacer de las suyas y dos se hacen novios, pero otra le gusta el chico y el vecino nuevo, ese amor callado y qué perras son las universitarias y... Bueno, ya os hacéis una idea.

Abrázame fuerte es una novela formularia. Un puñado de personajes poco desarrollados y mezclaros entre sí con situaciones inverosímiles donde primer la acción, el diálogo postizo y mucho lío amoroso, una narración bastante pobre (la forma en que presenta a las cuatro protagonistas es sonrojante) e ir diseminando de vez en cuando alguna escena romántica y muchas frases "bonitas" y tópicas como aforismos. Diálogos postizos y la continúa sensación de que esta novela no es más que una copia de otra; los mismos recursos, las mismas situaciones y la misma forma. Vale, no tiene la carga dramática tan exagerada de Paula, por ejemplo, pero las historias vienen a ser lo mismo.

El libro se mueve en el terreno del cliché. El tiempo en esa novela es un caos (saltos en el tiempo sin venir a cuento, desorden en la acción sin ningún motivo.) Además, Abrázame fuerte es terriblemente previsible. En el peor sentido de la palabra. La novela se conforma con ofrecer lo que se espera de ella sin nada nuevo o sin arriesgar. Los personajes se comportan como esperamos y no existe ni un solo momento de sorpresa, de originalidad o de personalidad. Y, en algunos momentos, me parecía que en verdad estaba ante una parodia de este subgénero, que los autores en verdad se estaban riendo de historias "como Paula" por la acumulación de tópicos y clichés y por la mimetización tan perfecta de la falta de estilo que caracteriza las novelas de Blue Jeans.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Trilogía victoriana de Félix J. Palma


El mapa del tiempo, ed. Algaida
El mapa del cielo, ed. Plaza y Janés
El mapa del caos, ed. Plaza y Janés
tres novelas de Félix J. Palma

Esto que viene ahora no es una reseña al uso. Es una declaración personal de aprecio de un lector a la obra de este autor.

Reconozco que soy un lector egoísta. No comparto todo lo que leo. Hay libros, ya sean ensayos o novelas, que me emocionan, sacuden, golpean y aturden de los que no hablo. Autores que guardo solo para mí y que pese a que sus obras han cambiado mi forma de ver la vida, el universo y todo, no hablo de ellos. No tienen que ser necesariamente mis autores favoritos, algunos de ellos hace años que no los leo y su obra ha dejado de interesarme. Hablo de escritores o libros que en un momento u otro, golpean y te cambian como lector.

De estos autores no hablo en el blog. Me lo guardo y atesoro. Me refiero a gente como Jane Austen (sentido del humor y creación fina de personajes), Stevenson (sentido de la aventura, la maravilla y que la literatura es algo más), John Irving (la literatura como una mezcla extraña de comedia y tragedia en un mismo momento), Terry Pratchett (sí que he hablado de él, pero la proporción de más de treinta novelas leídas y solo tres reseñadas es significativa), John Connolly (el viaje a los abismos del ser humano), Shaun Tan (un libro suyo cambió mi vida y me hace estar donde estoy ahora mismo), el puñetazo emocional y literario que supuso Knockemstiff, la absoluta y ciega adoración a cómo está escrita Madame Bobary, los juegos literarios de Georges Perec o el abismo moral que supone cada incursión en la obra de Dostoievski, el sentido del humor y la sátira posmoderna de David Foter Wallace, y muchos etcéteras. Autores que me reservo y que no quiero compartir. Y Félix J. Palma, un autor cuya obra me hace feliz.

Leí El mapa del tiempo por una recomendación directa de Susana Vallejo, madrina de este blog en una tertulia de ciencia ficción y fantasía que por el año 2009 se hizo en Igualada (y cuya pequeña crónica se menciona aquí). Al lunes siguientes me hice con el ejemplar que había en la librería y lo devoré en pocos días. La lectura de El mapa del tiempo fue una de las mayores y más felices sorpresas que me había encontrado. ¿Por qué? Por un motivo muy simple, el sentido de la maravilla.

El mapa del tiempo fue un libro que me recuperó el entusiasmo y la sorpresa con la que abría los libros en mi infancia. Las primeras lecturas de Verne, Stevenson, Salgari, Doyle y sí, Wells. El mismo espíritu de aventura, de sorpresa, de viaje con un punto irónico y cargado de humor. Las aventuras y desventuras de un puñado de personajes que orbitan alrededor de la figura de H.G. Wells (al que a lo largo de la trilogía acabas apreciando como a un amigo) y su novela La máquina del tiempo fue un mazazo literario.

La novela es sencillamente brillante y repleta de hallazgos. Desde el juego de ese narrador metomentodo y algo sabihondo, la natural y bien inclusión de personajes reales, una utilización barroca y preciosista del lenguaje que, a la vez, resulta natural y fluida. Una segunda parte sencillamente magistral y que es una de las mejores creaciones literarias basadas en la paradoja temporal. Un libro repleto de sorpresas y maravillas que no se agota en sí mismo y se expande. Y que rompe convenciones y género. Más allá de los injustos prejuicios que pueda inspirar la ciencia ficción, El mapa del tiempo es una excelente novela que puede entusiasmar a cualquier tipo de lector que busque una historia muy bien escrita y narrada.

