martes, 28 de enero de 2014

"Tormenta" de Jay Kristoff

Tormenta, Jay Kristoff, Editorial Hidra
Las guerras del Loto I

Antes de empezar, el ya tradicional resumen argumental. Y hoy me he tirado a lo fácil, directamente sacado de la contraportada de la novela.

Una tierra agonizante.
El imperio Shima, una nación formada por islas, fue antaño una tierre fértil, cuna de tradicines y mitos centenarios. Ahora sus cielos son rojos y la tierra ha sido emponzoñada por las máquinas que funcionan mediante el vapor del loto rojo.
Una petición imposible.
Los cazadores de la corte imperial de Shima reciben el encargo de capturar a un tigre del trueno, una criatura mitológica mitad águila, mitad tigre. Pero los tigres del trueno se extinguieron hace más de cien años. Y el precio por fallarle al Shogun es la muerte.
Un talento secreto.
Yuyiko es una joven del clan del zorro y posee un don que, de descubrirse, podría hacer que la ejecutaran. Cuando averigüe cómo usarlo y se cruce con el tigre del trueno, esta joven muchacha pondrá en jaque a todo un imperio y cambiará el destino de sus habitantes de forma irrevocable.

¿Me ha gustado Tormenta?
Sí, mucho.
Me he encontrado con una novela bien escrita, que se toma su tiempo para presentar ese fascinante mundo que toma como punto de partida el Japón medieval y lo aliña con buenas dosis de mitología y con una fuerte presencia de steampunk liberado del yugo de la Inglaterra decimonónica.

Personajes fuertes, bien construidos y con las suficientes capas para que sean algo más que fantoches o sombras. Yukiko es una muy buena heroína y al lector le resulta muy sencillo empatizar con ella y seguirla en sus cuitas. El tigre del trueno resulta fascinante como criatura y es un buen acierto su evolución. Personajes secundarios vigorosos y bien definidos.

Novela pura de aventura. Grandes escenas de acción. Buenos giros narrativos y sorpresas.

Momentos dolorosos y emocionantes. Personajes que crecen y evolucionan. Muy buenos momentos (pienso en toda la cacería y la posterior estancia en el bosque) que contrastan con una trama de intriga palaciega algo débil y superficial. A la novela le sienta bien la acción y los espacios abiertos, en los momentos de palacio la trama se resiente ya que a la intriga le falta peso y entidad.

¿Pero estoy entusiasmado con la novela?
No.
¿Por qué?
Porque mientras me duraba la lectura de Tormenta no dejaba de tener una mosca que me iba repitiendo una y otra vez, todo esto ya lo has leído antes. Es una impresión muy personal, muy de sensación. Y ésta era que las influencias que esta novela ha recibido eran demasiado evidentes. O que me recordaban a demasiadas cosas. Las novelas de Naomi Novik, retazos del universo de Warhammer 40.000 (los Purificadores me recordaban muchísimo a los Adeptos del Mechanichum con su discurso de la pureza de la máquina y la fragilidad de la carne entre otras cosas), el reino de los Seis Ducados de Robin Hobb, la Alera de Jim Butcher, etc. Una lectura realizada de forma involuntaria comparando con otros momentos y rastreando otras voces.

La sensación final que me dejó la novela de Tormenta es la de una buena historia de entretenimiento y aventura, una novela divertida y, por momentos, muy apasionante a la que le falta algo para ser un producto enteramente personal. Como si Jay Kristoff todavía no hubiera acabado de encontrar su voz personal más allá del acierto del marco.

Pero que nadie me entienda mal. Tormenta me ha parecido una buena novela. Por momentos muy buena. Y me lo he pasado muy bien leyéndola. Pero le falta ese punto de cocción para hacerla redonda del todo y que espero encontrar en su segunda parte. Porque ganas de seguir a Yukiko las tengo. Y muchas.

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domingo, 19 de enero de 2014

"La casa infernal" de Richard Matheson

La casa infernal, Richard Matheson, Minotauro

Hace un par de meses, la amiga Sasy del blog Gecko Books pidió colaboración para una entrada dedicada a novelas de terror. Le mandé unos cuantos títulos y uno de ellos era La casa infernal de Richard Matheson, novela que había leído hacía ya muchos años y me había cautivado (y asustado). Semanas después Sasy me comentó que la estaba leyendo y disfrutando con el mal rollo que impregna las páginas de la novela de Matheson y, como alguno de los protagonistas de la novela, decidí volver a la Mansión Belasco.

