viernes, 27 de febrero de 2015

De como no he cumplido el reto. Una novela por leer y algunas a medias

Última entrada del reto.
En el momento en que le de a publicar, fin de la historia hasta dentro de unos meses en el que volveremos (con muchos cambios en las reglas porque no pienso volver a leerme (o casi leerme) sesenta y pico novelas).

Pero el reto no se ha cumplido.
Sí, lo confieso. Dos de las novelas propuestas no la he leído porque me ha sido imposible encontrar ejemplares. Tres de ellas se han quedado a la mitad. Dos están leídas, pero momentaneamente sin reseñas. Y muy pocas no se han leído, pero lo serán.
Ahora explicaré los motivos de todo esto.

Y si el reto está en estos términos, ¿por qué dejarlo ahora?
Lo necesito. Necesito volver a una rutina lectora de leer lo que me de la gana sin seguir un plan (odio los planes), ponerme al día con las novedades y rebajar esa columna de más de sesenta (otros sesenta) libros pendientes que tengo. Espero que lo entendáis y me disculpéis. Necesito concluir esto ahora si no quiero acabar corriendo en calzoncillos por Igualada perseguido por los zotrones.

Como el reto no esta cumplido, me someto al castigo de los lectores.
Algunos de ellos ya han propuesto que lea Leal de Veronica Roth en compensación por no poder terminar Me enamoré mientras dormías. Si hay alguna otra idea que se exponga ahora, se vote durante la próxima semana y acataré lo que salga. Pero no más de tres títulos y sin limitación de tiempo.

Ah, y no pienso leer After.

Novelas no leídas.


Infinite: ¿Motivo? No la he encontrado. Ni en bibliotecas, ni en conocidos, ni en las llamadas de auxilio y socorro que he lanzado. La intenté pedir, pero no trabajamos con el distribuidor que la lleva. No he tenido suerte. La lectura de esta novela queda aplazada hasta el próximo reto. Así tengo más tiempo para buscarla.

El libro de los tres: Descatalogado. Pedida una y otra vez al servicio de intercambio de la biblioteca, pero no ha habido forma de que ninguno de los tres ejemplares pedidos me llegue. Seguiré insistiendo porque esta novela me apetece horrores.

Novelas a medias

Taipéi, Tao Lin, Alpha Decay

En sus tiempo ya intenté leer otra novela de Tao Lin, Richard Yates, con el mismo resultado que con esta; abandono por un profundo aburrimiento y sin haber encontrado nada que me resultara interesante en ella.

Ahora, y gracias a la propuesta del amigo Sub_Zero (responsable en parte del buen blog Generación Reader) vuelvo a pillar una novela de Tao Lin esperando que esta segunda experiencia no sea igual de frustrante que la primera. Y, la verdad, no puedo. La nada absoluta de esta novela me vence. No puedo con su prosa triste, apagada, pobre y repetitiva y la nada de su argumento. Las idas y venidas de fiesta en fiesta de su protagonista se me antojan vacías y sin ningún interés. La forma de la novela, igual. Repetición, aburrimiento, caminos que no llevan a ninguna parte. ¿Es el retrato de una generación vacía e insípida? ¿Un canto ombliguista a un nihilismo impostado y de pose una generación sin problemas reales? ¿Una novela aburrida porque la vida es aburrida? ¿Una tomadura de pelo? Sea lo que sea, este tipo de novela no es lo mío. No he podido adivinar la poesía escondida en la nada absoluta.

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Notas literarias

La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón, Planeta

Sé que es una novela muy importante para mucha gente. Me la han recomendado por activa y pasiva. En la tienda se ha vendido, se vende y se venderá mucho. Despierta pasiones y entusiasmos, pero yo no he podido acabarla. El motivo es este; La sombra del viento es la segunda novela que ha conseguido que me durmiera mientras la leía.