En El mapa del cielo, Félix J. Palma sube las apuestas. De La máquina del tiempo pasa a La guerra de los mundos, y construye una apasionante historia de aventuras y romance a la vieja usanza apostando por la ciencia ficción, el homenaje a la serie B y multiplicando las referencias sin que estas sean un simple capricho de autor. El mundo victoriano de viajes en el tiempo y dimensiones paralelas crece con personajes, tramas e interrelaciones. Las dos novelas se alimentan en un juego de referencias y puentes, pero a la vez consiguiendo que ambas novelas sean independientes una de otra. Un reto por amor, un extraño que salta por el tiempo, una amenaza enterrada en el hielo. Una novela compleja, muy divertida, emocionante y quizá la más romántica de las tres que conforman la trilogía. De inicio algo lento y con un pequeño exceso de páginas, la novela acaba arrastrando al lector a una lectura entusiasta llena de acción y suspense donde acaba tocando múltiples subgéneros de la ciencia ficción y difuminando las fronteras entre ellos, todo acompañado de ese estilo adictivo al que nos ha malacostumbrado J. Palma.

Y este año por fin nos llegó la esperada conclusión de esta trilogía, El mapa del caos. Como lectores echamos de menos el factor sorpresa de la primera novela, pero el mundo que ha creado Félix J. Palma nos resulta cómodo y familiar. Tanto las tramas como los personajes de la novela ya los sentimos nuestros y reconocemos escenas, momentos y situaciones desde otro punto de vista. Ahora el centro de atención es El hombre invisible sin olvidar a otros libros y autores como Alicia en el país de las maravillas o El sabueso de los Baskerville. Quizá es la más convencional de las tres novelas y donde el narrador se muestra más tímido, pero sigue habiendo en sus páginas un alarde de imaginación y talento admirables. La novela concluya las tramas que las anteriores novelas habían dejado abiertas (aunque en la lectura de las respectivas novelas están admirablemente cerradas) y acaba de explorar a fondo el universo de universos paralelos que ha conformado esta trilogía. De nuevo el lector se ve desbordado por la inventiva y por la maravilla y se siente embargado de esa euforia que solo sabe proporcionar la buena novela de aventuras y ciencia ficción, esa capacidad de ir y ver más allá al romper los límites de nuestra realidad. Un canto de amor a la imaginación pura.

La Trilogía Victoriana es uno de los proyectos más ambiciosos y mejor conseguidos de la narrativa española, considerando género o sin hacerlo. Una obra compleja, densa, bien construida, terriblemente adictiva y entretenida. Que sabe jugar con los géneros, romperlos, ironizar y deconstruirlos y repleta de páginas, imágenes, momentos y secuencias sencillamente brillantes y admirables. Un proyecto que sirve de homenaje a toda la literatura de una época que invitaba a soñar y a llevar la imaginación más allá y que, además, es una emotiva declaración de amor a H.G. Wells, uno de los escritores fundamentales y más influyentes de finales de siglo XIX y XX. Sin su obra, la literatura de género fantástico y de ciencia ficción no sería igual (seguramente más pobre) y, por tanto, la historia de la literatura sería mucho más triste. Cuatro novelas, las tres mencionadas y La isla del doctor Moreau, absolutamente imprescindibles para cualquier lector.

Como lector, ha sido uno de los viajes más placenteros, agradables y vibrantes de estos años. En un momento en que ya llevo un bagaje como lector muy importante a la espalda y cada vez cuesta más encontrar un libro donde admirarse, la obra de Félix J. Palma, estas novelas y sus libros de cuentos, ha sido un hallazgo excelente y un viaje inolvidable. Una obra que me hace feliz como lector y que consigue eso tan difícil de hacerme querer escribir; contagiar el entusiasmo por el arte de explicar historias, de trenzar y forjar palabras con el esfuerzo del trabajo diario, la constancia y la búsqueda de la palabra justa.

Y por todo esto, por el viaje, la aventura y el sentido de la maravilla, gracias.

Otras obras del mismo autor


domingo, 30 de noviembre de 2014

"Pánico al amanecer" de Kenneth Cook

Pánico al amanecer, Kenneth Cook, Seix Barral

Esta novela ha sido una de las mayores y mejores sorpresas que ha deparado este año lector. Una lectura totalmente inesperada (vi que un cliente la había pedido, ojee el libro cuando llegó y pedí uno para mí) y que me ha deparado una de las mejores tardes de este año. Una novela seca, ácida, cruel y con un negro y soterrado sentido del humor.

John Grant es profesor en una zona perdida de la Australia profunda. Llegan las vacaciones y solo quiere pasar seis semanas en las playas de Sidney. Pero para llegar a su destino tiene que hacer una parada en Bundanyabba, una ciudad ahogada por el calor, el polvo y los desconocidos amables. En el momento en que Grant decide salir del tomar a buscar algo de cenar, empieza un descenso directo al infierno.

Un infierno al que nadie conduce o guía, porque ese descenso a unos días perdido y cada vez más hundido está empedrado con todas y cada una de las malas decisiones que toma un protagonista imbuido en una enorme soberbia en su trato con estos "pueblerinos". El saberse intocable y, de repente, en un momento perderlo todo y no poder (o no saber) hacer nada.