Tras dos intentos fallidos y que se saldaron con muerte y locura, en 1970 un tercera expedición se adentra en la Mansión Belasco para desentrañar su misterio y dilucidar de una vez por todas si realmente está encantada o todo lo que en ella sucede no son más que sucesos naturales que se puden erradicar. La expedición la conforman un científico, su esposa, una médium y el único superviviente de la expedición anterior. 
Tienen una semana.
La Mansión Belasco les da la bienvenida.

La relectura de La casa infernal ha sido una experiencia fascinante. No solo ha sido como leerla por primera vez, sino que las mismas sensaciones de inquietud, mal rollo y terror han vuelto. Y lo consigue gracias a que la novela esta sustentada en los fuertes pilares de una buena historia, buenos personajes y una excelente forma de contar lo que ocurre en esos días en la casa Belasco.

Un millonario contrata a un grupo para que limpien una casa que se presume encantada y donde han ocurrido espeluznantes sucesos. Así entran en juego los protagonistas y sus actitudes enfrentadas. La ciencia y la fantasía enfrentadas.Y el lector se ve sacudido de un lugar a otro, de una explicación racional a otra basada en la presencia de fantasmas. Y eso provoca el enfrentamiento entre los personajes y el conflicto entre las diferentes creencias. Esto es quizá uno de los mayores aciertos de la película ya que el lector se también intentará dar una razón a todo lo que ocurre. Y al igual que en otras clásicas historia de cuentos de fantasmas, Matheson juega con las explicaciones. Fenómenos naturales, fantasmas, locura...

Todo esto apoyado en unos personajes que trascienden su condición de tipos (el científico, la médium, el superviviente, etc.) y muestran una gran complejidad y pasados complejos con los que el autor (y no solo el autor...) juegan y se divierten atormentándolos. La casa actúa como vehículo para sacar lo peor de los personajes y enfrentarlos a todo aquellos que ocultan o se niegan.

Aderezado con un estilo crudo, directo, sin concesiones ni florituras para una historia dura y violenta. Porque no estamos ante unos fantasmas o unos sucesos que se limitan a asustar a los protagonistas con ruidos y gritos. No, aquí hay escenas de una violencia fuerte y despiadada (recuerdo ahora la escena del gato, por ejemplo) que está narrada sin efectismos ni trampas. Es una novela terriblemente física y es un terror que se palpa y que invade a un lector atrapado en una casa que parece infinita.

Y no digo más para no condicionar la lectura a nadie. Una excelente novela de terror. Quizá una de las mejores que he leído con ese estilo duro y seco que tanto me gusta. Una historia muy buena de la mano de Richard Matheson, uno de los mejores escritores fantásticos del siglo XX tanto en su faceta como novelista, como cuentista o guionista de cine y televisión. Un autor de una obra infinita cuya sombra ha marcado el devenir de todo un género.



Fotogramas de la adaptación que en 1973, John Hough hizo de la novela con guión del propio Richard Matheson. Una excelente película de terror clásico repleta de extraño planos e inquietantes colores a la que le tengo un cariño enorme y que me gusta revisionar de vez en cuando.


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domingo, 12 de enero de 2014

"Generación Z" de Kellie Sheridan

Generación Z, Kellie Sheridan, Oz Editorial
Primera parte de ¿tres? De momento hay una precuela en forma de cuentos y una secuela en proceso.

Lo zombi me es muy afín. Aunque no veo películas de zombis porque me dan miedo (¿sí, qué pasa?), reconozco que es uno de los géneros que más me interesan y divierten. He leído y sigo leyendo muchas novelas Z, cómics, tengo varios ensayos sobre cine Z (sí, aunque no vea las películas me gustar saber que se ha hecho), juegos de rol y cartas, muñequitos, etc. Lo Z me interesa como expresión de nuestros tiempos (lo explican muy bien aquí) y como figura que ha poblado y puebla mis más terribles, y divertidas, pesadillas. Por eso toda novela Z que llega a la librería despierta mi interés. Muchas no las leo porque no dejan de parecerme repeticiones de estructuras ya explicadas sin mayor interés, pero siempre me las quedo mirando y las archivo en la carpeta de "quizás". Cuando caigo en algún vacío lector y no sé que llevarme al coleto, acabo recurriendo a una historia Z. Y la lectura de Generación Z la inicié precisamente por es; no sabía qué leer, me prometían zombis y hacía tiempo que no leía nada de juvenil.

En un par de días leída.
¿Y?
Tiene alguna cosita interesante y no aburre demasiado, pero se queda en poquita cosa. Entretenida, pero falta de consistencia. Pero, vayamos por partes.