No conseguí conectar en ningún sentido con la novela de Ruiz Zafón. ¿Por qué? Lo que leí (unas doscientas setenta páginas) me pareció cargado de clichés, recargado en su estilo (cuantos más adjetivos, mejor), poco natural, folletinesco en el peor sentido de la palabra, con personajes muy planos, bastante trampas y una forma repetitiva y bastante torpe de ir desentrañando el gran misterio de la novela. Parece que los personajes se limitan a ir cambiando de decorados con la gran suerte de que en cada uno de ellos encontrarán a alguien con ganas de hablar que les dará una pista más y el nombre de la siguiente persona que hablará un poco más hasta que el misterio se soluciona con una carta y fin.

Y lo peor de todo es que es terriblemente aburrida. Un tedio insoportable se iba apoderando de mí página a página mientras veía pasar ante mí el misterio de Julian Carax y lo poco que me importaba nada de lo que me estaban explicando. Creo que el homenaje que hace el autor a Dickens, Collins o los autores de folletines decimonónicos acaba más en pastiche que en recreación. Además, me resulta terriblemente irritante la manía de ir introduciendo cada dos por tres cultismos que no vienen a cuento y que no casan con los personajes.

PD. Por si alguien se lo pregunta, el primer libro que provocó que me quedara dormido mientras lo leía fue Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Murakami, justo en el momento en el que el protagonista desciende a un pozo y se embarca en unas reflexiones de las que no recuerdo nada y que me dejaron fuera de juego.

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American Gods, Neil Gaiman, Roca Editorial

Sé que con este libro soy una rara avis, aunque me tranquiliza saber que no estoy solo (ver otras reseñas más abajo). Me gusta mucho Neil Gaiman, mucho. Considero que Coraline es una grandísima novela de terror, Stardust es una obra bonita en el mejor sentido de la palabra, algunos de los arcos argumentales de Sandman me fascinan y soy un gran fan de los álbumes ilustrados que ha hecho con Dave McKean.

Cogí American Gods con muchas ganas (es una de las primeras novelas del reto que empecé a leer), pero a medida que avanzaba en ella me iba desinflando y acabó convertida en una historia que abandonaba cada treinta páginas para volver a ella un par de semanas después y dejarla de nuevo. El principal problema que he tenido con esta novela es que a pesar de sobrepasar con mucho su mitad seguía sin saber qué demonios me estaba explicando el autor o qué me quería contar. La novela me daba la sensación de ir acompañando a un personaje sin mucha chicha por sus paseos, con encuentros que no iban a ninguna parte, largos diálogos que no decían nada y que en verdad no me estaba explicando nada.

La idea germen de la novela me gusta mucho. Esa idea de los viejos dioses en un territorio nuevo luchando por su supervivencia me resulta muy atrayente, pero creo que no está bien contada (todo lo que voy a decir ahora lo explica mucho mejor Sergio Mars en su reseña en el imprescindible blog Rescepto indablog). Me parece que la exploración que hace Neil Gaiman de los dioses, de su drama, del paisaje americano se queda en la superficie, en la idea, en el reflejo de lo que podría haber sido. No acabo de vislumbrar en la novela una estructura clara, un hilo que conduzca a Sombra hacia... algo. Quizá me haya perdido esta revelación en las páginas que no leí, pero no tuve paciencia para seguir con ella. Por poderosas que fueran algunas imágenes se perdían en una narración que, por momentos, se me antojaba torpe.

Además, la mayor parte de los dioses se quedaban en la apariencia, en el imaginario, sin profundizar en lo que significa desaparecer, en las implicaciones que conlleva, en su propia mitología (aprovecho este momento para recomendar de forma efusiva la novela de Joan-Lluís Lluís Les cròniques del déu coix, una verdadera maravilla donde el dios Hefesto nos explica la desaparición de los dioses griegos por medio de una historia irónica, bien narrada y poseedora de un lenguaje que solo se puede catalogar como hermoso). Así como por momentos la aparición de los dioses modernos se me antojaba algo... ridícula.

Me ha faltado profundidad, me han sobrado páginas. Me ha dejado con hambre y con una fuerte sensación de decepción. Quizá dentro de un tiempo vuelva a ella buscando eso que tantos han encontrado y que yo no veo.