Pánico al amanecer es una novela breve (no llega a doscientas páginas), directa y que no se anda por las ramas. No se entretiene en largas descripciones porque juega una baza más interesante, la sensación. La novela está narrada en una tercera persona, pero siempre desde el punto de vista del protagonista. Esto hace que todo pase por sus ojos, por su mente. Y sus épicas borracheras, donde la realidad se confunde y fragmenta, son nuestras borracheras como lector. La ambigüedad, el recuerdo difuso, la pérdida de referentes. El lector entra en la misma pesadilla que el protagonista y se encuentra igual de perdido que él. Solo puede confiar en un paso más y rezar por salir de este percance. Una situación que si se mira fríamente es dura, pero no desesperada, pero que las decisiones del protagonista conducen a una situación que parece no tener salida.

Como ya he comentado, la novela apuesta más por la sensación que por la descripción. En pocos libros he notado de forma tan clara y palpable el calor, el polvo en la cara, el humo de los cigarrillos, la aspereza de la garganta pidiendo líquidos. Todo esto gracias a un estilo conciso, limpio, directo, de palabra justa. Sin florituras ni adornos porque la historia no lo pide. Y haciendo que el paisaje, el entorno, la gente, los bares y calles, sean imprescindibles para entender la historia.

Una historia violenta sin que haya momentos de violencia explícita o siquiera momentos violentos (a excepción la brillante escena de la caza de canguros, un ejemplo maravilloso de "sensación", y de excelente escritura), de paranoia constante por una invisible amenaza aunque todo aquel que rodea al protagonista es amable, de fatalidad y vacío existencial. Y, además, una fina ironía, un uso adecuado de un humor negro y sardónico que puntea la experiencia de su protagonista.

Una novela brillante que creo que hay que leer a ciegas sin saber qué vamos a encontrar. Perderse en las calles polvorientas y sentir la misma sed que el protagonista.



Las imágenes corresponden a la adaptación la novela y que no he visto. 
Eso es algo que remediaré muy pronto.
Wake in fright, Ted Kotcheff, 1971

Del mismo autor recomiendo de forma efusiva los tres libros de relatos que ha publicado Sajalín. Brillantes, divertídisimos y excelentemente escritos. Un retrato fascinante de Australia y su fauna (humana y animal) escritos con maravilloso pulso y mejor humor.


Otras opiniones
Escrito en el viento
Un pickwickiano en Blandings
Strange library

martes, 25 de noviembre de 2014

Un pequeño descanso

Con las dos reseñas anteriores llegamos al ecuador del reto. Buenos, casi. Treinta reseñas de sesenta y una. Desde septiembre embarcado en un proyecto demencial de ir encabalgando una detrás de otra "lecturas obligatorias" me apetezcan o no. Y se descubren un par de maravillas, muchas medianía y alguna lectura que es una caída total en brazos de la locura y la demencia. Y después de treinta libros llega el momento de un pequeño descanso. Tomarme quince días para leer lo que quiera.

Sé que algunas personas no lo verán con buenos ojos y pensarán que no es una buena idea (¡hola, Jordi!), pero lo necesito. De verdad. Lo necesito. Necesito unos días de libertad para elegir lo que quiera, reseñar lo que me de la gana y dejar a un lado The host de Stephanie Meyer (que es lo que estoy leyendo ahora y... ¿por qué es tan largo? ¿Por qué tanto relleno si con un cuarto se explica lo mismo? ¡Por qué?). Necesito unos días de descanso porque me estoy convirtiendo en mala persona. No duermo bien, estoy irritable, de mal humor y con ganas de salir a la calle en calzoncillos, con un machete y proclamando que vienen los Grandes Maestros.

Así que paro y me pongo a leer otras cosas




para volver dentro de quince días al reto con ganas de pasarlo bien, fuerzas y sentido del humor. Espero que lo entendáis.

domingo, 23 de noviembre de 2014

"Cuando los árboles hablen" de Laurie Halse Anderson y "Los renglones torcidos de Dios" de Torcuato Luca de Tena

Dos reseñitas más del reto
Y dentro de muy poco, llegamos al ecuador.

Cuando los árboles hablen, Laurie Halse Anderson, SM Ediciones

Sabéis que no soy de novela juvenil realista debido a todas esas lecturas obligatorias de instituto donde me cargaron de adolescentes enamoradas de su profesor de matemáticas, traumas por el divorcio de los padres, porque la chica guapa no hacia caso al protagonistas, cierta condescendencia por parte de los autores y esas moralinas explícitas de que las drogas son malas y vigila con los amigos que van en moto. Ya sé que no todas son así, pero el prejuicio me puede. Y por eso agradezco tanto que aparezcan en mi vida lectora novelas como ésta, aunque sea por medio de un reto, para reconciliarme un poco con la novela realista. 

Un suceso hace que Melinda se instale en el silencio. 
No puede hablar. No puede comunicarse. Está sola. Y tiene que aprender a (mal)vivir con ello.

Cuando los árboles hablen es una buena novela realista juvenil. Dura, directa, sensible, con un buen uso del símbolo y la metáfora, con una protagonista creíble en sus sentimientos y acciones. Un dolor íntimo que conduce a Melinda a decisiones coherente con su estado haciendo hincapié en el silencio y en un estado cada vez más alejado de la realidad. Y al igual que con la novela Frío, la autora consigue tocar un tema serío y dramático sin caer en la condescencia, el melodrama o el victimismo. 