Primero, la sinópsis.

¿Sobrevivirías en un mundo donde los zombies son tan inteligentes como tú?  
No había manera de saber que la vacuna milagrosa supondría un destino mucho más aterrador para los supervivientes de la plaga zombie. Las víctimas de mordeduras que fueron inoculadas se convierten en zombies con muchas más capacidades que los anteriores; ahora dos generaciones de infectados amenazan con acabar con lo que queda de la civilización.
Después de haber perdido a su familia, Savannah no está dispuesta a esconderse como el resto de supervivientes; quiere luchar. La oportunidad se presenta con Cole, que tiene un plan para cambiarlo todo. Savannah lo deja todo para irse con él y enfrentarse a peligros que nunca antes había experimentado.


¿Qué me ha gustado?

El juego de las dos narradoras.
En Generación Z creo que es una de las pocas veces en que el punto de vista alterne entre dos narradores está justificado ya que aporta información útil y necesaria al lector para comprender los parámetros en los que se está moviendo. El presente y el pasado. Y ambas narraciones discurren por sus propios caminos hasta que, naturalmente, confluyen en un mismo hilo. Hay, además, un intento no demasiado sutil de establecer paralelismos entre las dos narradoras y jugar a la idea de "el otro".

Un principio bastante vibrante y un buen ritmo que se va diluyendo a lo largo de la novela.

No aburre demasiado.

¿Y el resto?

El argumento es una mezcolanza en mi opinión bastante mal hecha de casi todos los temas clásicos de las historias zombis. A saber, zombis lentos y tontos, zombis rápidos y listos, muertos vivientes, infectados, médicos vs. militares, cura milagrosa, viaje para encontrarla, etc. Al igual que se respira en cada página The walking dead y en ocasiones de forma nada disimulada. La historia en sí podría ser interesante si no se conjugara una mezcla de mala planificación y precipitación en la forma de exponerla y en las relaciones de los personajes.

Para ser una novela de zombis, estos salen muy poco y, además, en ningún momento se sienten como amenaza. En serio, los muertos pasean de vez en cuando por alguna calle, pero no acaban de sentirse la presión que como grupo debería ejercer en los vivos. Los enfrentamientos con ellos se acaban con un "maté a otro zombi" y ya está. Y si en una novela Z no se siente la amenaza de estos es que algo no funciona.

Un ritmo que se adormece a lo largo de la novela y acaba provocando alguna laguna narrativa y bastante aburrimiento. A esas trescientas páginas le sobran sin problema unas cuantas.

Una tontería, pero las concesiones al género romántico me chirriaron a lo largo de toda la novela. Me refiero a los amores a primera vista y los suspiros incontrolados que aun podría justificar por estar en la parte de la novela donde están, pero no así esos momentos de atisbar carne y tableta de chocolate  de protagonista masculino y, de repente, olvidar dónde está una. Da igual la sangre, el horror, los muertos, la culpa, el frío y la soledad, todo eso se olvida viendo a un chico cambiarse de camiseta. Sé que esto es una tontería, pero estas tonterías cada día me molestan más encontrármelas en las novelas por superficiales y poco creíbles.

Lo atropellado de una final falto de emoción. Y más cuando uno lee la escena y todo lo que se podría sacar de ella.

En definitiva, una novela entretenidilla para leer con expectativas bajas.
Me dejó con mucha hambre.

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Fly like a butterfly
Olor a libro nuevo... y café

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martes, 7 de enero de 2014

Diez gansos blancos / Deu oques blanqles de Gerbrand Bakker

Diez gansos blancos, Gerbrand Bakker, Rayo verde editorial
Deu oques blanques, Gerbrand Bakker, Raig verd editorial

Una mujer que huye.
Un marido abandonado que busca.
Un joven que un día aparece y no quiere irse.
Diez gansos que van desapareciendo uno a uno.
Una novela intimista, tranquila y repleta de silencios con aire de thriller y enorme tristeza.

Una de las últimas lecturas que hice el año pasado fue esta novela de Gerbrand Bakker. No sabía muy bien qué me encontraría en sus páginas. No había leído la anterior novela del autor, Tot està tranquil allà a dalt también publicada por Raig Verd, y que recibió el Premi Llibreter en 2012. Soy reticente porque no soy muy dado a la literatura realista, pero unos primeros párrafos evocadores y la promesa de una novela tranquila alejada de melodramas y estridenciasme relajan lo suficiente para disfrutar de su lectura. Un par de día después la acabo algo conmocionado.

