jueves, 27 de julio de 2017

"Los sueños se cumplen. MI youtuber y yo" de Rachel Galsan

Los sueños se cumplen. Mi youtuber y yo, Rachel Galsan, Alfaguara

Sigo con las novelas del reto.

Iré rápido porque no vale la pena perder el tiempo con esta novela. He tardado tanto en ponerme a escribir esta reseña o comentario porque me daba una pereza terrible (mezclada con cierta ira) perder unos minutos que podría dedicar a cosas más fructíferas.

Antes de continuar quiero dejar bien claro un punto para que no hayan polémica a las que no entraré o malentendidos. No tengo nada en contra de los fafics. Nada. No soy consumidor del género y, por tanto, no puedo juzgar la ingente cantidad de producción que existe. Estoy convencido que hay fanfics valiosos, bien escritos, con gracia y técnica. Que haya dado la casualidad de que los que he leído sean todos un horror, no hace que desestime el género en su conjunto. En serio.

Dicho esto, Los sueños se cumplen es un horror. De nuevo una novela que tal como está no debería haber llegado nunca a las librerías y hacer pagar 14,95 euros por el (u 8,99 en su versión ebook).  Una prosa inmadura, poco trabajada, sin corrección ni revisionado (vamos, como lo que yo escribía con diez años). Una novela que ha pasado tal cual estaba en wattpad (imagino que con algún cambio menor) al papel sin que un editor de verdad hiciera nada con ella. Una pura operación comercial, legítima que aquí Alfaguara ha venido a ganar dinero, que con el mínimo gasto consiga una ventas decentes arrancando el dinero a los fans de un youtuber. No existe una mínima preocupación literaria, ni en forma ni en fondo. Esto es para hacer un dinero aprovechando que los youtubers y wattpad están de moda y ya está.

La prota se muda de ciudad y descubre que su vecino es su youtuber favorito y se enamoran y salen de la mano y hace tonterías de reir y se pelean y luego hacen el amor en una bochornosa escena y se vuelven a pelear y...

Vamos, lo de siempre. Exactamente lo de siempre. Y con las cosas de siempre. Dejarlo todo por amor. Victimismo. Celos y posesión. Manipulación. Chantajes emocionales y todos los etcéteras que queráis. ¿Esas historias de amores tóxicos y manipuladores elevados a la quintaesencia del amor romántico? Pues dos tazas. A veces me pregunto si todos estos famosos que inspiran fanpics leen alguna de estas historias y, en ésta en concreto, qué debe opinar el protagonista de verse convertido en un tipo celoso, manipulador y con tendencia al insulto y la amenaza fácil. Y otra pregunta, ¿de verdad parece que la única forma de crear conflicto y tensión en una novela de aire romántico es convertir la relación en una pesadilla de malentendidos y crueldades mútuas? ¿Esto es todo? ¿En serio? Porque de este tipo de historias llevo una cuantas y es muy preocupante, la verdad.

Además, resulta chocante la frivolidad con la que se tratan temas como el acoso escolar, las pulsiones suicidas de adolescentes, el maltrato... supongo que todo esto se debe a la inexperiencia y juventud de la autora (disculpad si sueno algo condescendiente), pero vuelve a ser muy molesto a nivel de trabajo editorial. Se disparan temas como salvas de fuego, no se concreta ninguno y están solo para demostrar que la protagonista sufre mucho, pero mucho, que quien les rodean son personas muy malas y que suerte de los youtubers que todos son muy majos y consiguen que la vida de la protagonista se vuelva maravillosa.

Al final la novela se convierte en un canto a la popularidad, al amor que se demuestra a gritos y celos, a que los cambios físicos (más delgado, ropa más corta, más miradas de los demás) son acicates y motores de la autoestima, que la culpa siempre es de los otros y que para romper con el novio es mucho mejor mentirle diciendo que le has engañado que decirle la verdad sobre una mudanza.

No sigo. No vale la pena. Huid de ella. Es morralla con ventas decentes (el mercado es cruel).
Espero que las siguientes estén mejor.



miércoles, 5 de julio de 2017

"Besos entre líneas" de May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú

Comentario.
Besos entre líneas.
Así me voy quitando lecturas del reto que propuse en Mil matices de gris.

Besos entre líneas, May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú, Planeta

Emma es una chica superespecial porque lee y se siente incomprenida en su vida porque lee y conoce a un chico así como malote que también lee y pasan cosas que no hacen avanzar mucho la trama porque trama, esta novela tiene más bien poca.

No sé muy bien por donde empezar. Son demasiadas cosas.
Por la trama. Inexistente. En verdad la novela es un continuo discurrir en el que no pasan muchas cosas (aunque parezca lo contrario con tanto ir y venir) sin forma ni coherencia. No existe un nudo como tal si no una masa informe de "sucesos" que no llevan a ninguna parte, momentos vacíos que no aportan mucho y repetición de hechos que ya han pasado.

Esto mismo se contagia a los personajes.
Emma es un cliché, la lectora incomprendida que ya hemos visto otras veces (y una con muy infausto recuerdo) y que se erige en representación de todo lo bueno y puro de la lectura incluído ese irritante y falso mantra de que leer te hace mejor persona o de que quien lee son mejores, más buenos y especiales. Un clasismo cultural que me produce urticaria. Convierte al lector de libros en un único prototipo (aquel que se toca mientras huele libros y juzga estos por lo bonitas que es la portada) y al lector de juvenil en una única forma que carga con los prejuicios e incomprensiones de los adultos y el mundo en general. La tía de la protagonista no entiende su pasión, la profesora que desprecia la literatura juvenil, la bibliotecaria que no deja que los lectores se emocionen (por cierto, ¿a estas alturas de siglo aun seguimos con el tópico de la bibliotecaria amargada? Aconsejaría visitar alguna biblioteca como documentación para una futura novela). Tengo la inmensa suerte de trabajar en una librería y sé de primera mano que existe un tipo de lector por cada persona que entra en la librería y que estas generalidades son absurdas.