Cuando los árboles hablen no es una novela tan intensa y ambiciosa, tanto en fondo como en forma, como Frío y no consigue despegarse de cuatro o cinco tópicos en el ambiente de la protagonista y algunos de sus personajes son excesivamente esquemáticos (aunque adecuados para la mirada difusa y angustiada de la protagonista), y quizá tenga un final algo precipitado, pero el viaje de Melida es creíble e intenso. Y el lector se siente totalmente sumergido en la angustia de la protagonista y en su doloroso silencio.


Otras opiniones
Melodías entre líneas
La duermevela del visionario

Los renglones torcidos de Dios, Torcuato Luca de Tena, Planeta

Long-seller famoso y muy conocido. Novela que lleva treinta y tantos años por las librerías y que sigue encontrando lectores entusiastas. Una novela que sigue las andanzas de Alice Gould, ingresada en un manicomio por paranoia, y que juega a ir montando y desmontando continuamente la verdad y difuminando las fronteras entre la cordura y la locura.

Primero, la pregunta más básica, ¿me ha gustado? Aún no lo sé. Porque basculo entre una escritura pulcra, correcta y elegante y un argumento que se me antoja artificial y poco creíble. Entre el retrato de los internos del sanatorio consiguiendo hacer vívida y real su historia, y un tono que no ha aguantado bien el paso de los años y que hacen que la novela se me antoje anticuada (y que queda a años luz de escritores contemporáneos como Delibes, Martín Santos, Cela o Matute). Entre un buen retrato psicológico de su protagonista (pese a idealizarla en más de una ocasión) y ese tufo monárquico católico conservador que convierte partes de esta novela en páginas panfletarias y de tesis. Entre el interés que me despiertan algunas páginas y el aburrimiento que me producen las que siguen.

¿Entonces? Los renglones torcidos de Dios me parece un correcto y entretenido best-seller de época (interesante en la parte "médica", pero débil e inverosímil en su parte de intriga policíaca) que ha quedado bastante anticuado y al que el paso del tiempo le ha hecho mucho daño rebelando debilidades, costuras y dejando tras de sí un aire algo rancio. Entretenido, sí, pero me quedo con una sola página de Delibes, mejor escrita, más moderna y consistente, que con toda esta novela. ¿La recomiendo? Sinceramente, me cuesta mucho, aunque no es mala.


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Melodías entre líneas
Entre libros anda el juego

viernes, 21 de noviembre de 2014

"Buscaré el océano" de Carrie Ryan

Buscaré el océano, Carrie Ryan, Montena

Esta reseña puede contener spoilers.

Hace dos años y medio (más o menos) hice el intento de leer esta novela. No conseguí pasar de sus primeras cien páginas. En aquel momento lo achaqué al cansancio que produce el final del curso escolar con su marabunta de alumnos a la caza del cuaderno de vacaciones. La dejé diciéndome que en un futuro volvería a intentar su lectura. No lo cumplí y me olvidé completamente de esta novela.

Hasta que monté una especie de reto y alguien con buena memoria recordó mi intención de volverla a leer. Propuso, se votó, salió elegida y me fui a la biblioteca a buscarla. Le he leído y...

El cansancio no tuvo nada que ver. Si no acabé de leer Buscaré el océano no fue por mí, si no por ella. Esta novela es ridícula. Un ejemplo perfecto de lo que no hay que hacer para construir una novela de zombis, juvenil o romántica. Como agarrar por las solapas una idea que a priori puede ser interesarse y cargársela de arriba a abajo por meter una trama inconsistente, unos personajes errantes (y no me refiero a los zombis) y a una protagonista equivocada que es suma y resumen de todas esas características que tanto odiamos en las heroínas de novela juvenil romántica paranormal; egoísmo, bipolaridad, crueldad, ausencia total de empatía, un orden muy difuso de las prioridades, complejo de superioridad y ese irritante complejo de "patito feo" en las cinco primeras páginas que desaparece para verse acosada por dos guapos, ser la parte central de una intriga que los pondrá en peligro a todos, guardiana de secretos y, sí, alguien que de repente es muy especial.

La idea germen de la novela no es mala. Una comunidad cerrada al exterior por una amenaza controlada con mano férrea por una comunidad religiosa y una joven con ganas saber qué secretos encierra el mundo que ha conocido y si más allá del bosque y los condenados (como se llama a los zombis) hay algo más. Vale, no muy original, pero podría haber funcionado.

Pero no lo hace. ¿Y por qué? La culpa de todo es del amor. Me explico. Carrie Ryan quiere escribir una novela romántica. Y quiere dejar claro que es una novela romántica. Por tanto mete amor, romanticismo, miradas y sentimientos en todas las páginas de la novela y construya la historia como un culebrón de sentimientos aunque sea a costa de forzar argumento, personajes y credibilidad. Porque la novela no es un relato de supervivencia, de sociedad, retrato de personajes ante la adversidad, etc. Ni siquiera es una exploración de si tienen sentido los sentimientos en un mundo que parece abocado a desaparecer. La novela se reduce a que Mary quiere a Travis, y Travis quiere a Mary, pero se casará con Cass, pero Cass quiere a Harry que va a casarse con Mary. Y sí, salen zombis que matan y comen a familiares y amigos, pero siempre en segundo plano, como decorado y fondo. Lo importante son los ataques de celos en plena huida porque Cass le da la mano a Travis. Los sentimientos encontrados de la protagonista porque la van a casar con quien no quiere y su acto de rebeldía es imaginar que su amor viene a buscarla. Los momentos ridículos en que dos miradas se cruzan en plena matanza y sangría y la protagonista malgasta momentos en imaginar los besos del chico punteando su muñeca.