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rescepto indablog
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Novelas leídas, pero no reseñadas 


Pronto. It es una biblia y cuesta concretar lo que quiero decir de ella. Y con 22/11/63 antes quiero releer La zona muerta porque creo que con esta forma un precioso díptico sobre la historia y la responsabilidad.

Novelas que aun no he leído, pero que haré, de verdad de la buena

Lo dicho. Algunas ya están leídas, otras lo serán. Con las semanas que vienen iré haciendo cada una de estas reseñas, pero ya combinadas con nuevas lecturas. No me olvido de estas porque son cuatro títulos que me apetecen mucho. La lectura y las reseñas correspondientes irán apareciendo en un futuro no muy lejano.

 
 
Consideraciones finales

Necesito este cambio. Necesito la rutina de la libertad lectora. Necesito romper este compromiso (que mantengo aunque algo más laxo) para poder volver a ser ese tipo duro que no pasará a la historia por cumplir sus promesas.


Y volver a surcar los mares en busca de nuevas y maravillosas aventuras.

miércoles, 25 de febrero de 2015

"Guerra y paz" de Nikolai Liev Tolstoi

Guerra y paz, Liev Nikoláievich Tolstoi

Actualmente se pueden encontrar varias ediciones. Recomiendo la de Mario Muchnick (portada) con nueva y muy buena traducción. Existe también una edición abreviada (la conocida como "primera versión") en la editorial Mondadori/DeBolsillo, sin los añadidos posteriores de Tolstoi, pero puestos a ponerse con Tolstoi, ponerse con todo. Existen también ediciones en Anaya, Cátedra... por elegir que no sea.

Aviso a navegantes: lo que vais a leer a continuación no es una reseña. Es un canto entusiasta de alguien que ha sido muy feliz leyendo esta novela.

Es otro nivel.
Con Guerra y paz hablamos de otra cosa. Existen buenas novelas y esto. Es otro nivel como he dicho. Algo que solo unos pocos pueden escribir y de una hondura literaria, espiritual, dramática, humanística y moral que resulta casi inconcebible.

Es una de ese puñado de obras de arte (El Quijote, Crimen y castigo, La Odisea, Madame Bobary, la Novena de Beethoven, La pietà de Miguel Ángel, Amanecer de Murnau, etc.) que resumen qué es el ser humano en toda su grandeza y miseria, en lo mejor y peor, en el por qué la raza humana merece el perdón y a la vez el peor de los castigos. La complejidad de la vida en más de mil ochocientas páginas de las que no sobra ni una (y sí, incluyo los ensayos sobre política, moral, economía entre otros temas con los que Tolsoi disgrega a lo largo de la novela).

¿Qué me he encontrado con esta novela?
Creo que fue Italo Calvino (y parafraseo, claro) quien dijo que una obra maestra (¿o se refería a un clásico?) se identifica porque cuando uno se pone a leerla encuentra algo completamente diferente a todo lo que le habían dicho o había leído sobre ella. A priori, cuando pensaba en Guerra y paz imaginaba un mamotreto cargado de descripciones históricas, movimientos de ejércitos y la vida de unos petimetres rusos a principios del siglo XIX. Y sí, es todo eso. Pero más, mucho más. Pero, ¿tiene algo que ofrecer esta novela al lector del siglo XXI? Lo tiene todo, porque Tolstoi trasciende su marco histórico, los personajes y los hechos para hablar de lo universal del ser humano, de lo que nos preocupaba hoy, hacer dos siglos y en el cuarto. El amor, el miedo a la muerte, el qué hago aquí, la crisis, los ahora qué, el desánimo y la búsqueda de un lugar en el mundo.

En esta novela hay fragmentos que golpean directamente y resultan mucho más modernos que una gran cantidad de libros que se publican ahora. El monólogo del príncipe Andrei la noche antes de entrar en batalla es un pequeño ejemplo de la hondura espiritual y moral de la novela, una visión cruda y realista de la guerra, del soldado y qué significa quitar una vida.