Pero centrándonos en el personaje, Emma se construye tirando de los tópicos del melodrama de sobremesa. Hermana con problemas, padre con minusvalías varias que no tienen nombre, ni sentido, ni mucha coherencia, tíos que la quieren, pero no comprende. Nada de esto está desarrollado. Su presencia en la novela solo sirve para subrayar lo difícil que es la vida de Emma, lo especial que es, lo injusto que es el mundo con su sensibilidad o, lo que es peor, como forzado recurso narrativo para el encuentro de la protagonista con el chico (ver como utiliza a su padre en silla de ruedas para encontronazos con el chico resulta muy chocante... Se nos presenta a Emma como un dechado de sensibilidad, pero al ver como llega a comportarse con los que la rodean, lo que percibe el lector es un egoísmo infinito).La hermana y el padre de la protagonista no son personajes, son recordatorios, son ideas. Una enfermedad y una minusvalía y como afectan a la vida de la protagonista.

Eric es el chico. Un cliché más, y encima mal hecho. El chico malote; tan malote que lee a Bukowski y...

Un aparte. El tema de la poesía en la novela es ridículo. La condescendencia de la protagonista con la sección de poesía de la biblioteca al sorprendense que tenga tantos libros para un género tan denostado... ¿por quién? Por ella, claro. Y como ella es el prototipo puro de lector de libros y no lee poesía, ergo nadie lee poesía. Excepto el chico, claro. Así le otorgamos un aura mágica y especial. Y el momento en el que ella lee poesía y la desecha porque no le gusta = no la entiende = no es interesante. Igual que esas reseñas que se leen blog que dicen cosas como "no he entendido la novela por tanto es mala". Sigo con Eric.

... no va a clase y hace cosas de chico malo como mirar de lado y hablar así como flojito. Y, claro, la relación que se establece entre los dos es de tira y afloja, de dar y prevenir, de peleas y reconciliaciones y más peleas, de justificar malos modos por que su vida es muy perra... bueno, ya conocéis al personaje y su forma de actuar. Todo con una pátina que pretende ser de comedia sofisticada, pero que se queda en peliculilla de sobremesa.

Y, claro, no podía faltar un forzado e innecesario triángulo amoroso para darlo algo de ¿intriga? a la novela. Gabriel, un booktuber mexicano muy famoso de sangre caliente y con tres o cuatro palabras de vocabulario que solo está para que Emma añore a Eric y enseñarnos cómo se construye un estereotipo y...

Un aparte. Por favor, si algún escritor mexicano me está leyendo, por favor, por favor, escribe un estereotipo español para una novela, lleno de hostias y cojones y que sea muy ofensivo, por favor...

... no aporta nada. Como todo en la novela. Las amigas solo están para decir que Eric es muy guapo o es muy guapo pero malo, la familia para resaltar lo especial que es Emma, los adultos para ver lo incomprendida que es Emma... lo dicho antes, vamos.

Sobre el retrato del universo blog de libros, booktubers, fenómenos fan, ferias, etc. La verdad, desconozco si es un buen retrato. No sigo ningún canal de libros (me aburre ver durante diez minutos a alguien enseñando libros) y no he ido a ninguna feria con trescientos bloggers. Lo que puedo decir es que leer este manual sobre cómo ser youtuber es terriblemente aburrido y que todo tiene un aire prefabricado y, de nuevo, hecho solo para resaltar lo especial que es la protagonista y por añadidura, todo aquel que tiene un canal, un blog o sencillamente lee (porque todos los lectores son el mismo tipo de lector y...). Y ya sabemos que leer u oler libros no te hace especial, pero nos estaríamos repitiendo.

Estilo plano, sin personalidad, repetitivo, necesitado de un proceso de edición y corrección urgente y a fondo, sin equilibrio ni desarrollo de personajes o trama. Parece una primera versión de una novela, un borrador sobre el que trabajar que no tendría que haber llegado a imprenta.

Besos entre líneas no es peor que otros muchos libros que llegan a las estanterías. Libros que parecen una operación de mercado para sacar beneficio en poco tiempo aprovechando un tirón (la popularidad de booktubers, los youtubers o la publicación masiva de fan pics a rebufo del éxito de After). Y, ojo, esto no tiene porque ser malo en sí. Podemos encontrar un buen producto, una novela bien escrita, bien acabada y escrita con profesionalidad y rigor. El problema es que estos no abundan. La rapidez por encima de la calidad y conseguir un beneficio rápido antes de que caiga en el olvido dejando a un lado la larga vida que un buen libro podría tener en librerías y lectores. Parece que se conforman con un libro escrito deprisa, sin ambición, sin trabajo y sin exigencia. Y, la verdad, es una pena.

Otras opiniones
Rapsodia literaria
Divagaciones de una puolain
Perdida en un mundo de libros

PRÓXIMAMENTE

Aun no me he recuperado.

PS. En serio, escritores y escritoras del mundo mundial y galaxias próximas, dejad a Jane Austen en paz. No os hizo nada para que arrastréis su obra por el barro. Un día se vengará y nos vamos a cagar las patas abajo todos.