Todo esto va en contra de la credibilidad de la novela. Hace que los personajes resulten ridículos y las situaciones forzadas. Ejemplo de esto es la segunda parte de la novela, una huida de un pueblo dominado por los muertos, en la que se reunen los que parecen los únicos supervivientes de la matanza. ¿Quiénes son? Los cuatro amigos, el hermano de la protagonista y su cuñada. De centenares de personas, solo los que están íntimamente relacionados con la voz narradora. ¿Por qué? ¿Hay una justificación? No, lo que ocurre es que hay una pobreza alarmante de personajes y la autora juega la baza de seguir explotando el cuarteto amoroso y la tensa relación entre hermanos. No ha sido capaz de crear una verdadera sociedad más allá de la primera descripción ni hacer que ese pueblo nos importe.

Y si el qué no funciona, el cómo es terrible. Una novela construida en la repetición continua de la misma información de forma machacona y cada dos capítulos. Una y otra vez se nos dice que los padres de la protagonista se han convertido en zombis, que está enamorada de Travis (sentimentos, por cierto, que nacen, crecen e incendian el pecho de la prota en una página y media), que la comunidad guarda secretos, que no quiere a Harry, que su madre le hablaba del océano, etcétera. Una vez y otra y otra y otra durante toda la novela. Se detiene en momentos que a la larga no aporta nada a la novela, pero otros los pasa por alto en un párrafo aunque eso supongo un salto de meses y un importante vacío de información. Lentitud y precipitación en un mismo paquete.

Buscaré el océano no es una buena novela. Ni siquiera es un buen borrador. Desaprovecha ideas, situaciones, personajes y potencial en nombre del amor y de que una protagonista irritante cumpla sus sueños. Aunque eso lleve a la muerte y la destrucción a todos aquellos que la rodean.

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Volando entre lo prohibido
Alas de papel
The books of Misao

miércoles, 19 de noviembre de 2014

"Los 100" Kass Morgan y "Las sucias calles del cielo" de Tad Williams

Dos novelas más del reto. Y quedan... aun quedan muchas.

Los 100, Kass Morgan, Alfagura

Cien jóvenes delincuentes han sido seleccionados para participar en la misión de control para recolonizar la Tierra. Son chicos y chicas de edades y procedencias distintias, algunos peligrosos, otros, ahora en peligro. Tras un brutal aterrizaje, los cien llegan a un maravilloso y salvaje planeta que solo han contemplado desde el espacio. Se cree que la atmosfera terrestre es tóxica e inhabitable. Ha llegado el momento de averiguarlo.
Mientras se enfrentan a los peligros de este mundo desconocido, los cien tratarán de formar una comunidad, pero si quieren sobrevivir tendrán que aprender a confiar los unos en los otros, e, incluso, deberán dar al amor una segunda oportunidad, otra vez.

Fallida por casi todos lados. Parte de una idea interesante (la primera exploración de la Tierra tras una catástrofe para ver si cumple las condiciones idóneas para su posterior repoblación), pero en seguida se convierte en un batiburrillo de influencias mal ensambladas (Los juegos del hambre, El señor de las moscas, las secuelas originales de El planeta de los simios, Perdidos, manuales de los Jóvenes Castores de superviviencia, etc.) que convergen en una historia desestructurada, esquemática y con un grave problema de cronología interno.

Ignoro si la autora quería poner en práctica la idea de que el tiempo es relativo, pero en Los 100 no tenemos ni idea de cuánto tiempo pasa. Da la sensación de solo han pasado unos días, pero hablan de semanas. Los personajes comentan que tienen recursos para semanas, pero a los dos capítulos dicen que no tienen ni para una, para volver a hablar de semana. Pasan pocos días, pero los personajes se comportan como si llevaran meses en su nuevo hogar. Mientras tanto, en el espacio, las acciones de esos personajes parecen no casar con lo que sucede en la Tierra, y en principio es narración paralela. Un caos, vamos, que para mí desmonta todo el entramado narrativo.

Personaje planos y estereotipados y, pese a llamarse Los 100, nunca sabremos la vida de más un puñado de estos por lo que la novela podría pasar a titularse La docena sin problema. Se habla de unión, de grupo, de comunidad, pero en ningún momento eso se percibe al leerlo. Están los cinco protas, algunos satélites, un poco de bulto y la nada infinita. Además, se cae en eso tan irritante de darle mucha más importancia a los posibles problemas amorosos de los protagonistas (pasados comunes, nuevas atracciones, viejas atracción, besitos entre los árboles, un par de triángulos amorosos, etc.) que al desarrollo coherente del argumento. De nuevo forzar los amores, se carga la novela.

Y una curiosidad, ¿dónde cagan y mean estos personajes? Porque es algo de lo que no se habla. Y son cien personas con sus necesidades y, seamos sinceros, eso en un paraje hostil es un problema serio que demanda una acción inmediata si se quieren evitar enfermedades o que el paraje se vuelva inhabitable. Podrá parecer una tontería, pero es uno de esos detalles que acaban marcando la diferencia si quieres dotar de un mínimo de realismo a la propuesta.