O el adorable personaje de Natasha Rostov y sus amores. Nunca he leído un estudio y exposición del amor adolescente tan claro, diáfano y ejemplar que el de esta novela. Se pueden publicar muchas novelas juveniles con muchachas que se enamoran, pero en ninguna la franqueza y poderosa fuerza con la que se expone en Guerra y paz. El enamoramiento, las dudas, las esperanzas, las mentiras y decepciones, el corazón roto, las estupideces que se cometen, las nuevas oportunidad y un nuevo amor... todo eso escrito con una delicadeza ejemplar y creando un personaje absolutamente adorable. Resulta curioso el tema de los personajes femeninos tanto en esta novela como en la posterior de Anna Karénina. Con todo lo misógino que era Tolstoi, y la delicadeza en la creación de sus personajes femeninos y como estos se ventilan a todos los héroes masculinos. Naatasha, personaje creado solo con la intención de tenerla en Moscú para luego sacarla, adquiere una vida (porque es un personaje que está vivo, que respira, siente, huele y ama y así lo notamos nosotros) que acaba adueñándose de la novela.

Acompañando a este maravilloso personaje, una galería de complejos personajes que representan el amplio abanico de la raza humana, pero que desde Pierre hasta el último criado, se escapan de ser simples figurines. Son personajes complejos, densos, dotados de vida e imposibles de describir en una línea.

Y la guerra, claro. El mayor estudio de las guerras napoleónicas en Rusia.  La Historia con mayúscula desfilando ante nuestros ojos y arrastrando a los seres humanos. Personajes ficticios que conviven con personajes históricos (memorable el encuentro del príncipe Andrei con Napoleón). Movimientos de soldados y unas batallas brillantemente escritas y descritas (muy deudoras de Sthendal) donde el lector se llena del mismo humor, ruído, hedor, sangre y muerte que los personajes. La Historia como máquina imparable que arrolla y aplasta a su paso.

Todo esto y mucho más, claro. Porque, además, Guerra y paz es una novela entretenidísima. Un brutal pasapáginas escrito con la sabiduría del que sabe atrapar al lector y lo conduce a su antojo y conveniencia. Como decía Nabokov, "cuando se lee a Tolstoi, se lee porque no se puede dejar el libro". Es fascinante y las dos semanas que me llevó la lectura de la novela de Tolstoi puedo declararlas como algunas de las más felices que como lector he tenido. Atrapado, emocionado y secuestrado por una obra literaria que es más grande, más densa, más profunda y fascinante que la vida. O que es la vida.

Tres Natashas. 
Audrey Hepburn en la versión de King Vidor de 1956.
Lyudmila Saveleva en la versión de ocho horas de 1966 (y que no he visto)
Cleménce Poséy en la mini serie de 2007 (tampoco la he visto)

lunes, 23 de febrero de 2015

"El pasaje" de Justin Cronin

El pasaje, Justin Cronin, Umbriel

1084 páginas son demasiadas.
Un virus que se extiende convirtiendo a los seres humanos en monstruos.
Una niña que parece ser la última esperanza de la humanidad.
Diversos personajes que intentarán sobrevivir en un mundo cada vez más hostil.
Una historia que se extiende durante cientos de años.

El pasaje es una buena novela de fantasía y terror con sus pinceladas de ciencia ficción. Con un estilo sencillo y llano, consigue crear momentos de gran tensión, pasajes angustiosos y crear un mundo post apocalíptico interesante y asfixiante. Llena sus páginas de personajes efectivos, aunque algo funcionales, que sirven como marco y vehículo de la gran protagonista de la novela, Amy.

Resulta muy interesante la apuesta del autor por una estructura en grandes saltos temporales. Una primera en el presente. La segunda, cien años después y luego, mil. Esto tanto desubica como consigue que el lector se haga más suya la tragedia y el apocalipsis al ver los efectos a largo plazo tanto en los humanos como en el paisaje (esas búsquedas entre ruinas de la segunda parte). La historia funciona, los personajes funcionan y los monstruos funcionan. Pero...

... ¿de verdad eran necesarias 1084 páginas? Porque resulta exagerado. Creo que esta novela hubiera mejorado mucho con trescientas o cuatrocientas páginas menos. El autor cae en algunos momentos en largos vacíos narrativos que no llevan a ninguna parte, a repeticiones de la historia de los personajes que no aportan información nueva, a llenar páginas y páginas de nada absoluta o información no relevante. Eso ocasiona que, a pesar de lo interesante de la historia, la novela se haga cuesta arriba y el interés se pierda.