Diez gansos blancos es un viaje íntimo, silencioso y sutil. Una novela donde el lector acompañará a unos personajes heridos que nunca hablan de sus heridas, de un paisaje desolado y vacío, de tantos secretos que se callan y que solo descubriremos si se hace una lectura atenta, tranquila y meditada. La novela no pone fácil descubrir los secretos de los personajes y desentralazar la red de silencios y omisiones en los que se ven atrapados los protagonistas. Pero que nadie piense en algo trascendental ya que hablamos de un drama íntimo, algo que pertenece a la esfera más personal.

Es complicado hacer una reseña de esta novela sin desvelar demasiado de una trama sutil e íntima que invita a que el lector la haga suya y la vida y sufra junto con un excelente personaje femenino protagonista, lleno de sutilidades y complejidad que se identifica con la figura de la poetisa Emily Dickinson, pero a la vez la rechaza por la sumisión en la que vivió siempre. Un personaje complejo que mantiene relaciones tensas con el resto de personajes y que el entorno, que se erige símbolo del interior de la protagonista; un mundo personal al que el lector no tiene más acceso que algunos atisbos, alguna insinuación y el arte de leer entre líneas y todo aquello que no se lee.

Diez gansos blancos es una novela triste, tranquila, íntima y sutil. Distante y algo fría. Un buen ejemplo de construcción de una historia dura y fuerte sin caer en el melodrama o lo explícito. Una forma de hablar del dolor sin que resulte una experiencia lectora basada en la exposición barata de sentimientos. Una novela coherente con ella misma, con la evolución de los personajes y que conduce a un final desolador, pero con sentido. Solo así podía acabar y se agradece mucho, de nuevo, la sutilidad del entramado y el papel que deja al lector como sujeto activo en la construcción del sentido final de todo el universo narrativo.

Una novela sutil y sugerente que fue una de las sorpresas de final de año y creo que una excelente forma de empezar el nuevo.

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La maga lunera
Silenci estic llegint
Revista Núvol

jueves, 2 de enero de 2014

Algo así como una cosa que podría parecer una reflexión

Primera entrada del año y, como viene siendo habitual, pequeña y aburrida reflexión sobre lo que es el blog, lo que ha sido y a dónde va.
¿Qué ha aportado el año 2013?
¿Vale la pena seguir con el blog un año más?
¿Cómo estamos de ánimos?
Y contestando.

De ánimos bien, pero menos entusiasta que cuando empecé.
¿Y se debe? Supongo que a cansancio acumulado, a estas fiestas que quieras que no pasan factura, a esos comentarios/mails llenos de insultos, escritos con faltas de ortografía que por mucho que uno no quiera, acaban pesando lo suyo, a la sensación de que la formula se agota y existe un miedo real a que este blog se acaba convirtiendo en algo "visto", algo repetitivo y que no sorprenda. Y esto último no se puede permitir. Por suerte, alguna idea ronda y alguna sorpresa habrá.

Sí, seguimos un año más.
Creo que aun puedo aportar alguna cosa a esta infinidad de blogs sobre libros que hay por estos lares, algo que sea diferente. Y repitiendo, buscando nuevas voces, nuevos caminos y nuevas formas. Una de la cosas que más miedo me dan es caer en lo acomodaticio, en una fórmula que convierta la lectura de este blog en algo repetitivo y sin el estupendo factor sorpresa/desconcierto.

Y del 2013 me quedo con lo bueno, sobre todo con los lectores.
Sin peloteo, soy muy afortunado con la gente que decide perder unos minutos de su vida entrando en estas páginas y leyendo mis tontás. No solo por los valiosos comentarios que dejan, si no porque con muchos de esos lectores se ha atravesado una frontera que incluye ahora promesas de cafetito, chocolate, conversación, robos de libros, atracos indiscriminados, alguna que otra risa, viajes en el tiempo, civilizaciones por explorar, duelos a espada, monstruos interdimensionales, ajedreces humanos y miles de cosas más. Han habido buenas lecturas, algunas muy buenas y una cantidad brutal de pésimos libros que me vi obligado a leer (sí, ya sé que me lo busqué). Un año más que correcto.

¿Y el 2014?
Bueno, espero que esté lleno de sorpresas. Habrá reseñas, se ampliará el abanico de géneros y se improvisarán nuevas formas de reseñar y nuevas secciones que ya iremos descubriendo. Tiempo al tiempo.

Ah, y Claudia del Moral tendrá un blog solo para ella, sus escritos y sus amigos.
Pero de esto ya hablaremos cuando llegue el día.

Un fuerte abrazo a todos.
En un par de días, empezamos temporada nueva.