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Fiebre lectora
Papel y letras

Las sucias calles del cielo, Tad Williams, RBA

Bobby Dollar es un ángel que trabaja de abogado de almas atrapadas ente el Cielo y el Infierno. Un día las almas empiezan a desaparecer y ni "Arriba" ni "Abajo" saben nada. Añade la instrucción de un ángel nuevo, un enorme monstruo que quiere matarle, una demonio demasiado atractiva y la burocracia del Cielo entre otros asuntos no hacen de esta la mejor semana para nuestro protagonista.

Las sucias calles del cielo me ha parecido una muy entretenida novela de fantasía y un perfecto divertimento para distraer unas horas. Mezcla de novela clásica negra y fantasía (el protagonista, por ejemplo, parece un buen cruce entre Philip Marlowe, John Contastine y Harry Dresden, pero con personalidad propia), se nos presenta un mundo complejo y en equilibrio entre las fuerzas del Cielo y la Oposición. Lo interesante es que este mundo esta dominado por las convenciones, los tratados y una férrea burocracia que como todas, ahoga más que ayuda. Buena historia de investigación, buenas escenas de acción y buenos personajes secundarios (aunque  resultan muchos más interesantes los "malos" que los "buenos", como pasa siempre, vamos). Y mucho humor, lo que se agradece mucho.

Al principio me costó entrar en el mundo que nos proponía Tad Williams al ir deteniendo cada tanto la narración para explicarnos como es este universo fantástico lo que en cierta manera ralentiza la lectura. Entiendo perfectamente que se haga así; es un mundo fantástico en el que entramos sin referentes y sin conocer todo el complejo entramado que lo sustenta, pero por momento rompe el ritmo de la novela.

Una buena y entretenida historia. Quedo a la espera si en algún momento se llega a publicar su continuación.


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Fabulantes
La espada en la tinta

lunes, 17 de noviembre de 2014

"Sin salida" de Pamela Clare

Sin salida, Pamela Clare, Phoebe

Argumento tomado de la contraportada del libro.

A pesar de no tener motivos para continuar adelante desde que el huracán Katrina le arrebató a sus seres queridos, Natalie Benoit se da cuenta de lo mucho que ama la vida cuando, en el trascurso de un viaje organizado por la Asociación de Periodistas, es secuestrada por los Zetas, un cártel mexicano relacionado con el narcotráfico y la muerte de mujeres en Ciudad Juárez.

Zach McBride arriesga su vida todos los días; su trabajo para el Gobierno consiste en atrapar a los criminales que operan a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México. Pero es traicionado, y termina en manos de los Zetas que, convencidos de que le ha robado un aligo de droga, empieza a torturarlo brutalmente.

Cautivos de los Zetas, el destino hará que Zach y Natalie se vean obligados a aunar sus fuerzas: primero para escapar, y después para desentrañar una red de narcotráfico y blanqueo de dinero que afecta a importantes personalidades, tanto en México como en Estados Unidos.

¿Serán capaces de hacerlo sin sucumbir a la incontenible pasión que surge entre ellos? ¿Conseguirán superar no sólo a sus perseguidores, sino también aquellos miedos que les obligan a llevar una existencia a medias?

Con esa portada y este argumento, Sin salida era una de las novelas que más me apetecía leer de todo el reto. Intuía un par de tardes de puro entretenimiento y diversión acompañado de la que dicen es una de las mejores autoras de literatura romántica. Además, hasta ahora no había leído nada de thriller romántico. Ir a la biblioteca, pedir la novela y leerla. Y sí, me ha gustado, me ha entretenido y me lo ha hecho pasar muy bien. Por lo menos en sus dos primeros tercios, el tercero... bueno...

¿Qué me he encontrado? Una novela romántica. Protagonista casi perfecta, protagonista que es perfecto. Dos seres heridos que se encontrarán, se enamorarán, vivirán sus peripecias adornadas de elegantes escenas de sexo para acabar en un trepidante final que dará paso a un final feliz. Cuando un lector abre una novela de estas características ya sabe qué se va a encontrar. No hay sorpresa. Lo que podemos esperar es el cómo nos van a explicar una historia que ya conocemos. Los detalles, los meandros de la historia, los atajos. Y todo eso lo domina muy bien Pamela Clare.

La novela está muy ajustada, bien escrita y con dos personajes principales bien definidos, tratados y presentados. Aunque no dejan de ser los personajes que ya conocemos, están bien escritos y es muy sencillo sentir una cercanía y empatía por ellos. Tanto Natalie como Zach son buenos personajes de novela romántica y tantos sus fortalezas y flaquezas están ajustadas y son idóneas para la novela. La forma de conocerse, la relación de respeto y atracción que se establece entre ellos, las cicatrices emocionales que cada uno lleva consigo... bien explicado y creíble. Funciona. Sí que puede ser exagerado y muy dramático (a parte del imposible cuerpo de Zach y su enorme e inabarcable trabuco), pero es acorde con el género del que estamos hablando. Cumple con las convenciones y lo hace bien. El argumento funciona, los personajes funcionan y las escenas sexuales funcionan; están bien esparcidas por la novela, resultan creíbles, son elegantes y sirvan para explicar algo de los personajes sin acabar convertidas en un catálogo de complicadas poses. Ah, y el chico no dice eso de "Oh, sí, nena" lo que se agradece mucho.