¿Qué interés narrativo tiene, por ejemplo, explicar toda la historia de amor del personaje de Brad Wolgast, la primera cita, el matrimonio, etc. cuando lo importante ya se ha narrado antes? Si el lector ya sabe de su matrimonio fracasado, de la muerte de su hija, de su incapacidad para volver a conectar, ¿por qué poco después aparecen treinta páginas explicando algo que ya sabemos, que el autor ya ha explicado y mucho mejor? Narrativamente no le encuentro el sentido más allá de llenar páginas por llenar. Igual ocurre con el principio de la segunda parte... páginas llenas de detalles e información que no lleva a ninguna parte.

Y, claro, esto en un momento lector en el que se me hace cuesta arriba cualquier libro que tenga más de cuatrocientas páginas, pesa. Pero no quiero dar la impresión de que es una mala novela o una novela fallida. No, como novela de aventuras con pinceladas de terror funciona muy bien. Y la coña de unos vampiros fluorescentes es graciosa. El pasaje es una propuesta interesante de novela post apocaliptica y con suficientes momentos de interés como para justificar su lectura. Eso sí, mucho menos le hubiera venido de perlas.

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sábado, 21 de febrero de 2015

"Flores en el ático" de V.C. Andrews

Flores en el ático, V.C. Andrews, DeBolsillo

Puede contener spoilers. ¿Puede? No, los contiene. Y lo que sigue no es una reseña, es una opinión muy personal de por qué no me he podido tomar en serio esta historia.

¿De qué va esta novela?
Desgracias. Muchas desgracias.
Cuatro hermanos, una madre y una abuela algo especiales y un ático. Y tiempo, mucho tiempo por delante.

El primer capítulo de una saga familiar que se alarga durante cinco libros que despierta pasiones y muchos y fuertes sentimientos en muchos lectores. Las desgracias de los cuatro hermanos Dollanganger es una de esas sagas que tienen tantos admiradores como detractores. ¿Dónde me sitúo yo? En el lado de los detractores, pero sin poder evitar mirarla con cierta simpatía.

Flores en el ático me parece una mala novela muy entretenida siempre que no te la tomes muy en serio.

Pero antes de continuar tengo que dejar algo claro. Todos tenemos manías lectoras. Hay géneros que por mucho que queramos no entramos en ellos y no nos gusta. Conozco a gente que por buena que sea una novela, si sale una nave volando no pueden con ella. A otros el hecho de que pase en un mundo de fantasía se les atraganta. Y para otros, una novela sin un punto de fantasía (por pequeño o minúsculo que sea) es tiempo perdido. Esto a mí me pasa con el melodrama. Las historias de sentimientos desatados, de grandes pasiones, los dramas familiares, las epopeyas sentimentales... No puedo con estas historias ni en literatura ni en cine. La explosión de sentimientos hace que no pueda tomármelas en serio. Sé que puede ser herejía, pero para mí un melodrama es casi sinónimo de carcajadas.

Y con Flores en el ático me ha pasado esto. El melodrama absolutamente desatado que nos presenta V.C. Andrews y que acaba cayendo en el tremendismo no me lo he podido tomar en serio. Y que me perdonen los muchos seguidores de esta novela. La exageración, el drama por el drama, el ir cada vez más allá en la construcción de algo impactante, algo más fuerte que emociones, que sea dramático, conmover a cualquier precio, el drama por el drama sin respetar verosimilitud o credibilidad... todo esto provocó que mi lectura fuera un pequeño carrusel de risas.

V.C. Andrews no se detiene ante nada en la vorágine de desgracias a los que se ven sometidos estos cuatro críos y que acaba degenerando en una competición consigo misma para ver hasta donde podemos llegar, cuanto más sórdidos podemos llegar a ser. Estamos hablando de maltrato psicológico y físico tanto a adultos como a niños, abandono, intentos de asesinato, abusos varios, incesto, atisbo de canibalismo, etcétera. Todo esto explicado sin un estilo definido más que la acumulación de hechos dramáticos.