La novela me ha gustado, sí, sobre todo en sus dos primeros actos (Captura y Huída, los nombres son míos). En mi opinión, en su tercer acto (la llegada a Denver y el desenlace de la conspiración) la novela se desinfla y acaba aburriendo. ¿Por qué? De repente se me antoja muy poco creíble lo que me explicaban. Lo que era una sencilla historia de huida de unos narcotraficantes se convierte en una conspiración bastante improbable, la relación entre los protagonistas se convierte en uno de esos "quiero y no puedo" repletos de dudas e idas y venidas que acaba haciéndose repetitivo y, sobre todo, entra en la novela un ligero tufo conservador. De repente, la testosterona entra en acción y los hombres se convierten en machos protectores cargados de armas que compiten entre ellos a ver quien la tiene más larga y gorda y las mujeres, pese a todo lo vivido, en criaturas a las que proteger y defender.

La novela se mueve entre unos códigos muy marcados, pero su tercio final se vuelve estremecedoramente convencional y conservador lo que provocó que mi entusiasmo se redujera muchos puntos y la novela en sus últimas páginas se me cayera de las manos. Lo siento, es que no soporto las machadas ni la testosterona. Solo en el cine de acción de los ochenta, en los demás espacios me sobra.

A pesar de esto, si cae algo más de autora en mis manos lo leeré. Dos tercios de diversión los tengo asegurados. Y teniendo en cuenta la carrera lectora que llevo estos días, eso es mucho.

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Lectura directa
Algo más que libros
Lo que quiera leer hoy

jueves, 13 de noviembre de 2014

Escuela Claudia del Moral para jóvenes y apasionados escritores

Una pequeña pausa en el reto para dar una buena noticia.
Claudia del Moral ha vuelto y con más ganas que nunca.

A lo largo de este año son muchos los interesados que me han remitido cartas, privados, palomas, corzos, vaqueros, saltamontes, mensajes telepáticos, columnas de humo, conejos en una olla y otras formas de comunicación preguntando qué ha pasado con Claudia del Moral. ¿Se ha retirado? ¿Ha dejado de escribir y se dedica a la vida contemplativa o a resolver crímenes en trasatlánticos de lujo acompañada de su fiel y cachas Diógenes? ¿Ha muerto y ahora su cadáver momificado es adorado por una oscura secta de fan girls? ¿Por qué ha pasado de publicar seis novelas al mes de las más ardientes temáticas a este insoportable silencio que está conduciendo a sus innumerables fans a la locura y al canibalismo? ¿Qué ha pasado, por amor de un dios?

Muchas cosas han pasado. De algunas de ellas tengo prohibido hablar ya que sus ramificaciones políticas, sociales y sensuales aun están marcando el devenir de este mundo. De las demás, ahora me dispongo a hablar.

Como todos sabéis, Claudia suele pasar la mayor parte de la año en su sencilla villa en Capri.

Villa Claudia o Casa Pasión.
El lugar donde Claudia del Moral ha perpetrado sus mejores creaciones.

Esta crisis se inició cuando Claudia estaba corrigiendo las galeradas de la décimo octava entrega de su famosa serie "Highlanders en patines" y se dio cuenta de que el argumento que había utilizado para relatar las eróticas aventuras rodantes del agresivo, pero dulce Patrick "El tonelero" y la aguerrida e indómita Megan Vargas era igual, salvo el patinete del protagonista, al que ya había utilizado en la trigésimo tercera parte de su saga "Vampiros sin calzones". Quedó consternada ante su ordenador de marfil sintiendo como una terrible idea iba introduciéndose en su prodigioso cerebro cual gusano en la hrida del despistado campista que no ha sabido cauterizarla y deja parte de carne palpitante y correosa como tentación de parásitos. Se dio cuenta de que se había quedado sin ideas. Vacía como una ánfora griega e igual de hermosa. Quizá después de más de dos mil novelas, la llama de su inspiración se había agotado. Apagó el ordenador, llamó a la editorial y a sus abogados para informarles de que no podía continuar y se adueño de ella una profunda tristeza que ni los sugestivos masajes de nalgas de Diógenes podía aliviar.

Diógenes, apoyo siempre fiel de Claudia.

Por primera vez en su vida, Claudia no podía escribir. Pasaba los días encerrada en su mísera villa en Capri escuchando música renacentista francesa y contemplando indiferente las rutinas de abdominales de Diógenes. No podía escribir. Sus historias eran las de siempre, era una fracasada y ni las noticias de tumultos en librerías por la falta de sus novelas podía alegrarla. Admiradores, fans, locos, escritores envidiosos, todos ellos se interesaban por la suerte de Claudia, pero solo recibían silencio y perdigones. Claudía había entrado en un pozo de desesperación que parecía no tener fin.