Vamos, una novela pésima, pero entretenida y con la que reconozco lancé unas buenas carcajadas. Ya he dicho que no soy el lector ideal para este género y este tipo de novelas que tan de moda se pusieron a finales de los sesenta y setenta (con El valle de las muñecas a la cabeza) y que tan bien parodiaban en The spoils of Babylon.

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jueves, 19 de febrero de 2015

"Luces del norte" de Philip Pullman y "El castillo ambulante" de Diana Wynne Jones

Dos novelas para avanzar en el reto.
Quedan pocas.

Luces del norte, Philip Pullman, Ediciones B

Si el año pasado releí con pésimos resultados la trilogía de Laura Gallego de Memorias de Idhun, este año decidí que reelería la trilogía de Philip Pullman. El problema ha sido que debido a la cantidad de lecturas y que mi frágil psique corre el riesgo de despeñarse, me acobardé y solo releí el primer volumen dejando los otros dos para más adelante.

¿Impresión? Me ha gustado bastante más que la primera vez que la leí. He profundizado más en la historia, en lo que no cuenta y en las implicaciones de la sutil (por lo menos en este primer volumen) critica de Pullman hacia la religión. Por eso son buenas las relecturas, permiten descubrir cosas nuevas, redescubrir lo olvidado y recordar lo bien explicada que esta la novela de Pullman.

Lyre sólo tiene once años, pero ya está marcada por el destino. Los niños de Oxford están desapareciendo, y se rumorea que lo mismo sucede en otros lugares. Armada con su aletiómetro, un objeto único que le permite adivinar lo que nadie sabe, Lyra parte hacia el Polo Norte con el propósito de salvar a los niños y averiguar qué se oculta tras sus desapariciones. Pero descubrirá que el mundo donde vive es mucho más complejo de lo que ella creía, y para cumplir su destino deberá reunir todo su valor (sinópsis tomada la editorial).

Novela de aventuras. Una buena protagonista. Una niña de once años que se comporta como una niña de once años. Lucha, corre y es imprudente, pero tiene miedo, se deja aconsejar y colabora. Buenos personajes secundarios. Bien tratados y pincelados. Estupenda historia de intrigas. Lo que parecen unos simples secuestros se desvela como algo mucho más grande que implica otros mundos (y, claro, si hay mundos paralelos ya me tienen medio ganado). Una novela en apariencia sencilla con un estilo muy claro y diáfano que apuesta por la palabra justa. Y terriblemente entretenida.

¿Problemas? En algunas partes peca de confusa y el aletiómetro de Lyra funciona en alguna ocasiones demasiado como deus ex machina solucionando la papeleta a personajes, narrador y escritor. Y hay partes que no me parecen bien desarrolladas (la relación entre Lyra y el oso, por ejemplo, por bonita y fundamental que sea, me parece algo atropellada en su presentación).

Pero son detalles que creo no empañan una buena novela juvenil y un buen primer capítulo de una trilogía muy interesante y que da para mucha discusión. Pero ya volveremos a ella en la relectura de la segunda y tercera parte.



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Atrapada entre sombras

El castillo ambulante, Diana Wynne Jones, Berenice

Mi segunda incursión en el universo literario de Diana Wynne Jones. Hace años leí Cristal embrujado y me gustó su mezcla de humor, locura y magia. Ahora me pongo con su archiconocido El castillo ambulante intentando olvidar que hay una película con su mismo nombre (y que gracias a Niña Zombi habré visto unas doce veces) y enfrentarme a la historia de Sophie, el mago Howl y Calcifer como si topara con ella por primera vez.

Sophie tiene un mal encuentro con La Bruja del páramo y pasa de ser una tímida muchacha de dieciocho años a una regañona anciana de más de ochenta. Abandona su ciudad y acaba instalada en el castillo del poderoso y temible mago Howl. Y allí vivirá una serie de aventuras y experiencias que no explico y dejo que el que no ha leído la novela descubra por sí solo.