Hasta que un día, después de una rutinaria sesión de sexo de seis horas, Diógenes prendió una llama. Quizá había llegado a la hora de compartir. De enseñar a otros escritores todo lo que ella llevaba dentro, todos sus conocimientos de técnica y creación para conseguir las más húmedas y tórridas novelas de amor y pasión. En un primer momento rechazó la idea, pero al paso de los días fue dándole vueltas y sí, de acuerdo, quizá fuera una forma de volver al mundo, reconectar con la literatura y sus seguidores y devolver el cariño que a lo largo de los años le habían dado. Una escuela, un lugar donde jóvenes escritores tuvieran cobijo, apoyo y comida para crear sus obras. Séis meses de convivencia en su pequeña villa capriana bajo la férrea tutela de una profesora tan exigente como Claudia. Cuatro escritores jóvenes seleccionados de todo el mundo que contarían con la ayuda de una figura como Claudia para alumbrar sus primeras novelas. Dicho y hecho. Anuncio, selección y la primera generación de pequeños clauditos con sus respectivas novelas. Seis meses de duro trabajo (que iremos relatando, pero sobre todo en el blog dedicado a Claudia) que cristalizan en novelas como esta:

Pasión supervividora, Agnes Tibaldi, próxima publicación.

La ambición de la joven escritora Agnes Tibaldi es la de convertirse en la reina indiscutible del género romantic survivor, novelas distópicas de supervivencia en entornos hostiles donde el amor tiene una segunda oportunidad. Su primera novela es la prueba indiscutible de que es una voz narrativa que dará mucho de que hablar.

Un mundo futuro dominado con mano y pie férreo por La Corporación Malvada, un gobierno distópico y tirano que tomó el poder tras el desastre conocido como La Gran Deflagración que dejó el mundo hecho unos zorros. Para conmemorar el día de su toma de poder, y para controlar la población de adolescentes rebeldes que exigen derechos y wifi en el metro, todos los años se organizan los Juegos Salvajes donde un par de centenas de jóvenes y jóvenas son abandonados en entornos hostiles sin nada más que ajustados trajes de cuero y un mondadientes. Entre estos adolescentes se encuentra Sylvia, la más rebelde de las rebeldes, con un precioso pelo natural, ojos almendrados, control inaudito de su peso y un fuerte carácter que quizá no le servirá de nada cuando conozca en esa selva plagada de animales mutados al misterioso, callado y guapísimo Trevor. Ella quería cerrar su corazón, pero los ojos de Trevor parecían tener el poder para hacérselo abrir. El corazón y otras cosas que una señorita siempre mantiene cerradas.

Sylvia se contempló en el arroyo que discurría dentro de su cabaña y admiró su reflejo. Aunque habían pasado seis horas, aun sentía los labios palpitantes por el beso que le había robado Trevor. Su generoso pecho se agitaba al recordar el momento en que Trevor se abalanzó hacia ella y ella, a pesar de querer resistirse, se había dejado comer la boca por el chico al que había jurado odiar. ¿Cómo se había atrevido? ¿Y por qué sentía que le había gustado?
Un alboroto en el Claro interrumpió sus profundos pensamientos. Salió de su cabaña y vio como un grupo de chicos a los que no conocía por nombre, pero que pertenecían al grupo que había bautizado como Carnaza, llevaba en brazos a Trevor.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó presintiendo lo peor.
- Un Osoespín nos ha atacado cuando nos disponíamos a recoger moras. Trevor nos ha salvado al enfrentarse al Osoespín con su mondadientes. Lo ha matado, pero...
- ¿Pero?
- El Osoespín le ha clavado su aguijón en el vientre. Queríamos atenderlo allí mismo, pero antes de desmayarse nos ha dicho que solo tú podías curarle.
- Está bien - dijo -. Nunca he curado a nadie, pero no debe de ser tan difícil sacar del vientre un aguijón.
Lo llevaron a su tienda mientras ella se preguntaba si quería salvarlo. Quizá si lo hacía él volviera a besarle. Lo quería y lo odiaba por igual.
Los chicos de Carnaza lo dejaron encima de una mesa.
- Quitadle la camisa - dijo Sylvia. 
Lo que vio la dejó sin aliento.
Un pecho liso, fuerte y duro. Una deseable tableta de chocolate la invitaba a acariciar y lamer cada recodo. Un ligero vello parcelaba el marmóleo pecho de Trevor y se perdía más allá de su ensangrentado vientre hacia partes que Sylvia solo imaginaba por las noches con la mano inquieta. Se quedó sin respiración, con el corazón palpitando, sintiendo como sus pezones se endurecían y bailaban dentro de su sostén de cuero, como una oscura humedad le invadía su entrepierna provocando que a cada uno de sus pasos le acompañara un ligero sonido que parecía sinónimo del deseo que le despertaba aquel hombre que se hallaba ante sí. Pasó unos minutos contemplando aquel cuerpo perfecto hasta que la chirriante voz de uno de Carnaza la sacó de su ensueño; una voz donde se adivinaba el deseo que ella le despertaba.
- Deberías hacer algo... se está desangrando. Y el olor que desprende esta atrayendo a las Arañas Lobo.
¿Qué le estaba pasando? ¿Dónde había quedado su decisión de no volverse a sentir atraída por ningún hombre? Solo tenía ganas de llorar, pero no podía. Tenía que salvar una vida. Otra vez.

Impresionante, ¿verdad?
Pues esta es solo una pequeña muestra del talento que ha nacido en la nueva Escuela Claudia del Moral para jóvenes y apasionados escritores. En los próximos días tanto aquí como en el blog dedicado a la vida ejemplar y obra de Claudia, Todo Claudia del Moral, encontraréis más información, más adelantos, más talento y mucha más sorpresas.