Lo que más me ha interesado de El castillo ambulante es ese sutil humor que impregna toda la novela (incluido los momentos más dramáticos) y la subversión que supone de los cuentos de hadas tradicionales. La protagonista es una hija mayor que acepta resignada su papel de secundaria sin fortuna (ya sabemos que en los cuentos, los hijos menores se lo llevan todo) y como la historia conspira para que esto no se cumpla. Los elementos tradicionales están, pero Wynne Jones los trastoca, los subvierte y convierte en otra cosa. O es lo mismo, pero visto desde otro lugar.

Personajes muy tratados y con personalidades muy definidas, mejores secundarios y un estilo de cuento de hadas que bascula entre lo tradicional y la parodia. Esto sin olvidar la emoción o el saber tratar los sentimientos sin caer en lo cursi. Y resulta muy interesante ver como Wynne Jones obvia lo que para otros autores sería fundamental (las peleas y luchas están casi todas en elipsis o explicadas desde la confusión del testigo a distancia) y se centra en la cotidianidad del funcionamiento del castillo (profusión de escenas de Sophie limpiando) lo que da ese toque diferente a la historia.

Una novela muy recomendable y divertida.
Una de esas historias que si no hubiera sido por el reto creo que no hubiera leído.


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Rapsodia literaria

domingo, 8 de febrero de 2015

"Una serie de catastróficas desdichas" de Lemony Snicket

Una serie de catastróficas desdichas, Lemony Snicket, Montena
(aunque la portada que acompaña la reseña sea de otra edición)

Nota previa. La reseña/opinión/ tontá que viene a continuación es solo de los tres primeros volúmenes de la serie. Faltan diez que iré leyendo y buscando con el tiempo. Lo digo porque puedo comentar después que la estructura de las novelas es muy parecida (incluso repetitiva), pero sé que en posteriores volúmenes esto cambia y la serie se vuelve mucho más compleja. Además, soy consciente de la estrecha relación entre todos los números y por tanto mi valoración de la serie de Lemony Snickett es incompleta. Se solucionará con el tiempo.

¿De qué va?

A los tres hermanos Baudelaire les ocurre una serie de catastróficas desdichas que hacen de su vida cualquier cosa menos algo feliz. Y todo por su tío Olaf que quiere acabar con ellos. De cualquier forma.

Una de las mejores series de aventuras que niños y adultos pueden leer.

¿Por qué?

Porque es terriblemente divertida.
Hace gala de un humor negro que a los niños les encanta.
Pasas muchas cosas y muchas son malas.
Evita como la peste la condescendencia tanto con los personajes como con el lector (y por esa molesta y maldita condescendencia de los adultos hacia los niños ocurren en esta novela muchas desdichas).
Subvierte los roles típicos de niñas y niños de las novelas tradiciones y se mofa de ellos.
Tiene un uso astuto y afinado de la voz narradora como personaje más.
Es divertidísima.
Es rápida, ingeniosa, llena de acción, juegos de palabras y misterios.
Aunque los hermanos Baudelaire solo quieren una familia, las novelas son muy poco familiares.
Si una historia crece con un buen villano, ésta tiene uno de los mejores. El conde Olad y su séquito de amigos. Cruel, despiadado y completamente amoral. Un gran adversario para tres extraordinarios niños.
¿He dicho que es muy divertida?

Un mal principio es la primera novela. Presentación de los hermanos Baudelaire, del Conde Olaf y su séquito, del abogado de la familia (y representante de toda la condescendencia con la que un adulto puede tratar a los niños) y primas desgracias. Desde la primera frase ("Si estáis interesados en historias con un final feliz, será mejor que leáis otro libro") la voz narradora se gana al lector. Esta primera aventura marca la pauta de las siguiente novelas en estructura y tono (y recuerdo que solo he leído las tres primeras). Los tres protagonistas están muy bien definidos, cada uno con sus características y que de forma sutil subvierten los modelos típicos de las novelas infantiles.

La habitación de los reptiles. Segunda novela y de las tres que he leído, la que más me ha gustado. Todo pinta bien para los hermanos hasta que vuelve a entrar en acción el maravilloso Conde Olaf. Mucha ironía y una voz narradora que interviene, no molesta y va punteando la acción en una parodia de la novela decimonónica.

El ventanal es posiblemente de las tres he leído la que menos me ha gustado aunque no sé si por ella misma o por tener estas tres novelas una estructura tan parecida resulte un poco agotadora. La ironía y el humor siguen presentes y tiene imágenes (esa casa colgada de una acantilado) muy poderosas.

Vamos, que con estas novelas me lo he pasado extraordinariamente bien y me hubiera encantado toparme con ellas cuando tenía nueve años y no con aquellas novelas de burritos con sombrero donde todo eran diminutivos o historias de familias cuyo mayor problema es que se quemaba la cena.

El humor, la aventura y la ironía tan queridas y necesarias.


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Imaginaria
Tus palabras

jueves, 5 de febrero de 2015

"Los lobos" de Hans Hellmut Kirst

Los lobos, Hans Hellmut Kirst, Almuzara

Una de las mejores cosas de este demencial reto en el que aun estoy metido (pensad que la tontería esta empezó en septiembre) es la posibilidad de leer libros que de otra forma se me hubieran pasado. Ocurrió con la maravillosa La hija del rey del país de los elfos y ha ocurrido con esta Los lobos; una absoluta obra maestra de la que solo diría esto e invitaría a descubrirla sin saber nada de lo que se encuentra en sus páginas.

La sinópsis está tomada de la web de la editorial.

Maulen, un pueblecito de Masuria, en la parte sur de Prusia Oriental, entre pantanos, bosques y lagos; uno de esos apartados rincones de la tierra en los que el tiempo parece haberse detenido y se ríen hasta de los muertos. Lo ocurrido comienza en 1932 y trascurrirá en los doce años siguientes, durante los cuales el mundo será devastado como un jardín invadido por los jabalíes. El granjero Alfons Materna acaba de perder a su hijo, captado por los SA, grupos de asalto del partido nazi, en una maniobras paramilitares clandestinas. Desde ese momento sabe que todo va a cambiar en su vida, pero impertérrito, Materna decide hacer la vida imposible a los jerarcas locales del partido y, por ende, al nazismo.

Y aunque la sinópsis de la editorial continúa, aquí lo dejamos para no perder el factor sorpresa.

Los lobos es un retrato despiadado, mordaz, inmisericorde, terrible y muy divertido de la ascensión, auge y caída del nazismo en un pequeño pueblo que se convierte en metáfora de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. La novela es un prodigio en el análisis psicológico y social que llevó al nazismo a lo que se convirtió. Las miserias morales, el arribismo y un mucho de estupidez entre los jerarcas; esas miserias que el protagonista aprovecha para dinamitar a sus enemigos y conseguir su venganza. Con precisión quirúrgica describe cómo funcionan los mecanismos sociales y psicológicos para aceptar una realidad terrible, para creer que lo que se hace es lo correcto y para tener bajo su dominio a millones de personas.

Todo esto sin un atisbo de moralina o didactismo y siempre con la ironía y el humor como motor y fuente. Los lobos es una novela muy divertida. De carcajada ante la forma de Materna de fastidiar a los jerarcas, ante la estupidez, arribismo y ambición de estos, y ante la extraordinaria galería de personajes secundarios que acompañan a los protagonistas. Y sin olvidar la crudeza de una época dura y hostil.

Frase breve. Mucho diálogo. Precisión en la palabra para ir desmontando a los personajes. Muchísima ironía y sátira. Leer entre líneas e ir completando la compleja trama que arma su protagonistas y sus poco aliados. Hasta el momento en que se hiela la sonrisa por algo que pasa o se dice y el lector es consciente del momento histórico y de lo que allí se estaba jugando. Y la figura de Materna, buen e imperfecto hombre, solo ante la barbarie y enfrentándose a ella, por venganza, sí, pero también porque alguien tiene que hacerlo, alguien tiene que decir no.

Una muy buena novela y una novela estimulante llena de sugerencias. El humor y la sátira como armas arrojadizas de precisión. Y a mí, como lector, esto me llena.

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